IMPERIALISMO Y EDUCACIÓN

 
 
 
Hoy vemos que esta educación no está al servicio del pueblo, vemos que existe una educación para ricos y otra para pobres, una que es de calidad y otra que es sólo para las estadísticas del gobierno, pero, ¿por qué esto es así? ¿Existe, acaso una intención para ello? ¿De dónde surgen, de quiénes y para qué?
Estas son las preguntas que buscamos responder en esta ocasión. Para que no se diga que reclamamos por que sí, por que sólo somos disconformes. Es cierto, lo somos, pero no por casualidad, ni gratuitamente. Es porque vemos día a día como se nos margina, y cómo la educación está al servicio de la perpetuación de esta marginación.
No podemos entender las causas de esto, sin comprender qué es y el papel que cumple el imperialismo en países dominados como el nuestro.
¿Qué es el imperialismo?
Tanto la Primera como la Segunda Guerra Mundial resultan un conflicto entre los estados naciones por el reparto del mundo, guerras de rapiña en donde las grandes potencias se disputan la dominación de las colonias y semicolonias del mundo.
A las burguesías nacionales no les basta la dominación de las clases explotadas y los recursos de sus propios países, se ven obligados a extender sus brazos en búsqueda de nuevos mercados para conquistar.
Ya Marx en el Manifiesto Comunista constata esta necesidad de los países de ampliar su poderío “obligada por la necesidad de dar cada vez mayor salida a sus productos, la burguesía recorre el mundo entero. Necesita anidar en todas partes, establecerse en todas partes, crear vínculos en todas partes”.
Lenin sabe detectar el momento histórico en el que se estaba desenvolviendo la sociedad capitalista y plantea su tesis del Imperialismo.
El capitalismo comienza a transformarse por los años 1870; es en esta fecha en que se da inicio a la segunda etapa de la revolución industrial, en donde se producen grandes transformaciones en la industria, la agricultura, los transportes, las comunicaciones y el comercio, ya que debido a los nuevos progresos de la ciencia, la humanidad contó con nuevas fuentes de energía como la electricidad y el petróleo, que a la larga aceleraron el desarrollo del transporte, el comercio y la interdependencia económica mundial. Esto favoreció el desarrollo y afianzamiento del sistema económico capitalista, basándose principalmente en la propiedad privada.
En este escenario, las grandes potencias industriales como Inglaterra, Alemania y Estados Unidos ven aumentar sus niveles de productividad y, por ende, necesitaron cada vez más mercados donde colocar sus productos y aumentar con esto sus ganancias; también necesitaron cada vez más mayor cantidad de materias primas a fin de aumentar su producción.
Así comenzó rápidamente un proceso de internacionalización de la economía, en la que los capitales y bienes comenzaron a circular por todo el mundo. Unos países venden sus materias primas a las potencias industrializadas, quienes a su vez venden los productos industrializados.
En esta fase se observa el nacimiento de prácticas monopolistas, es decir concentración del capital y eliminación de la libre competencia. Rápidamente, estos grupos se convierten en grupos de presión capaces de orientar las políticas exteriores, hasta lograr presionar por la ocupación de nuevos territorios.
Con ello, se genera rivalidad entre las grandes potencias industriales, quienes se disputan estos nuevos mercados y zonas de inversión. Esta política de expansión llevó rápidamente al estallido de la primera guerra de rapiña, la Primera Guerra Mundial.
A esta primera guerra Lenin la define como una guerra de carácter imperialista, es decir, una guerra de disputa de estas grandes potencias por repartirse el mundo.
Estas disputas entre grandes potencias, a su vez agudizan las contradicciones entre estas potencias industriales y las colonias y países semicoloniales, que pasan a subordinarse económica y políticamente. Sólo la opresión de unos países sobre otros logra hacer mantener el capitalismo. Esto es lo que se llama imperialismo.
Una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial el imperialismo yanqui logra posicionarse sobre los demás imperialismos, logrando una avanzada sin precedentes. Los países latinoamericanos, incluido el nuestro quedan a merced de las políticas de rapiña que comienzan a implementar.
Chile, país semicolonial.
Esta fase imperialista no ha desaparecido, al contrario, se ha agudizado con el paso del tiempo. Pese al discurso de la globalización que asegura que los mercados se abrieron dando paso a una nueva etapa en donde no hay países que exploten a otros, sino países que ‘colaboran’ mutuamente gracias a la transnacionalización de la economía. ¡Falacias, mentiras, ruin hipocresía!
La llamada globalización lo que ha conseguido es hacer más dependientes las economías atrasadas, a abierto las puertas para facilitar la dominación de unos países sobre otros, ha creado nuevos métodos -tales como los Tratados de Libre Comercio- para explotar a los pueblos dominados. Y esto, con la venia y aceptación de las burguesías monopólicas de los países coloniales y semicoloniales.
Dentro de este contexto del imperialismo, los países semicoloniales son aquellos países oprimidos económicamente por las grandes potencias, los que constituyen la gran mayoría de los países del mundo.
En estos países existe un capitalismo de bajo desarrollo y completamente servil a los intereses del imperialismo, en donde existen elementos del pasado, mezclados con elementos de modernidad capitalista, en donde la mayoría de la población vive en condiciones de pobreza y explotación permanentes, la que se va agudizando con el pasar de los años. En donde existe una industria de bajo desarrollo, insuficiente para satisfacer el mercado nacional.
Una economía sujeta a intereses extranjeros, que sirve de generación de recursos naturales a bajo costo y mano de obra barata. Chile es uno de ellos.
¿Qué papel cumple la educación en todo esto?
El centro de la dominación ideológica y política es la educación; por medio de ella no sólo se legítima -es decir, se nos enseña que es válida e inmodificable esta situación de explotación-, sino que también se nos educa y forma para ‘prestar servicios’ que buscan perpetuar este estado de cosas, en beneficio principalmente de la burguesía imperialista.
La educación, en consecuencia, está concebida para satisfacer la demanda de trabajadores que se adapten, capaces de adquirir nuevos conocimientos útiles a la explotación, que no reclamen por sus bajos sueldos, obedientes, serviles, que se conformen con la constante y creciente explotación.
La promesa es que la educación contribuye al crecimiento económico de todo el país;
cuando al crecimiento que contribuye es a los bolsillos de las burguesías monopólicas nacionales y extranjeras.
La educación está comprendida en la reestructuración reaccionaria del viejo Estado burocrático que trata de mantener, una sociedad que ya no da más, cuya crisis es total y final, que ha llegado al total agotamiento y descomposición, cuya expresión es la agudización de la crisis en todos los niveles de la educación oficial.
En su esquema obsoleto de grados de educación tenemos que la educación básica entrega conocimientos al margen de la realidad y de la necesidad de los trabajadores de nuestro pueblo. La educación media ha devenido en inútil, pues no sirve ni para ingresar a la universidad ni para ingresar en el torrente laboral con capacitación previa, razón por la cuál pululan tantas y costosos “preuniversitarios” y “centros de formación” tanto para el “ingreso a la universidad”, como para “cursos acelerados” de computación y tantos otros.
La educación universitaria con rezagos feudales sostiene la separación entre el trabajo manual y el trabajo intelectual: “profesiones laborales y técnicas” que responden a las necesidades económicas y políticas de la clase dominante, interesado en formar administradores, contadores, abogados, etc. que trabajan adecuadamente para explotar y saquear más y mejor al pueblo trabajador.
Cuáles son las políticas en educación en los últimos años que han facilitado la opresión del imperialismo.
Para comprender el papel que juegan las burguesías monopólicas nacionales cobra vital importancia mencionar las políticas implementadas en la década de los ’80 en Chile.
La llamada política neoliberal que se implemento durante el gobierno militar fascista no es otra cosa que la política que facilita la dominación del imperialismo —principalmente yanqui-en nuestro país.
Para ello, entre otra serie de medidas económicas, apuntan a radicalizar la privatización de la educación, por medio de la llamada ‘descentralización del Estado’. Que no es otra cosa que la desvinculación del Estado como garante del derecho a la educación, para disminuir el gasto social, evidenciando su carácter al servicio de las clases dominantes; y el fortalecimiento de los capitales privados que comienzan a enriquecerse a costa de lo que se supone es un derecho.
La educación pasa a ser una mercancía más, por lo que, quién puede pagar más obtiene más calidad. Como cualquier otro artículo se compra y se vende; los alumnos se convierten en consumidores de productos, los padres deciden el comercio al que ir a comprar, los profesores son agentes que ofrecen al servicio demandado por los clientes.
Para hacer más eficaz el negocio y marcar diferencia entre la educación buena y cara, y la mala y gratuita; se inicia la política de municipalización de las escuelas y liceos; con lo que son las municipalidades de cada comuna las que deben velar por el financiamiento de los respectivos establecimientos.
Comunas pobres, colegios pobres, alumnos pobres = educación pobre. Comunas ricas, colegios caros, alumnos que pagan = educación buena.
Así, la educación de pobres sólo debe entregar los mínimos conocimientos para ser un ciudadano que -ojalá- no moleste, que sepa leer, sumar y restar, para salir de las escuelas o liceos a trabajar por un miserable sueldo, o derechamente a engrosar las filas de los cesantes.
Generando una sociedad propicia para comprar en ella mano de obra (trabajadores) dispuesta a trabajar por bajos sueldos, que prestan servicios en beneficio de las inversiones extranjeras y nacionales. Con una pequeña burguesía monopólica nacional, que en alianza con el imperialismo, perpetúa la dominación.
Así las cosas, llega la famosa democracia, que prometía que: ‘la alegría ya viene’, (yo no sé en qué se vino, que ha demorado tanto en llegar). Y con ella lo que si llega es la roquete nombrada Reforma Educacional.
Prometen Calidad y Equidad en educación, invierten millones en infraestructura y en material; sin embargo, lo central no cambia en nada. Avanza la privatización de la educación, disminuye la influencia financiera del Estado, venden todos los servicios públicos que pueden, inventan cursos rápidos como Chile Califica o Chile Educa, que sólo buscan aumentar las estadísticas de escolarizados, y la cosa sigue igual, sino peor.
Comunas pobres, colegios pobres, alumnos pobres = educación pobre. Comunas ricas, colegios caros, alumnos que pagan == educación buena.
Sin embargo, buscan disminuir la deserción escolar, aumentar las tasas de alfabetización y escolarización, aumentar el porcentaje de años de estudio por habitante; pero esto ¿para qué?: para asegurar un mercado rentable para los nuevos acuerdos económicos a los que se ha llegado (Tratados de Libre Comercio), pero ¿rentable para quién? Principalmente para el imperialismo.
Asimismo, quieren aumentar el ingreso a las universidades, pero, pagando. Y están facilitando la formación de técnicos profesionales, que son la mano de obra que el imperialismo requiere para llevar a cabo sus planes económicos.
Y de paso, aumentan los llamados ‘cesantes ilustrados’ o el ejército de reserva, con lo que aseguran la disposición de los trabajadores a sueldos cada vez más bajos y a condiciones de trabajo cada vez más asfixiantes e inestables.
Y estas famosa Reformas no son una política que surja de las iluminadas cabezas de estos vendepatria; estas Reformas están planteadas para toda Latinoamérica y el Caribe, con algunas pequeñas diferencias, en unos países más avanzadas que en otros (en donde el nuestro lleva la delantera), pero lo medular es lo mismo.
¿De dónde surgen estas políticas para educación?
En 1944, a fines de la Segunda Guerra Mundial se crean el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo (BIRD) que tienen su origen en la conferencia internacional de Bretton Woods, fundados oficialmente el 24 de diciembre de 1945.
En 1948 el Banco Mundial (BM) comenzó a prestar dinero a países del Sur -muchos de ellos, colonias por aquel entonces de las potencias europeas- para “contribuir a su desarrollo”;
con lo que se genera la llamada ‘deuda externa’, que es la deuda de los países atrasados hacia los imperialismos.
Por su parte, el FMI se encargaría de velar por la estabilidad del sistema financiero internacional, evitando las políticas de devaluaciones competitivas y de barreras arancelarias que habían sido muy perjudiciales para la economía internacional entre los años 1929 y 1939.
El BM es propiedad de todos sus países miembros, que deben serlo también del FMI. Cuando se incorporan, garantizan una suscripción de capital que depende de la riqueza de cada uno. Ello determina el número de votos de cada Estado. Así, por ejemplo. Estados Unidos controla más del 17% de los votos, mientras que, juntos, 45 países africanos sólo controlan el 4%. La distribución de votos en el FMI sigue la misma dinámica: el G-7 (grupo que engloba a los siete países más industrializados del mundo) y los países de la Unión Europea disponen del 56% de los votos en la ¡unta ejecutiva, cuando sólo representan al 14% de la población mundial. Las decisiones de ambas instituciones están de esta forma determinadas por los intereses de las grandes potencias.
El FMI ha venido centrando sus esfuerzos desde agosto de 1 982 (cuando estalló la crisis de la deuda), en propiciar que los países endeudados paguen sus deudas a los grandes bancos comerciales -que comenzaron a participar en la financiación de los países empobrecidos en la década de los 70— a través de pequeños préstamos destinados a hacer frente a los intereses de
la deuda. Pero, al igual que el BM, el FMI exige a los países receptores de los préstamos estrictas reformas estructurales.
Estas reformas buscan levantar restricciones a la inversión extranjera, es decir facilitar el camino para la explotación de los imperialismos sobre las economías coloniales y semicoloniales.
Eso es lo que principalmente buscan las transformaciones realizadas en los ochenta en el país. Los países endeudados se ven forzados a aceptar: aumento de las exportaciones y disminución de las importaciones, abolición de medidas que protejan las economías nacionales, y disminución del gasto social.
Es esto último, principalmente, lo que explica la necesidad de privatizar la educación y ahora también la salud, (y todo lo privatizable: agua, luz, cobre, etc)
Y es a esta misma política que responden los gobiernos de la concertación. Estas ‘recetas económicas’ no son más que una forma encubierta de asegurarse la dependencia económica de los países endeudados, y mantener la política imperialista.
Joseph Stiglitz, ex vicepresidente del Banco Mundial hasta el abandonó el Banco Mundial por sus desacuerdos con esta institución y con el FMI, y afirmó en una entrevista que el Banco Mundial, el FMI y la OMC actúan conjuntamente siguiendo siempre, para cada país, el mismo programa en cuatro pasos:


1. La Privatización de las industrias estatales.
2. “La Liberalización del Mercado de Capitales”. Es decir, que el capital entre y salga con escasas regulaciones que protejan las economías nacionales de los países dominados.
3. “Precios regulados por el Mercado”, un término sofisticado para subir los precios de la comida, el agua y el gas de cocina.
4. El Libre Comercio. Libre para los imperialismos, regulado por ellos para los países explotados.
La burguesía monopólica chilena ha sido un modelo a seguir para el imperialismo, ya que los gobernantes han aceptado una serie de exigencias de los organismos internacionales sin chistar siquiera. Viene resguardando estas medidas desde los ’80 y las sigue ‘protegiendo’ hasta hoy. (Hasta han estado dispuestos a enviar tropas a Haití para ‘pacificar’)
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Autor: Periódico El Pueblo (Chile)

Prensa popular e independiente al servicio de las luchas de los pueblos oprimidos del mundo.

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