Marcha 12 de octubre por la resistencia indígena: ¡Nada que celebrar!

Como los peñi y las lamngen que dirigían la marcha lo plantearon desde un principio, no hay nada que celebrar. Esto es una conmemoración de un hecho horrible en la historia de Latinoamérica, la invasión española y el genocidio indígena que continuó ocurriendo con la formación de las nuevas repúblicas, incluso hasta estos días conencarcelamientos y  asesinatos más solapados.
Desde muy temprano comenzaron a llegar las personas desde distintos puntos de la capital y del país para congregarse en plaza Italia. Incluso desde el sur llegaron algunos werkenes y dirigentes  para participar de esta gran marcha, cerca de 15 mil personas fue la cifra que se estimó en los medios. Los discursos de nuestro peñis del sur fueron los que encendieron el espíritu combativo previo a la marcha, dando cuenta de las injusticias con los mapuche y la necesidad de la recuperación de la tierra como lo principal, en este caso el espíritu combativo decía relación con la necesidad de enviar un mensaje claro al pueblo de Chile, y éste era no más represión, no más asesinatos, no más encarcelamientos, e incentivar el apoyo a la lucha por la tierra.

Al avanzar la marcha, se fueron mostrando las diversas manifestaciones culturales, bailes, actuaciones, serigrafía, rayados callejeros, etc. Y los lienzos y expresiones de las diferentes organizaciones, colectivos, gremios, movimientos, etc. Todo esto comandado por los peñi y lamngen de las comunidades en lucha que iban adelante con sus respectivos konas resguardando la marcha. Las manifestaciones de apoyo no solo venían de la marcha con gritos como “libertad a los presos políticos mapuche” sino que también desde fuera de la marcha, de transeúntes, turistas, automovilistas, e incluso desde los edificios salía la gente con sus banderas apoyando la causa mapuche.
El primer hito de la marcha fue el paso por el cerro Santa Lucía (Huelén), por su gran significación histórica, por lo que representa. Justamente desde ese punto se podía observar la gran marcha con una inmensa cantidad de gente que lucha por un objetivo en común. Fue ahí también donde nos encontramos con un lienzo gigante en honor a Rodrigo Melinao, que hacía referencia a que las balas, en algún momento se devolverán.  Al virar por Miraflores se podía observar lo extenso de la marcha, y al avanzar se observaban en las calles perpendiculares las fuerzas especiales de carabineros, como una forma de provocar en el último momento, para que todo se acabara luego.
La marcha concluyó en el Parque Forestal, donde las personas comenzaron a llegar muy lentamente, y se fueron acomodando específicamente fuera del Museo de Arte Contemporáneo, en donde se podían ver familias enteras y donde se formaron espacios para compartir y disfrutar del día, la marcha culminó con un ambiente agradable en el cual se sentía en el aire la necesidad de cambiar la situación de opresión que por más de 500 años sufren los mapuche, y hoy en día viéndose sin tierra y víctimas de una gran represión.  Con ese ánimo en el corazón y las cabezas termino esta marcha, que ni la infaltable represión policial pudo ahogar. 

LUCHAR POR LA VIVIENDA, SIRVIENDO A LA LUCHA POR EL PODER

Debe ser familiar cuando en alguna clase de historia nos expusieron sobre la “cuestión social” en el Chile de a principios del siglo XX. Bajo este concepto se hace referencia a la acumulación de problemas sociales que generó el desarrollo del capitalismo burocrático en nuestro país. Este proceso que implicó un grado de industrialización, expansión de la ciudad y consolidación del  control político y económico del capital monopolista extranjero; trajo como consecuencias una tremenda desigualdad, pobreza y explotación para las amplias masas. Uno de los problemas más relevantes fue el del hacinamiento en las viviendas de los sectores más pobres de la población chilena. La respuesta del pueblo y las masas más pobres fue evidente. Un estadillo social se hizo sentir y las protestas comenzaron a nutrir las calles y poblaciones de nuestro país. En este contexto, el jefe del proletariado Luis Emilio Recabarren realizó la siembra roja recorriendo poblaciones, salitreras y las extensas pampas del norte chileno, que lo llevaron a crear el partido comunista de nuestro país.

Si analizamos esta situación, nos daremos cuenta que muchas de estas cosas en la actualidad no han cambiado en su esencia. La explotación a los trabajadores sigue existiendo, las desigualdades siguen aumentando y el problema de la vivienda no se ha solucionado.
Sin embargo, no todo es gris ni tampoco estático en desarrollo de los problemas de la vivienda para las masas más pobres. De hecho a mediados de siglo, una importante cantidad de pobladores se había tomado la ciudad en innumerables movilizaciones, transformándose en el principal actor social de las áreas urbanas. Es así como en esta época las distintas iniciativas de organización popular y la toma de terrenos para la construcción de la vivienda, llevaron a consolidar las poblaciones y barrios populares más emblemáticos de la ciudad. De esta manera el conventillo fue la raíz del descontento que bajo el camino de la lucha no sólo se transformó en un hogar para las familias populares, sino que también llevó a la organización de los pobladores para avanzar en la solución de problemas más cotidianos y el aumento de la conciencia política reconociendo problemas de educación, salud, trabajo hasta problemas de luz, alcantarillado y otros servicios básicos para la población. Muchas organizaciones y movimientos sociales salieron desde estas poblaciones emblemáticas, las cuales fueron la principal resistencia a la dictadura militar fascista de la época.
La iniciativa de la lucha proletaria avanzó más que todos los planes dedicados a este tema. Por ejemplo, en esta época la CORVI no fue capaz de construir ni el 20 por ciento de las casas que se necesitaban. Trabajos que si se hicieron en las tomas de terreno y la construcción de poblaciones como La Victoria, La Legua y Villa Francia entre otras.
En la actualidad, la lucha por la vivienda continua. Miles de pobladores viven hacinados en pocos metros cuadrados de construcción, donde las ampliaciones que se le hacen a la casa no son suficientes para tener mínimas condiciones básicas. A las masas más pobres las siguen postergando y dando voladeros de luces, falsas esperanzas de caminos burocráticos donde las familias populares chilenas deben humillarse para demostrar la más absoluta precariedad y así obtener el ansiado puntaje mínimo y poder entrar a la ficha CAS o Ficha de protección social.

El camino de la lucha es el único que le permitirá al pueblo conseguir suelo en la ciudad para la vivienda, y de igual manera para el campesinado más pobre en el campo. Por lo tanto, la lucha contra la semi-feudalidady los terratenientes se debe impulsar en campo y ciudad. Ni los municipios, ni el ministerio de vivienda ni menos las constructoras e inmobiliarias pretenden solucionar los problemas de los sin casa. El pueblo organizado en su conjunto lo realizará. Así, elevando la conciencia de nuestros compañeros, resolviendo conflictos por la casa, la tierra, la educación, la salud, condiciones de trabajo, pero también y fundamentalmente por la conquista del poder. Ese es el camino de una nueva democracia,  que llevará a nuestro pueblo a la liberación. 
¡ LUCHAR POR LA VIVIENDA, SIRVIENDO A LA LUCHA POR EL PODER!
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