APLASTAR LA REPRESIÓN CON MÁS LUCHA DEL PUEBLO

Este mes se conmemoran dos años de la muerte de Manuel Gutiérrez, un joven popular de 16 años, que en el momento más alto de la combatividad del movimiento estudiantil del 2011, recibió una bala en el pecho, producto del disparo de la ametralladora Uzi del policía Miguel Millacura. Esa noche Manuel salía de su casa, sumándose a la convocatoria de paro nacional para ver las protestas, eran sus primeros pasos, quizás de curiosidad, quizás no quería quedarse sin participar de alguna manera en la ola de marchas y protestas que inundo a nuestro país ese año. Para muchos jóvenes el 2011 fue el inicio de sus primeros pasos más conscientes en la lucha de clases. 

Este año agosto se inició con importantes muestras del buen estado de salud de las masas en su camino de lucha: paro de los recolectores de basura, de los trabajadores de correos, de suplementeros, de trabajadores de supermercados A cuenta, de los pobladores de Tocopilla, Corral, de los trabajadores de la empresa forestal CMPC (Matte), de los trabajadores de Sodimac, Correos y Ripley, de pobladores que construyen caminos en Cabrero, de obreros de pesqueras industriales en Concepción, de los sin casa de Lo espejo, etc. Todos estos hechos de la lucha de clases son expresión del agotamiento del pueblo: “estamos cansados de no saber si vamos a poder dar de comer a nuestros hijos por todo el mes”, declaraba a la prensa burguesa un trabajador. Esta es la consecuencia de la crisis del capitalismo burocrático en nuestro país, y por la estrecha ligazón de nuestra economía con la situación internacional, son a su vez expresión manifiesta de la crisis que vive todo el sistema imperialista mundial. Crisis que imperialistas y sus funcionarios lacayos pretenden seguir descargando sobre las espaldas del pueblo.      
Es así, como el 2011 no “inauguro” las protestas como pretende que creamos el oportunismo y el revisionismo, todas estas luchas se insertan en el contexto de crecientes luchas de obreros, campesinado pobre mapuche y los pobres de la ciudad, que vienen desde hace décadas y que han experimentado un sostenido ascenso desde inicios del 2000. Estas manifestaciones expresan la contradicción entra las masas y el viejo estado burgués-terrateniente y sus respectivos gobiernos antipopulares y vendepatria.
El revisionismo -los falsos comunistas agrupados en el P”C”- con cara de mujer en la CUT y con rostros de jóvenes candidatos, ex dirigentes estudiantiles intenta “oxigenar”, una organización de trabajadores y un parlamento podridos hasta la médula. Pretenden seguir engañando con el camino electorero que no tiene nada de nuevo, sino al contrario décadas de intentos de ilusionar al pueblo, con falsas promesas de cambio y “superación de la pobreza”, “desarrollo”, pero esto les es imposible cumplir, en su calidad de funcionarios de los intereses monopólicos nacionales y extranjeros sólo sirven a profundizar la condición semicolonial y semifeudal de nuestro país.
Por eso, cada vez les cuesta más crear esta ilusión, cada vez son más las masas que sólo ven en la lucha política y la organización el camino del pueblo, que desarrolle la violencia revolucionaria. Los jóvenes populares de la ciudad y del campo son una parte de nuestro pueblo que avanza con menos trabas que quienes les antecedieron. Sus ojos miran hacia el campo del sur, hacia la Araucanía, el campesinado pobre mapuche como sector de clase es el principal ejemplo, su justa lucha por la tierra, lo obliga a enfrentarse directamente con los enemigos que tenemos como pueblo, grandes burgueses, terratenientes y su aparato el viejo estado.
La muerte de Rodrigo Melinao Lican, es producto de ello, este luchador deja a una familia y una comunidad con desazón, sin duda. Pero también deja rabia en el corazón del pueblo, deja rabia que nos hace más valientes, que nos ayuda a comprender que no hay otro camino que el de las mayores luchas, la mayor organización, con principios de clase, porque son clases las que nos oprimen, y son las clases  oprimidas las que debemos seguir el camino de la unidad, mapuches y no mapuches debemos seguir el ejemplo de estos grandes luchadores Lemun, Carileo, Catrileo, Diáz Necul, Mendoza Collío, Melinao.


 Porque el viejo estado, que defiende a los verdaderos ladrones de tierra, los terratenientes, odia a los mapuche, odia la admiración que despierta en los pobres y principalmente en la juventud, odia su resistencia histórica, odia su apego a lo que consideran justo, odia su persistencia en la lucha que les ha permitido sobrevivir hasta hoy, por eso les crea cargos en el viejo estado, diseña la ADI, Plan Araucanía, bonos para intentar comprarlos pero lo logra sólo con un número reducido de ellos. Por eso, esa lucha es la que nosotros amamos, es la que estamos ciertos va por el camino de la violencia revolucionaria, único y verdadero camino del pueblo. Seguir el camino de la lucha por la tierra del campesinado pobre mapuche, unirnos y fortalecer su organización es el inevitable destino de triunfo de nuestro pueblo.

¡Honor y gloria a los luchadores mapuches!
¡Viva la juventud popular del campo y la ciudad!

¡A construir unidad del pueblo!    
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Autor: Periódico El Pueblo (Chile)

Prensa popular e independiente al servicio de las luchas de los pueblos oprimidos del mundo.

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