19 de junio: Día de la heroicidad

El 18 y 19 de junio de 1986, unos 250 prisioneros de guerra, combatientes del Partido Comunista del Perú (PCP) e hijos de las masas oprimidas y explotadas del Perú, llevaron hasta las últimas consecuencias la decisión de no rendirse a la prisión y tortura en las mazmorras del viejo Estado peruano.
Desde las cárceles, convertidas en “luminosas trincheras de combate”, de Lurigancho, El Callao y la isla de El Frontón opusieron feroz resistencia a los bombardeos y balas asesinas ordenadas por el gobierno fascista de Alan García hasta que el último combatiente cayó. Una resolución del PCP proclamó el 19 de Junio como el Día de la Heroicidad, reconocido por varios partidos en todos los continentes. El 9 de mayo de 1992, en un nuevo y más combativo enfrentamiento en la cárcel Miguel Castro Castro de Lima, después de cuatro días de asedio y bombardeo coordinado por las Fuerzas Armadas, cayeron decenas de dirigentes y militantes del PCP, cobardemente asesinados. Entre estos combatientes estaba “La Negra”, una valiente y combativa periodista democrática peruana, Janet Talavera Sánchez.
“Ahí está La Negra! – señaló uno de los policías al verla salir del pabellón de la prisión Miguel Castro Castro con las manos en alto después de cuatro días de resistencia. Un tiro de fusil impactó en el tórax de la periodista peruana, que murió inmediatamente.
Janet Talavera era periodista, graduada del Instituto Jaime Bausate y Mesa. En 1987, cuando ocupaba la función de ayudante de redacción de El Diario, medio de prensa democrático – revolucionario peruano, cuya consigna era “una necesidad histórica al servicio del pueblo”, Janet, junto con el entonces director y editor Luis Arce Borja emprendió la hazaña periodística de entrevistar al Presidente Gonzalo, máximo dirigente de la Guerra Popular en desarrollo en el Perú. Esta entrevista, conocida mundialmente como La Entrevista Del Siglo, fue reproducida a miles de personas y ampliamente difundida en Perú y en diversos países de América Latina y otros continentes.
Por su línea y postura combativa, El Diario, así como sus periodistas estaban en la mira de la reacción. En la noche del 14 de Junio de 1989, el automóvil en que Talavera viajaba fue interceptado en la Avenida Salaverry y ella fue llevada a los calabozos de la Dirección Contra el Terrorismo (Dircote), acusada por el delito de “asociación y apología al terrorismo”. En Noviembre de 1991 fue condenada a cinco años de prisión.
Janet estuvo meses presa en el Centro de Detención Magdalena del Mar, siendo transferida al pabellón de mujeres de la cárcel Castro Castro, en Canto Grande, donde se encontró con otras presas políticas, muchas militantes del Partido Comunista del Perú.
Fue en este penal que, en 1992, decenas de prisioneras de guerra del PCP permitieron que el Canal 4 de Londres filmara en los pabellones 4B y 1A y se difundiera en todo el mundo la resistencia de las prisioneras en las “luminosas trincheras de combate”. Columnas de militantes uniformadas con blusas y gorras verdes, pañuelo rojo en el puño, desfilaron marcialmente delante de los carteles de Marx, Engels, Lenin, Mao Tse Tung y el Presidente Gonzalo.
Este control y organización de las penitenciarías era inadmisible para el viejo y reaccionario Estado peruano. Para la reacción no bastaba detener a los combatientes, era necesario aniquilarlos.
Después del autogolpe de Estado del 5 de Abril de 1992, cuando “el Chino”, Alberto Fujimori, disolvió el Congreso Nacional, impuso un régimen abiertamente fascista, amparado por militares y orquestado por Vladimiro Montesinos, desencadenó una macabra campaña para asesinar a dirigentes y militantes del PCP en las prisiones.
En la cárcel Castro Castro donde se encontraban más de 200 presos políticos, las mujeres estaban en el pabellón 1A y los hombres en el 4B. A pesar de la separación, los presos políticos mantenían contacto a través de túneles, hacían planes, organizaban la resistencia en las trincheras de combate: preparaban su propia comida, organizaban el estudio, tenían sus propias normas, etc.
Fujimori y los militares anunciaron la operación “Mudanza 1” que tenía como pretexto transferir a las mujeres a la cárcel de Santa Mónica en Chorrillos. A las cuatro de la mañana del 6 de Mayo los presos políticos responsables de la guardia nocturna dieron el aviso de un ataque a la prisión. Una lluvia de cargas de explosivos, ráfagas de ametralladoras y bombas lacrimógenas invadieron los pabellones. Por lo menos 500 policías y soldados del ejército atacaron la cárcel esperando una rápida victoria.
Pero los presos políticos de Castro Castro ya se habían preparado para tal ocasión, las duras lecciones de 1986 los habían educado a costa de mucha sangre. Los propios presos habían reforzado las paredes de los pabellones y estaban preparados con cócteles molotov y bombas caseras.
De ese modo, los presos políticos resistieron durante cuatro días los ataques de la reacción. Cuando el pabellón 1A fue tomado, las mujeres prosiguieron la resistencia junto a los hombres en el pabellón 4B. 
Los días 7 y 8 el Ejército participó abiertamente de la operación genocida. En la noche del día 8 los prisioneros negociaron su rendición mediante presencia de la Cruz Roja y de organizaciones de derechos del pueblo, propuesta negada por el genocida Fujimori.
El día 9, a las 10 de la mañana, después de duros combates, los prisioneros políticos comenzaron a salir. Fue el comienzo de una infame matanza. Había una lista de dirigentes, y a medida que ellos eran identificados eran sumariamente fusilados. Grupos de prisioneros salían con las manos en alto, en señal de rendición y eran asesinados a sangre fría.
En medio de estos heroicos combatientes, una mujer de baja estatura fue apuntada: Ahí está la Negra! – Un disparo de fusil golpeó a la combativa periodista Janet Talavera. Con ella cayeron cerca de 100 prisioneros políticos, masacrados por la sanguinaria policía de Fujimori.
El periodista Luis Arce Borja, su compañero en “El Diario”, en un artículo publicado un mes después de la muerte de Janet, destacó que ella encarnó “la fuente inagotable del nuevo periodismo en el Perú. La ética y la moral periodística, que está por encima de los riesgos y las balas asesinas. Fui testigo de su profesionalismo ardiente, de su pasión por la verdad. En medio de la tormenta y mil peligros, ella optó, en definitiva, por participar en la revolución. En esto es que se pasaba el tiempo y por esta razón es que ella cayó atravesada por las balas de las bandas criminales del tirano.”
En una carta escrita días antes de su muerte, Janet Talavera reafirmó su convicción de intelectual al servicio de las masas oprimidas, de periodista del nuevo tipo, de mujer partícipe la revolución: “Yo me siento realmente orgullosa como mujer, como parte de la clase, de haber tenido la oportunidad de participar en este acontecimiento heroico, de estar en un pequeño asiento, pero sólido, de esta máquina que es un tren para transformar y derrocar el viejo orden. Esto también me permite reafirmar mi confianza en el comunismo, de haber servido a su construcción. Nosotros no lo veremos, pero cuando llegue ese día, cada rostro resplandecerá de alegría, de felicidad de una nueva humanidad…”
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Autor: Periódico El Pueblo (Chile)

Prensa popular e independiente al servicio de las luchas de los pueblos oprimidos del mundo.

2 comentarios en “19 de junio: Día de la heroicidad”

  1. indudablemente un hito para la historia de nuestro pueblo, las resistencias que enfrentaron los presos políticos, no se compara a nada de lo sucedido en el Perú, héroes de la clase.

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