RESPECTO A LA CONMEMORACIÓN LLL 2017 (ALEMANIA)

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El 15 de enero tuvo lugar en Berlín la conmemoración anual del “Lenin-Liebknecht-Luxemburg” (LLL). Una vez más, varios miles de personas se reunieron para la manifestación conmemorativa de los dos líderes comunistas Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht. Entre ellos estaba un bloque de jóvenes revolucionarios de diferentes partes de la RFA y de Austria bajo una bandera con el eslogan “¡Danos una organización de revolucionarios y derribaremos Alemania!”, Siguiendo la famosa cita de Lenin. “El FRG no es nuestro estado, todo el poder para el proletariado”, “El feminismo proletario para el comunismo” y “Sólo el poder de las armas por parte de las masas traerá el socialismo”. Los camaradas sabían combinar libertad y disciplina ya pesar de la apariencia relativamente estrecha, todos los participantes del bloque tuvieron la oportunidad de elevar su voz a través de un megáfono y muchos lo hicieron. En estas contribuciones se destacó, entre otras cosas, la necesidad de la reconstitución del Partido Comunista de Alemania y se honró el valor de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, que dieron sus vidas por la necesidad de fundar el Partido Comunista. Políticamente es importante ver que la demostración de LLL de este año ha mostrado principalmente la voluntad de unidad: – La voluntad de unidad sobre la base de los principios del marxismo y su desarrollo entre las vanguardias de la juventud revolucionaria, que saben unirse sobre la base de una correcta lucha de dos líneas y luchar teórica y en la práctica por la reconstitución del Partido Comunista. La voluntad de unidad de las diferentes fuerzas del movimiento revolucionario sobre la base de principios y el acuerdo común de luchar juntos contra el imperialismo y sus lacayos. – La voluntad de unidad en la lucha contra el enemigo de clase, lo que se evidenció claramente en el momento en que los simpatizantes del movimiento kurdo fueron atacados por los policías y los jóvenes revolucionarios de la RFA, a pesar de todas las diferencias de opinión que puedan existir con los revolucionarios turcos y kurdos, actuaron resueltamente juntos contra la represión.

Este es el aspecto principal.

Además, hay que señalar que si se suman los distintos bloques que se relacionan a la cuestión de la necesidad de la reconstitución del Partido Comunista (a menudo concebida como “reconstrucción” debido a una insuficiente comprensión de la teoría marxista sobre la cuestión de la Partido), donde varios cientos, principalmente jóvenes, pusieron este tema en la agenda. Otra cosa, lo que quedó muy claro, es la confusión que prevalece en ciertas partes del Movimiento Comunista Internacional sobre la situación específica de los comunistas en el FRG. Este es un problema que necesita tiempo y sobre todo el desarrollo de los comunistas en formación. En el FRG y en el área de habla alemana en general, esta cuestión está básicamente resuelta y el resto es una cuestión de lucha y tiempo. Los jóvenes revolucionarios ponen un claro ejemplo al expresar su solidaridad de clase con las masas que luchan en Brasil. Los camaradas denunciaron los crímenes del viejo Estado brasileño contra el pueblo de Brasil, contra los campesinos pobres y sin tierra en particular. Por eso, muchos participantes del bloque llevaron gorras de la liga de los campesinos pobres (LCP) de Brasil en solidaridad con la lucha del pueblo brasileño. El bloque fue un claro signo de que la lucha por la reconstitución de la CPG llama a los revolucionarios serios y proletarios a una acción unida, aunque la unidad no exista en todos los puntos. Y lo decisivo es que el internacionalismo proletario no es una cuestión de tener “solidaridad” en general y no una cuestión de “hacer algo” juntos, sino una cuestión de la unidad más profunda de la lucha, sobre la base común, basada en La misma ideología, la necesidad de impulsar la revolución en todos los países. Una lucha que, como la de los compañeros brasileños, entre otros, está mostrando muy claramente, que no es la cuestión de seguir a uno, que se crea más fuerte en este momento, loque sostiene la verdad del Clase, es la línea roja. Y como la experiencia en general y en el FRG en el último año en particular muestra, las cosas cambian muy rápido. Concluyendo la manifestación, varios diferentes bloques participantes se unieron y se unieron detrás de una gran pancarta con la inscripción “¡Contra el G20! ¡Abajo el imperialismo y sus lacayos! ¡Viva el internacionalismo proletario! “. Este fue un símbolo común de la movilización necesaria para las protestas contra la cumbre del G20 que se llevó a cabo en Hamburgo en julio de este año. También hay un informe de otros compañeros en el FRG.

Finalmente dos anotaciones:

– La guerra popular es la guerra del pueblo. Es por eso que se llama Guerra de los Pueblos. La guerra no es paz. La gente sólo conocerá una paz duradera en el comunismo. Es por eso que la guerra popular hasta el comunismo es el eslogan correcto.

– Estamos felices y orgullosos de notar que los camaradas revolucionarios en Nepal (el siguiente frente) han tomado nota de nuestro trabajo que también parecen considerarlo bueno.

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Vía: http://www.demvolkedienen.org/index.php/en/europa/1203-regarding-the-lll-demonstration-2017

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UTOPÍAS PACIFISTAS (ROSA LUXEMBURGO, 1911)

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(Rosa Luxemburg o, por castellanización del apellido, Rosa Luxemburgo; Zamosc, Imperio Ruso, 1870 – Berlín, 1919) Revolucionaria y teórica del socialismo alemán, de origen judío polaco. Hija de un comerciante de Varsovia, su brillante inteligencia le permitió estudiar a pesar de los prejuicios de la época y de la discriminación que las autoridades zaristas imponían en Polonia contra los judíos. Su militancia socialista le obligó a exiliarse desde los 18 años, refugiándose en Suiza, donde terminó sus estudios de Derecho, trabó contacto con revolucionarios exiliados y se unió a la dirección del joven Partido Socialdemócrata Polaco.

A 97 años de su muerte rendimos homenaje a una gran revolucionaria, feminista proletaria,  y lo hacemos con uno de sus escritos fundamentales que presentamos a continuación.

Utopías Pacifistas (Rosa Luxemburgo)

I

¿Cuál es nuestra tarea en la cuestión de la paz? No consiste en demostrar en todo momento el amor a la paz que profesan los socialdemócratas; nuestra tarea primera y principal es clarificar ante las masas populares la naturaleza del militarismo y señalar con toda claridad las diferencias principistas entre la posición de los socialdemócratas y la de los pacifistas burgueses. ¿En qué consiste esta diferencia? No solamente en el hecho de que los pacifistas burgueses confían en la influencia de las grandes palabras, mientras que nosotros no dependemos únicamente de las palabras. Nuestros respectivos puntos de partida se oponen diametralmente: los amigos burgueses de la paz creen que la paz mundial y el desarme pueden realizarse en el marco del orden social imperante, mientras que nosotros, que nos basamos en la concepción materialista de la historia y en el socialismo científico, estamos convencidos de que el militarismo desaparecerá del mundo únicamente con la destrucción del Estado de clase capitalista. De ahí surgen nuestras distintas tácticas en la propagandización del ideal de la paz. Los pacifistas burgueses tratan -y desde su punto de vista es perfectamente lógico y comprensible— de inventar toda clase de proyectos “prácticos” para restringir gradualmente el militarismo y tienden naturalmente a considerar genuino cada síntoma externo de paz, aceptar todo lo que dice en ese sentido la diplomacia, exagerarlo hasta convertirlo en base para la actividad. Por su parte los socialdemócratas deben considerar que su deber al respecto, como en cualquier otra instancia de la crítica social, es denunciar que los intentos burgueses de restringir el militarismo no son sino lamentables medidas a medias y que la expresión de semejantes sentimientos de parte del gobierno es un engaño diplomático, y oponer a las expresiones y declaraciones burguesas el análisis implacable de la realidad capitalista.

Desde este punto de vista las tareas de los socialdemócratas con respecto a las declaraciones del gobierno británico sólo pueden ser las de denunciar que la limitación parcial de armamentos no es viable, que es una medida que se queda en la mitad del camino, y tratar de demostrarle al pueblo que el militarismo está estrechamente ligado a la política colonial, a la política tarifaria y a la política internacional, y que si las naciones existentes realmente quisieran poner coto, seria y honestamente, a la carrera armamentista, tendrían que comenzar con el desarme en el terreno político comercial, abandonar sus rapaces campañas colonialistas y su política internacional de conquista de esferas de influencia en todas partes del mundo: en una palabra, su política interna y exterior debería ser lo opuesto de lo que exige la política actual de un estado capitalista moderno. Y así se explicaría lo que constituye el meollo de la concepción socialdemócrata, que el militarismo en todas sus formas -sea guerra o paz armada- es un hijo legítimo, un resultado lógico del capitalismo, de ahí que quien realmente quiera la paz y la liberación de la tremenda carga de los armamentos debe desear también el socialismo. Sólo así puede realizarse el esclarecimiento socialdemócrata y el reclutamiento para el partido, en relación con el debate sobre el armamento.

Este trabajo, empero, se volverá un tanto dificultoso y la posición de los socialdemócratas se hará oscura y vacilante si, por algún extraño cambio de papeles, nuestro partido trata de hacer lo contrario: convencer al Estado burgués de que bien puede limitar el armamentismo y lograr la paz desde su posición de Estado capitalista.

Ha sido hasta ahora un orgullo, y el fundamento científico, que no sólo las líneas generales de nuestro programa sino también las consignas que conforman nuestra táctica cotidiana no eran inventados según nuestros deseos, sino que confiábamos en nuestro conocimiento de las tendencias del desarrollo social y fundamentábamos nuestra línea sobre el curso objetivo de dichas tendencias. Para nosotros, el factor determinante hasta ahora no eran las posibilidades que se presentaban partiendo de la relación interna de fuerzas en el Estado, sino las posibilidades desde el punto de vista de las tendencias del desarrollo de la sociedad. La limitación del armamento, las restricciones al militarismo no coinciden con el desarrollo futuro del capitalismo internacional. Sólo quienes creen en la posibilidad de mitigar y mellar los antagonismos de clase y controlar la anarquía económica del capitalismo pueden creer en la posibilidad de disminuir, mitigar y liquidar estos conflictos internacionales. Porque los antagonismos internacionales de los estados capitalistas no son sino el complemento de los antagonismos de clase, y la anarquía política mundial no es sino el revés del anárquico sistema de producción del capitalismo. Ambos sólo pueden desarrollarse juntos y perder juntos. “Un poco de orden y paz” es pues una utopía tan pequeñoburguesa y mezquina respecto al mercado mundial capitalista como la política mundial, y respecto a la limitación de las crisis como a la limitación del armamento.

Echemos un vistazo a los acontecimientos internacionales de los últimos quince años. ¿Dónde se ve alguna tendencia hacia la paz, hacia el desarme, hacia la solución negociada de los conflictos?

En los últimos quince años tuvimos: en 1895 la guerra entre Japón y China, preludio al surgimiento del imperialismo en Asia Oriental; en 1898 la guerra entre España y Estados Unidos; en 1899-1902, la guerra de los ingleses y los boers en Sudáfrica; en 1900 la penetración de las potencias europeas en China; en 1904 la guerra ruso-japonesa; en 1904-1907 la guerra de los alemanes contra los hereros en África; en 1908, la intervención militar de Rusia en Persia; en este momento la intervención militar de Francia en Marruecos, sin mencionar las incesantes escaramuzas coloniales en África y Asia. La sola enumeración de los hechos demuestra que en el lapso de quince años no hubo uno solo sin actividad bélica de algún tipo. Trascrito por Célula 2 para Izquierda Revolucionaria.

Pero más importante aún es la consecuencia de estas guerras. Después de la guerra con China, Japón efectuó una reorganización militar que le permitió emprender diez años más tarde la guerra contra Rusia y convertirse en la fuerza militar predominante en el Pacífico. La guerra con los boers culminó en la reorganización militar de Inglaterra y el fortalecimiento de su fuerza armada terrestre. La guerra contra España impulsó a Estados

Unidos a reorganizar su marina de guerra y entrar en la política colonial con los intereses imperialistas en Asia, creándose así el germen del antagonismo de intereses entre Estados Unidos y Japón en el Pacífico. La campaña sobre China fue acompañada en Alemania por la importante Ley de la Marina de Guerra de 1900, que señala el inicio de la competencia marítima anglo-germana y la agudización de los conflictos entre ambas naciones. Pero existe otro factor de suma importancia: el despertar social y político de las colonias y los países que integran las “esferas de influencia” a la vida independiente. La revolución en Turquía, en Persia, el fermento revolucionario en China, India, Egipto, Arabia, Marruecos, Méjico, también son puntos de partida para los antagonismos políticos, las tensiones, las actividades bélicas y el armamento a nivel mundial. Fue justamente en el transcurso de estos quince años que los puntos de fricción en la política internacional alcanzaron un grado sin precedentes, nuevos estados han ingresado a la escena internacional y todas las grandes potencias se reorganizaron militarmente. La consecuencia de todo ello es que los antagonismos se han agudizado a un grado jamás visto, y el proceso se profundiza más y más, puesto que por una parte el fermento en Oriente crece día a día, y por la otra cada acuerdo entre las potencias militares se convierte en punto de partida de nuevos conflictos. La Entente Reval96 entre Rusia, Gran Bretaña y Francia que, según Jaurés, era una garantía para la paz mundial, agudizó la crisis en los Balcanes, detonó la revolución en Turquía, condujo a Rusia a la intervención militar en Persia y produjo un acercamiento entre Turquía y Alemania, lo que a su vez agudizó las tensiones anglo-germanas. El Acuerdo de Potsdam agudizó la crisis en China y la guerra ruso-japonesa tuvo el mismo efecto.

Por eso, con sólo observar los hechos, quien se niegue a comprender que los mismos dan lugar a cualquier cosa menos la mitigación de los conflictos internacionales y la paz mundial, está cerrando sus ojos.

En vista de todo ello, ¿cómo es posible hablar de una tendencia hacia la paz en el desarrollo burgués que neutralizará y superará las tendencias bélicas? ¿Dónde se refleja?

¿En la declaración de Sir Edward Grey y en la del parlamento francés? ¿En el “cansancio armamentista” de la burguesía? Pero los sectores pequeños y medianos de la burguesía siempre se han quejado del peso del armamentismo, así como se quejan de la liquidación de la libre competencia, de las crisis económicas, la falta de conciencia que demuestran los especuladores de la bolsa, el terrorismo de los cárteles y trusts. La tiranía de

los magnates de los trusts norteamericanos ha provocado una rebelión de amplias masas populares y un fatigoso procedimiento legal antitrust de parte del Estado. ¿Acaso los socialdemócratas lo interpretan como síntoma de la limitación del desarrollo de los trusts? Más bien miran con simpatía la rebelión de los pequeños burgueses y sonríen con desprecio ante la campaña estatal. La “dialéctica” de la tendencia burguesa hacia el pacifismo, que se suponía iba a neutralizar y superar su tendencia bélica, es una prueba más que confirma la vieja verdad de que las rosas de la dominación capitalista tienen también espinas para la burguesía, que ésta prefiere mantener en su cabeza sufriente lo más posible, a pesar del dolor y la pena, antes que perder las espinas junto con la cabeza si sigue el consejo de los socialdemócratas.

Explicárselo a las masas, destruir implacablemente toda ilusión respecto de los intentos burgueses de lograr la paz, afirmar que la revolución proletaria es el primer y único paso hacia la paz: ésa es la tarea de los socialdemócratas respecto de las engañifas desarmamentistas, ya estén engendradas en Petersburgo, Londres o Berlín.

II

El utopismo de la posición que espera una era de paz y limitación del militarismo en el marco del orden social imperante se revela claramente en el hecho de que recurre a la elaboración de proyectos. Porque es típico de las ansias utópicas el crear, para demostrar su viabilidad, recetas “prácticas” lo más detalladas posible. En esta categoría se inscribe él proyecto de “Estados Unidos de Europa” como base para la limitación del armamentismo internacional.

“Apoyamos todos los esfuerzos -dijo el camarada Ledebour en el Reichstag el 3 de abril— que apunten a liquidar los gastados pretextos que justifican el incremento incesante del armamentismo. Exigimos la unión económica y política de los estados europeos. Estoy seguro de que viviremos para ver, cuando se imponga el socialismo o tal vez antes, la formación de los Estados Unidos de Europa, impulsada por la competencia comercial de los Estados Unidos de América. Exigimos que la sociedad capitalista, los hombres de estado del capitalismo, por lo menos se preparen para esta unión de Europa en los Estados Unidos de Europa, en interés del desarrollo capitalista de Europa, con el fin de que ésta no sea hundida por la competencia mundial.”

Y en el Neue Zeit del 28 de abril el camarada Kautsky escribe: “[…] Hoy hay un solo camino para lograr un largo periodo de paz, que desvanezca para siempre el fantasma de la guerra: la unión de los estados de la civilización europea en una liga con una política comercial, un parlamento, un gobierno y un ejército comunes; la formación de los Estados Unidos de Europa. Si se constituye se dará un tremendo paso adelante. La superioridad de esos Estados Unidos sería tal que sin mediar ninguna guerra podrían obligar a todas las demás naciones que no se les unan voluntariamente a liquidar sus ejércitos y sus flotas. Pero en ese caso desaparecería toda necesidad de armamentos para los nuevos Estados Unidos. Estarían en situación de dejar de lado la adquisición de armamento nuevo, de abandonar el actual ejército y las armas agresivas navales, y también de prescindir de todo medio de defensa, del sistema militar mismo. Comenzaría entonces, con toda seguridad, la era de la paz permanente.”

A primera vista, la idea de los Estados Unidos de Europa como condición para la paz puede parecer plausible. Pero un examen más profundo de ella demuestra que no tiene absolutamente nada en común con el método de análisis ni con la concepción de la socialdemocracia.

Como partidarios de la concepción materialista de la historia, siempre sostuvimos la idea de que los estados modernos, como estructuras políticas, no son productos artificiales de una fantasía creadora, como lo fue, por ejemplo, el Estado de Varsovia de napoleónica memoria, sino productos históricos del desarrollo económico.

¿Pero sobre qué fundamento económico se apoya la idea de una federación de estados europeos? Es cierto que Europa es una unidad geográfica y, dentro de ciertos límites, una concepción histórica cultural. Pero la idea de Europa como unidad económica contradice el desarrollo capitalista en dos aspectos. Ante todo se dan dentro de Europa las luchas competitivas y antagonismos más violentos entre los distintos estados, y seguirán dándose mientras éstos existan. En segundo lugar, los estados europeos no pueden avanzar económicamente sin los países no europeos. Como proveedores de aumentos, materias primas y mercancías, incluso como consumidores de éstos, los demás países están ligados a Europa por miles de lazos. En la etapa actual del desarrollo del mercado y la economía mundiales, la concepción de Europa como unidad económica aislada es una invención estéril de la mente. Europa no constituye una unidad económica especial dentro de la economía mundial en mayor medida que Asia o América.

La idea de una unión europea en el sentido económico ha sido superada hace largo tiempo; también lo ha sido en el sentido político.

Las épocas en que Europa constituía el centro de gravedad del desarrollo político y el agente polarizador de las contradicciones del capitalismo pertenecen al pasado. Hoy Europa es apenas un eslabón de la intrincada cadena de relaciones y contradicciones internacionales. Y lo que es más decisivo aun, los antagonismos entre los países europeos ya no se juegan solamente dentro del continente sino en todas partes del mundo y en todos los mares.

Solamente se dejan de lado estas contradicciones y acontecimientos y se plantea la bendita posibilidad de un acuerdo entre las potencias europeas cuando se tiene en cuenta nada más, por ejemplo, que hemos vivido cuarenta años de paz ininterrumpida. Esta concepción, que considera solamente los acontecimientos del continente europeo, no toma en consideración que la razón fundamental por la que no hubo guerra en Europa durante décadas es que los antagonismos internacionales han aumentado infinitamente más allá de las fronteras del continente europeo, y que los problemas e intereses europeos ahora se disputan en todos los mares del mundo y en la periferia de Europa.

De aquí que los “Estados Unidos de Europa” sea una idea que se enfrenta directamente con el proceso económico y político, y que no toma en absoluto en consideración los acontecimientos del último cuarto de siglo.

La suerte que corrió la consigna “Estados Unidos de Europa” confirma también que una posición tan en desacuerdo con la tendencia que sigue el proceso no puede ofrecer ninguna solución fundamentalmente progresiva, pese a todos los matices radicales con que se la presenta. Cada vez que los políticos burgueses levantaron la consigna del europeísmo, de la unión de los estados europeos, lo hicieron con el objetivo implícito o explícito de dirigirla contra el “peligro amarillo”, el “continente negro”, contra las “razas inferiores”; en síntesis, siempre fue un aborto imperialista.

Y si ahora nosotros, socialdemócratas, llenáramos este viejo odre de vino nuevo y aparentemente revolucionario, tenemos que decir que las ventajas no serían para nosotros sino para la burguesía. Las cosas poseen su propia lógica objetiva. Y la solución de la unión europea en los marcos del orden social capitalista objetivamente sólo puede significar, en lo económico, una guerra con América por las tarifas y políticamente una guerra colonial racista. La campaña china de los regimientos unidos europeos con el mariscal del mundo Walderse al frente y el evangelio germano como estandarte: ésa es la expresión real, la única posible, de la “Federación de Estados Europeos” en el orden social actual.

LA LUCHA EN LA FACULTAD DE DERECHO DE LA U. DE CHILE CONTRA PROTOCOLOS REACCIONARIOS.

Compartimos un artículo del FERP que da cuenta del estado de ánimo de los estudiantes de derecho, quienes han ido levantándose en luchas que se basan sobre las contradicciones internas de su propia facultad. El análisis apunta a la perspectiva política que debe desarrollar el estudiantado para conquistar sus necesarias y justas reivindicaciones.
“En la facultad de Derecho de la Universidad de Chile, a dos semanas de finalizar el semestre académico, se han levantado masivas movilizaciones como respuesta a medidas reaccionarias y autoritarias de decanato.
El 4 de enero se aprobó en el Consejo de Facultad el protocolo para “mantener el correcto funcionamiento de la escuela”, que establece medidas abiertamente reaccionarias, como la obligación de hacer clases en períodos de paralización, siendo la asistencia obligatoria si así lo decide la cátedra, duras sanciones a las funas, corte de agua y luz en caso de toma, entre otras medidas antimovilización.
A lo anterior se suma el protocolo aprobado en el Consejo de Escuela el 5 de enero, y de Facultad el 9 del mismo mes, que modifica el reglamento de las evaluaciones, eliminando los rezagos (posibilidad rendir una evaluación en una fecha extraordinaria, debidamente justificado) y las suficiencias (posibilidad de rendir nuevamente el examen si es que de nota final es entre 3.8 o 3.9 para poder aprobar la cátedra), entre otras medidas.
Ambos protocolos buscan aplastar al movimiento estudiantil; por un lado, el primero ataca directamente las movilizaciones disfrazándose de “pro educación” y hasta de “ecologista”, mientras que el segundo ataca a todos los estudiantes, sobre todo a los movilizados y a los estudiantes pobres. Es la primera Facultad en la que se implementan y ya amenaza con avanzar hacia otras.
Desesperado, el decano, aprovechándose del período de exámenes, busca resguardar el “prestigio” de la facultad que tanto les sirve a sus académicos para seguir obteniendo sus millonarios ingresos. El enriquecimiento de la casta de académicos aumentará, mientras empobrecen nuestros bolsillos, ya que se basa en el endeudamiento estudiantil, y con las modificaciones al reglamento de evaluaciones se incrementarán los años de carrera y los costos de ésta.
Por otro lado, una de las justificaciones de estas medidas es la sobrecarga de trabajo de Secretaría de Estudios (institución encargada del proceso de evaluaciones), pero no lo piensan dos veces al obligar a funcionarios de menor rango (honorarios, contrata o subcontratados) a trabajar más de cinco horas extra semanales gratuitamente, o derechamente los despiden sin justificación, claro ejemplo de cómo la servidumbre (sujeción personal característica de la semifeudalidad) se desenvuelve en nuestra Escuela.
Estos protocolos deben ser aprobado por el Consejo de Escuela (vicedecana, vicepdta. del Centro de Estudiantes, consejeros de facultad y académicos), luego por el Consejo de Facultad (decano, pdte. del Centro de Estudiantes, consejeros de escuela y académicos, donde los estudiantes no tienen derecho a voto) y por último por la Contraloría y el Rector de la Universidad. Experiencias anteriores nos indican que una vez aprobadas en Consejo de Facultad, pasan intactas por el resto de los procesos hasta comenzar su vigencia oficialmente. Ambas instancias son directamente mandatadas por el Decano y su red clientelar de socios y cómplices, que como señor feudal hace y deshace a su gusto.
Ante esto los estudiantes, luego de una masiva asamblea el 6 de enero, donde se definió llevar adelante una lucha decidida contra estas medidas, fueron a la oficina del archirreaccionario decano Davor Harasic, para funarlo. Luego, el 9 de enero funaron el consejo de Facultad donde se aprobaría el segundo protocolo, obligando a posponer la sesión, pero siendo reanudada la misma tarde.
Estas importantes movilizaciones nos demuestran la necesidad de desenmascarar a oportunistas y revisionistas, que llamando al “diálogo” o también a la lucha, se sientan a negociar sin conquistas concretas a la primera llamada del decano. Ejemplo es la funa al decano, cuando a la primera llamada de éste ofreciendo una reunión, el Centro de Estudiantes (CED) y otras organizaciones llaman a dispersar la movilización para entrar a negociar en cuatro paredes, cuestión rechazada rotundamente por la masa pero que luego lograron, así el decano con la masa dispersada canceló la reunión. Por otro lado, están los llamados a no movilizarse ni hacer funas, diciendo que no sirven, o a postergar la movilización para el próximo año, lo que hará más difícil derrocar estos protocolos una vez implementados.
El deber de los estudiantes es luchar desde ya contra estas medidas y por la democratización de la Universidad, porque los estudiantes tengan voz y voto en sus decisiones y en la elección de las autoridades, levantando movilizaciones en contra del decano y los académicos reaccionarios para impedir su aprobación final.
Esta lucha le da golpes al capitalismo burocrático en la educación, apuntando contra el clientelismo, la servidumbre y la precarización, y golpeando las medidas reaccionarias de decanato totalmente serviles al plan contrarrevolucionario del viejo Estado de contener la lucha estudiantil. Es tarea organizarse y luchar por la revolución, única forma de acabar con el capitalismo burocrático y la educación al servicio del imperialismo de una vez por todas.
 
¡¡ABAJO EL OPORTUNISMO Y EL REVISIONISMO EN EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL!! 
 
¡¡LA REBELIÓN SE JUSTIFICA!!”