Cuando el Circo Electoral llega, los dirigentes estudiantiles oportunistas se cuadran


Septiembre de 2013.
Para nadie es un misterio que el año 2011 fue un año en que el pueblo volvió a salir a las calles, en especial las masas estudiantiles que dieron grandes lecciones de organización, combatividad espontánea y la necesidad de rebelarse frente la represión del viejo Estado. Numerosas protestas y diferentes manifestaciones se produjeron durante todos ese año de forma progresiva en cantidad y violencia. La necesidad de una educación distinta a lo que se viene dando ya estaba instalada en las entrañas del pueblo. Es por eso que carismáticos líderes con un buen manejo discursivo se pusieron a la cabeza del movimiento estudiantil. Aparecen en los medios, encaran a los políticos, aparecen en los medios, apuntan a los estudiantes combativos, aparecen en los medios, se van a Europa a figurar con representantes de organizaciones imperialistas (OCDE), aparecen en los medios y lanzan sus candidaturas a las alcaldías y al parlamento. Nos preguntamos entonces qué intereses defienden estos líderes estudiantiles realmente. Entonces, qué representan las figuras de Ballesteros, Cariola, Vallejos y Jackson para las luchas del pueblo y su camino hacia una Nueva Democracia.
El 2013 es año de elecciones” anuncian políticos y sus medios de comunicación. Entonces se crea una esfera ficticia en donde este tema pasa a ser punto principal  de discusión en nuestro país. Como si el problema de la educación se hubiese solucionado. Ah! La Confech nos dice que el movimiento estudiantil no se ha acabado, y nos invitan a marchar con consignas como “nos vemos el 11”, y volvemos a marchar pero con qué objetivo, con qué organización, si al parecer los recorridos consensuados con las autoridades nos llevan a marchar a un acto donde se dejan ver estos dirigentes oportunistas que tratan de confundir con carnavales y conciertos a las masas que siguen persistiendo en la lucha estudiantil, para cerrar la jornada con la llegada de la represión de las fuerzas defensoras del Viejo Estado y con escaza organización sino que con más violencia espontánea se le hace frente a la fuerte represión que vive nuestros jóvenes. A pesar que estos líderes nos inviten a canalizar estas manifestaciones adentro de una urna, estudiantes secundarios y universitarios siguieron tomándose sus respectivos establecimientos, parando, movilizándose y protestando. El ímpetu de la juventud se resiste a bajar los brazos. Pero este impulso tiene un límite, el límite del poder. En la actualidad la Gran Burguesía, Terratenientes y servidores de estas clases están a la cabeza y sin una organización fuerte y una ideología proletaria que direcciones, las fuerzas dominantes nos intentan aplastar cada vez que alzamos el puño en contra de sus políticas que siguen llenando sus bolsillos y aumentando en extensión sus tierras. Producto de todo esto, es que nos acercamos al circo electoral y se cambian las asambleas que hablan de los problemas de la educación por debates de candidatos a algún distrito o sillón presidencial. La lógica de las marchas ya no es necesaria. Ya cumplieron su cometido, alimentar el capital político de los dirigentes oportunistas. “La nueva mayoría tomará lo que dice la calle” anuncian estos mismos, mientras bien gracias, la mayoría de los estudiantes que trataron de resistir hasta lo que más pudieron, están presionados tratando de cerrar sus semestres y regularizando sus situaciones académicas. La papeleta de ofertones electorales de hacen más presentes que nunca, como si en las elecciones pasadas no hubiera pasado lo mismo. Quizás son otras caras, más jóvenes, pero que al final del día defienden las mismas viejas ideas, los mismos intereses y este viejo Estado burgués-terrateniente.
Septiembre del presente, tras hacer un breve repaso del movimiento estudiantil es reflexionar qué nos ha dejado el camino burocrático y cómo se va dibujando la necesidad de seguir un camino democrático, revolucionario con una conducción proletaria. Barrer las ideas del falso “PC”, que en definitiva representan la línea negra y no la que queremos impulsar, la línea roja. Si bien la dirección del movimiento estudiantil está en manos del oportunismo, no se debe pensar que esto se acabó, porque nunca se va a acabar mientras exista una mayoría explotada, pobre y viviendo llena injustamente, el pueblo seguirá alzándose. “Estamos condenados al éxito”, lo que se debe apostar ahora es ganar la dirección del movimiento estudiantil y de todos los frentes de lucha, claro está dirigir con una línea revolucionaria. Mientras tanto, los dirigentes oportunistas van a seguir cuadrándose con el Parlamento. ¡No votar, ni anular, a la calle a protestar!
                                                                                                                                                                                                                                          
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Autor: Periódico El Pueblo (Chile)

Prensa popular e independiente al servicio de las luchas de los pueblos oprimidos del mundo.

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