Las elecciones sólo entregan migajas al pueblo

EDITORIAL

Estamos a 3 meses de las elecciones municipales. Se acerca la realización de un nuevo circo electoral. Fieles a sus amos imperialistas, los funcionarios del viejo estado cumplen el ritual burocrático electorero retomado desde 1989, para un país con un tipo de capitalismo sometido, el capitalismo burocrático. Ritual que aunque es publicitado como posibilidad de mejora y cambio, no ha significado ningún avance para el pueblo. Esta vez son las municipales, se nos dice que son más cercanas al pueblo, así que éste puede sacar algún provecho, aunque sea pequeño dirán algunos. Quienes sostienen esta idea sirven a desarmar ideológicamente al pueblo, haciéndole creer que participa, que a través del voto va a cambiar su realidad. Las elecciones sólo buscan echar tierra a los ojos del pueblo que lucha, busca corroer el filo de su combatividad, menoscabar la fortaleza de su organización, de sus luchas, de la unidad bajo principios de clase y de la comprensión de la solución a sus problemas: ¡la lucha revolucionaria!. 
Actualmente se busca oponer a masas contra masas, bajo la idea de la competencia por trabajo, educación, salud y vivienda. Esta lógica es la que sostiene la institución del clientelismo, que aunque es propia de todo el aparato del viejo estado, se expresa en mayor medida en el caso de los municipios en la ciudad y con más fuerza en el campo. El clientelismo es una relación política desigual entre un patrón y un cliente. El primero controla recursos a los cuales el cliente puede acceder a cambio de lealtad, favores y apoyo personal; suena a feudalismo y más aún, es tan antiguo como la esclavitud, aunque se quiera disfrazar a nuestro país semicolonial y semifeudal de modernidad, bajo el ropaje del acceso a la tecnología. Este mecanismo de dominación, parte de la idea del individuo como hacedor de la historia, un caudillo al que la masa debe seguir por la protección o beneficios que éste le pueda dar. Los actuales alcaldes basan sus reelecciones en la entrega de licitaciones, puestos de trabajo, contratos, licencias de conducir y bonos a cambio de votos. Estas migajas caen sobre unos pocos y para otros genera la expectativa de acceder a ellas. El clientelismo se alimenta de la necesidad de las masas, socavando aún más su dignidad, que sólo la lucha por sus derechos le puede devolver. 
Un ejemplo de clientelismo es la situación que se da en la comuna de Independencia, donde una vez a la semana el alcalde desciende del cuarto piso desde donde rige su feudo, se dirige a los vecinos presentes que esperan una licencia de conducir, una peguita u otro tipo de ayuda. Antonio Garrido (RN) hincha el pecho y dice apuntado a la gente que le espera, en muchos casos por horas: “Tú y tu vayan a la oficina de personal digan que van de parte mía, tu habla con el jefe de la oficina de transito dile que yo te mande. Tome señora allí tiene unas luquitas para que se compre su remedio…”. Otro ejemplo es utilizar a las directivas de las juntas de vecinos, ya que quienes los validan frente a los pobladores son premiados con fondos municipales, inclusive aunque no sean del mismo partido, pues, lo que más les importa es mantener la red de agentes sobre la que se sostiene el clientelismo. Una cadena de subordinación que buscan mantener ajustada y alineada, tras el alcalde y sus funcionarios de confianza. (Ejemplos de corrupción municipal fueron trabajados en EP 11)
Sin embargo, a pesar de estos mecanismos y los esfuerzos de los oportunistas que validan las elecciones como posibilidad de cambio, las masas siguen luchando por la vivienda, la tierra, contra el robo de agua, contra la ley de pesca y por la gratuidad de la educación. Van comprendiendo la necesidad de luchar y no de someterse a la voluntad de uno u otro agente servil burocrático. 
Es fundamental que expliquemos el carácter reaccionario de las elecciones, denunciar que se le entregan migajas al pueblo a cambio que se resigne a su miseria, que espere un bono, un empleo de emergencia precario, una beca de estudios que le será entregada luego de competir con otro poblador. Debemos movilizar a las masas para que participen activamente en estas denuncias, realizar rayados, plantear consignas antielectorales en las asambleas o reuniones de masas, impulsando el desarrollo ideológico y político del pueblo, acompañando codo a codo su sinuoso avance hacia el aplastamiento de todo tipo de opresión y oportunismo.
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Autor: Periódico El Pueblo (Chile)

Prensa popular e independiente al servicio de las luchas de los pueblos oprimidos del mundo.

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