El monopolio de las semillas y la evolución de la semifeudalidad en el campo chileno.

Los campesinos chilenos, principalmente el campesinado pobre, se encuentra atrapado en una tenaza de precios producto de los monopolios agroindustriales. Por una parte el monopolio de la comercialización le impone precios de miseria a los cuales compra su producción, a la vez que estos mismos monopolios imponen precios de venta a los insumos como fertilizantes, pesticidas y semillas. 
Los principales productores de semillas son empresas imperialistas, principalmente norteamericanas. Por ejemplo la gringa Monsanto controla el 97% del maíz a nivel mundial y en India controla el 95 por ciento del mercado de semilla de algodón, lo que le permitió elevar el precio de las semillas de 7 a 3600 rupias por kg, siendo la mitad de estos montos por concepto de pagos en derechos por el uso y la cosecha de sus semillas. Sólo 4 monopolios (Monsanto, Dupont, Syngenta y Bayer) controlan el 59% de la industria de plaguicida y el 56% de las semillas del planeta.
Los Estados de estos países imperialistas defienden los intereses de sus monopolios. Así en sus tratados desiguales, firmados con la venia de los gobiernos vendepatria chilenos, obliga a sus semicolonias a modificar sus legislaciones para extraer más plusvalía de nuestros pueblos e intentar superar la crisis en la que han entrado desde la década de los 80’. Así, en materia de patentes por la propiedad de semillas, el TLC firmado con EEUU obligaba al viejo Estado a adoptar el UPOV91 antes del 30 de diciembre de 2009. La visita de Obama a nuestro país, incluyó también un “recordatorio” de los plazos vencidos. Por su parte los gerenciamientos se encargarán de realizar grandes obras de infraestructura que hacen posible la “agricultura moderna” (riego, carreteras, puertos, etc), asegurar la disponibilidad de crédito, estructura de precios, costos y subsidios favorables al gran capital y al control político de los campesinos. 
Adecuando nuestra legislación a los intereses imperialistas, el gobierno vendepatria de PiñeraFMI reactiva la discusión del Proyecto de ley que regula derechos sobre obtenciones vegetales, que luego de la “discusión” en la cámara de diputados, establece un sistema de compensación económica para los dueños de la propiedad intelectual de las semillas, tanto por sembrar como por cosechar y comercializar los productos derivados de sus semillas patentadas.
Estas políticas del imperialismo que tienden a arruinar a los pequeños y medianos campesinos y concentrar la propiedad, se están aplicando tanto en países industrializados como en semicolonias. En nuestro país se realizan impulsando el capitalismo burocrático llevándolo al campo para hacer evolucionar la semifeudalidad. Esto quiere decir, que mediante inversión imperialista en el agro y la imposición de relaciones predominantemente capitalistas, se inicia un nuevo proceso de despojo de tierras mediante el ahogo de la economía campesina, dónde sólo un 6% de los agricultores concentran el 35% de la tierra. Así, producto de la imposición de precios y la usura el campesino no entrega sólo toda la ganancia neta, sino incluso una parte del salario, entrando por debajo del mínimo físico del salario, pierde sus tierras y debe emplearse como mano de obra barata a los complejos agroindustriales o a empresas constructoras al emplearse como albañiles.
Las clases reaccionarias, terratenientes y gran burguesía, entremezclan sus intereses con el imperialismo de tal manera que es difícil identificar dónde se encuentra cada una. Por ejemplo Anpros (Asociación nacional de productores de semillas) representa intereses de la imperialista Monsanto, del terrateniente Erick Von Baer (dueño de casi una veintena de variedades de semillas) y del monopolio vinculado al ala compradora de la gran burguesía, Anasac. Estos mismos personajes tienen representación además en la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) e incluso detentan cargos directivos. Por ejemplo el mismo Erick Von Baer Integra el directorio de la Anpros y su hermana Karina el directorio de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA). Por su parte ChileBio, presidido por Alfredo Villaseca, ex representante de Monsanto en Chile y cercano al actual ministro de agricultura y terrateniente José Antonio Galilea, está encargado de generar opinión pública favorable al saqueo imperialista y a firmar acuerdos comerciales y académicos en nuestro país a nombre de los principales monopolios agroindustriales. Entre ellos destaca la compra por parte de Monsanto de una parte de Anasac y el acuerdo académico de la imperialista con la Universidad Católica.
Por su parte, la explotación de la economía campesina en manos de las clases reaccionarias no puede llevarse a cabo sino sobre una base semifeudal. El endeudamiento y la imposición de precios llevan a una mayor explotación del campesino y su familia. Más extracción de la economía campesina que intenta contrarrestar en parte, la tendencia decreciente de la cuota de ganancia del sistema imperialista en su conjunto. 
Existen dos caminos para superar la semifeudalidad: El camino terrateniente es el camino conservador de la lenta transformación de los terratenientes feudales en capitalistas y es precisamente el camino que el capitalismo burocrático impulsa. El camino campesino es el camino revolucionario de superar el feudalismo por medio de confiscar sin compensación la tierra de terratenientes y dividirla entre los sin tierra. 
Y es que el problema de la tierra sigue siendo el problema principal y motor de la lucha de clases en el campo. Esto porque las denominadas “reformas agrarias” que se implementaron como compra y venta de tierras impulsadas desde la década del 60’, no resolvió el problema campesino, más bien tendió a ser un colchón de la lucha de clases en el campo.
Finalmente, la lucha campesina no sólo tiene un profundo sentido antifeudal sino que también se enfrenta directamente con el gran capital imperialista, el burocrático comprador. Luchando contra estas tres montañas los trabajadores del campo crean una base más firme para la alianza obrero campesina bajo dirección proletaria, condición necesaria para el triunfo de la revolución agraria.
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Autor: Periódico El Pueblo (Chile)

Prensa popular e independiente al servicio de las luchas de los pueblos oprimidos del mundo.

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