LA LUCHA POR LA CIENCIA

Entrevistamos a la socióloga Andrea Araya, una de las firmantes de la Declaración de Investigadores, Académicos, Intelectuales y Becarios ante la Crisis Terminal de CONYCIT. En la conversación con Andrea profundizamos sobre algunas cuestiones de la Declaración, de forma que se comprendiera mejor su posición de clase.

Saludamos el que parte de los intelectuales asuman la defensa de la ciencia, en contra del imperialismo y los reaccionarios, haciendo frente el oscurantismo al que se nos quiere someter.

Andrea nos explica que este nuevo movimiento que se está formando surge como respuesta a la tremenda crisis institucional, donde las elites han cooptado todos los espacios de desarrollo, incluyendo la ciencia, la técnica y el arte.

Esto fue lo que nos explicó:

Instituciones de ciencias anticientíficas

Hay un modelo científico muy acotado y los concursos para optar al financiamiento van amarrados con lineamientos técnicos, que en realidad son parámetros preestablecidos, delimitados por leyes del mercado, que promueven la despolitización del desarrollo del conocimiento. De esta forma, los grandes monopolios se aseguran de separar a los científicos, de aislarlos de la sociedad y de los verdaderos problemas del pueblo.

En Chile las ciencias y en la técnica, todo está enfocado a la extracción desenfrenada de los recursos nacionales y no al desarrollo de la industria nacional. Es una burla que cuando se habla de la industria nacional se le dé el nombre de “microemprendimiento”, ya que los recursos son escasos para  los pequeños productores, principalmente artesanos que deben acudir a los bancos a pedir un financiamiento ínfimo y créditos usureros.

El Estado lo único que hace es desprestigiar al pueblo

El actual Estado, desde el Fondart, impulsa un arte que pretende despolitizar, un arte elitizado que no cuestiona la realidad social, el modelo ni el momento histórico en que nos encontramos, un arte blanqueado que dice nada, y que solo se expresa el mundo privado en cultura. En chile el énfasis esta en promover “arte” que desprestigia el mundo popular, un ejemplo cotidiano de esto es la teleserie del canal televisivo Mega visión, muestra la cultura mapuche  como ridículo y servil frente a la clase terrateniente.

Desde las ciencias sociales, ¡El Estado nos dice que como pobres estamos mal en todo!: que somos malos padres, que somos culpables de la pobreza, que somos potenciales delincuentes y criminales, etc.

Las y los trabajadores de las ciencias sociales (trabajadores sociales, psicólogos  y sociólogos principalmente) son llevados a institucionalizar esa pobreza a convencer a los pobres que son culpables de todo, los estigmatiza, con un lenguaje criminalizador, nazi, culpándolos de la disfuncionalidad social y de todos los males del país y chantajearlos con el asistencialismo que se expresa en los diferentes programas sociales, a través de bonos y ayudas que solo sirven para mitigar la pobreza estructural en la que se está sumergido y lo peor de todo sin ningún tipo de cuestionamiento del mundo profesional.

Mito y realidad de la izquierda universitaria

Hay un importante sector de la izquierda en la academia, con un discurso crítico, pero poco proactivo, que mantiene el statu quo, que no avanza en la democratización de la investigación científica. Estos sectores se quedan solo en la publicación de sus libros y artículos en revistas universitarias, que poca gente lee y entiende.

En las universidades hay una serie de límites y lineamientos políticos, de donde no se puede salir, La producción del conocimiento académico es cada vez más regulada y gobernada por principios instalados por una transnacional del conocimiento de carácter privado. Las delimitaciones técnicas como las normas APA para publicaciones indexadas, donde los profesores universitarios compiten entre ellos por publicar más artículos en menos tiempo, con baja calidad e investigaciones superficiales. La izquierda que logró entrar al mundo académico fue subsumida por esta lógica individualista neoliberal, que atenta contra la organización gremial e intersectorial.

 La ausencia de investigación académica

En Chile no existe la carrera de investigación, que, por ejemplo, si existe en Argentina. En Chile hay un potpurrí de conocimiento, un conocimiento deshilachado. La investigación se ha sacado de las mallas curriculares de las carreras de pregrado. Por ejemplo, en estadística sólo se apunta a aprender a utilizar distintos softwares y en la investigación cualitativa, nos encontramos con que prácticamente no existen espacios teóricos y los pocos que hay, sólo describen, pero no profundizan.Es así como cualquier estudiante que quiera profundizar e investigar, debe costear con sus propios recursos los programas de postgrados como diplomados, magister, doctorados, etc.

Parece paradójico que aun cuando las universidades son autónomas, es decir, no tienen regulación y pueden hacer lo que quieren, las mallas curriculares son cada vez más vaciadas de ciencia e investigación. En realidad, la única investigación que existe está dirigida para que las grandes empresas extraigan cada vez más recursos.

Estamos frente a un oscurantismo en pleno siglo XXI, donde hay una colusión encubierta para robar conocimiento. Las instituciones académicas hablan de ciencias para ocultar las ciencias y profundizar el conocimiento extractivista, al servicio de las grandes empresas y así fortalecer los grandes capitales.

Los pasos prácticos que se vienen

Andrea nos cuenta que la tarea que han emprendido es por levantar esta campaña científica con carácter de clase, que aglutine a académicos y estudiantes, para qué desde la lucha, se aporte a las necesidades de nuestro país y al mismo tiempo se vayan acercando a los sectores del pueblo.

En lo concreto, conformar una plataforma de cara a la realidad del pueblo, que evidencie y ponga sobre la tribuna esta discusión política. Por ejemplo, si los académicos y estudiantes de las ciencias sociales se hubieran dedicado a explicar la Reforma Laboral desde una perspectiva clasista, los distintos sectores de trabajadores sindicalizados, que se encuentran movilizados, no estarían dando palos de ciegos.

Como conclusión, la tarea es ir al pueblo y poner el conocimiento al servicio de la lucha. La ciencia es revolucionaria y no puede ser de otra manera.

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Autor: Periódico El Pueblo (Chile)

Prensa popular e independiente al servicio de las luchas de los pueblos oprimidos del mundo.

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