EL ARTISTA Y LA EPOCA (J.C. Mariátegui)

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A continuación presentamos el texto “El artista y la época”,  de José Carlos Mariátegui,  fundador del partido comunista del Perú, quien con un gran análisis nos muestra como el arte siempre posee un carácter de clase. Publicado en Mundial: Lima, 14 de Octubre de 1925.

I

EL artista contemporáneo se queja, frecuentemente, de que esta sociedad o esta civilización, no le hace justicia. Su queja no es arbitraria. La conquista del bienestar y de la fama resulta en verdad muy dura en estos tiempos. La burguesía quiere del artista un arte que corteje y adule su gusto mediocre. Quiere, en todo caso, un arte consagrado por sus peritos y tasadores. La obra de arte no tiene, en el mercado burgués, un valor intrínseco sino un valor fiduciario. Los artistas más puros no son casi nunca los mejor cotizados. El éxito de un pintor depende, más o menos, de las mismas condiciones que el éxito de un negocio. Su pintura necesita uno o varios empresarios que la administren diestra y sagazmente. El renombre se fabrica a base de publicidad. Tiene un precio inasequible para el peculio del artista pobre. A veces el artista no demanda siquiera que se le permita hacer fortuna. Modestamente se contenta de que se le permita hacer su obra. No ambiciona sino realizar su personalidad. Pero también esta lícita ambición se siente contrariada. El artista debe sacrificar su personalidad, su temperamento, su estilo, si no quiere, heroicamente, morirse de hambre:

De este trato injusto se venga el artista detractando genéricamente a la burguesía. En oposición a su escualidez, o por una limitación de su fantasía, el artista se representa al burgués invariablemente gordo, sensual, porcino. En la grasa real o imaginaria de este ser, el artista busca los rabiosos aguijones de sus sátiras y sus ironías.

Entre los descontentos del orden capitalista, el pintor, el escultor, el literato, no son los más activos y ostensibles: pero sí, íntimamente, los más acérrimos y enconados. El obrero siente explotado su trabajo. El artista siente oprimido su genio, coactada su creación, sofocado su derecho a la gloria y “a la felicidad. La injusticia que sufre le parece triple, cuádruple, múltiple. Su protesta es proporcionada a su vanidad generalmente desmesurada, a su orgullo casi siempre exorbitante.

II

Pero, en muchos casos, esta protesta es, en sus conclusiones, o en su consecuencia, una protesta reaccionaria. Disgustado del orden burgués, el artista se declara, en tales casos, escéptico o desconfiado respecto al esfuerzo proletario por crear un orden nuevo. Prefiere adoptar la opinión romántica de los que repudian el presente en el nombre de su nostalgia del pasado. Descalifica a la burguesía para reivindicar a la aristocracia. Reniega de los mitos de la democracia para aceptar los mitos de la feudalidad. Piensa que el artista de la Edad Media, del Renacimiento, etc., encontraba en la clase dominante de entonces una clase más inteligente, más comprensiva, más generosa. Confronta el tipo del Papa, del cardenal o del príncipe con el tipo del nuevo rico. De esta comparación, el nuevo rico sale, naturalmente, muy mal parado. El artista arriba, así, a la conclusión de que los tiempos de la aristocracia y de la Iglesia eran mejores que estos tiempos de la Democracia y la Burguesía.

III

¿Los artistas de la sociedad feudal eran, real­mente, más libres y más felices que los artis­tas de la sociedad capitalista? Revisemos las ra­zones de los fautores de esta tesis.

Primera. La elite1 de la sociedad aristocrática tenía más educación artística y más aptitud es­tética que la elite de la sociedad burguesa. Su función, sus hábitos, sus gustos, la acercaban mu­cho más al arte. Los Papas y los príncipes se complacían en rodearse de pintores, escultores y literatos. En su tertulia se escuchaban elegantes discursos sobré el arte y las letras. La creación artística constituía uno de los fundamentales fi­nes humanos, en la teoría y en la práctica de la época. Ante un cuadro de Rafael, un señor del Renacimiento no se comportaba como un burgués de nuestros días, ante una estatua de Archipenko o un cuadro de Franz Marc. La elite aristocráti­ca se componía de finos gustadores y amadores del arte y las letras. La elite burguesa se compo­ne de banqueros, de industriares, de técnicos. La actividad práctica excluye de la vida de esta gente toda actividad estética.

Segunda. La crítica no era, en ese tiempo, como en el nuestro, una profesión o un oficio. La ejer­cía digna y eruditamente la propia clase domi­nante. El señor feudal que contrataba al Tiziano sabía muy bien, por sí mismo, lo que valía el Tiziano. Entre el arte y sus compradores o mece­nas no había intermediarios, no había corre­dores.

Tercera. No existía, sobre todo, la prensa. El plinto de la fama de un artista era, exclusivamente, grande o modesto, su propia obra. No se asentaba, como ahora, sobre un bloque de papel impreso. Las rotativas no fallaban sobre el mé­rito de un cuadro; de una estatua o de un poema.

IV

La prensa es particularmente acusada. La ma­yoría de los artistas se siente contrastada y oprimida por su poder. Un romántico, Teófilo Gauthier, escribía hace muchos años: «Los perió­dicos son especies de corredores que se interpo­nen entre los artistas y el público. La lectura de los periódicos impide que haya verdaderos sa­bios y verdaderos artistas». Todos los románti­cos de nuestros días suscriben, sin reservas y sin atenuaciones, este juicio.

Sobre la suerte de los artistas contemporáneos pesa, excesivamente, la dictadura de la prensa. Los periódicos pueden exaltar al primer puesto a un artista mediocre y pueden relegar al último a un artista altísimo. La crítica periodística sabe su influencia. Y la usa arbitrariamente. Consagra todos los éxitos mundanos. Inciensa todas las re­putaciones oficiales. Tiene siempre muy en cuen­ta el gusto de su alta clientela.

Pero la prensa no es sino uno de los instru­mentos de la industria de la celebridad. La pren­sa no es responsable sino de ejecutar lo que los grandes intereses de esta industria decretan. Los managers2 del arte y de la literatura tienen en sus manos todos los resortes de la fama. En una época en que la celebridad es una cuestión de réclame, una cuestión de propaganda, no se puede pretender, además, que sea equitativa e imparcialmente concedida.

La publicidad, el réclame, en general, son en nuestro tiempo omnipotentes. La fortuna de un artista depende, por consiguiente, muchas veces, sólo de un buen empresario. Los comerciantes en libros y los comerciantes en cuadros y estatuas deciden el destino de la mayoría de los artistas. Se lanza a un artista más o menos por los mismos medios que un producto o un negocio cualquiera. Y este sistema que, de un lado, otorga renombre y bienestar a un Beltrán Masses, de otro lado condena a la miseria y al suicidio a un Modigliani. El barrio de Montmartre y el barrio de Montparnasse conocen en París muchas de estas historias.

V

La civilización capitalista ha sido definida como la civilización de la Potencia. Es natural por tanto que no esté organizada, espiritual y materialmente, para la actividad estética sino para la actividad práctica. Los hombres representativos de esta civilización son sus Hugo Stinnes y sus Pierpont Morgan.

Mas estas cosas de la realidad presente no deben ser constatadas por el artista moderno con romántica nostalgia de la realidad pretérita. La posición justa, en este tema, es la de Oscar Wilde quien, en su ensayo sobre El alma humana bajo el socialismo, en la liberación del trabajo veía la liberación del arte. La imagen de una aristocracia próvida y magnífica con los artistas constituye un miraje, una ilusión. No es cierto absolutamente que la sociedad aristocrática fuese una sociedad de dulces mecenas. Basta recordar la vida atormentada de tantas nobles figuras del arte de ese tiempo. Tampoco es verdad que el mérito de los grandes artistas fuese entonces reconocido y recompensado mucho mejor que ahora. También entonces prosperaron exorbitantemente artistas ramplones. (Ejemplo: el mediocrísimo Cavalier d’Arpino gozó de honores y favores que su tiempo rehusó o escatimó a Caravaggio). El arte depende hoy del dinero; pero ayer dependió de una casta. El artista de hoy es un cortesano de la burguesía; pero el de ayer fue un cortesano de la aristocracia. Y, en todo caso, una servidumbre vale lo qué la otra.

 

NOTAS:
1 Elite es para unos escritores «aristocracia»; para otros, «clase dirigente». Sobre su significación social y es­piritual, véase el penetrante ensayo de José Carlos Mariátegui titulado El problema de las, élites: en El Alma Matinal y Otras Estaciones del Hombre de Hoy.
2 empresarios.
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ACCIONES EN APOYO A LA GUERRA POPULAR EN INDIA

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El Comité de Apoyo Internacional a la Guerra Popular en India (ICSPWI por sus siglas en inglés) llama a todos los simpatizantes de la guerra popular en India a continuar la prolongada campaña en el día internacional de acciones, este 28 de enero del 2017. Por favor, enviar noticias acerca de planes y acciones en este día, para informarlo a todo el movimiento y en India a: csgpindia@gmail.com.

El 4 de febrero de 2017, en Bergamo (Italia), se ha convocado a una nueva reunión abierta del ICSPWI (también se propusieron otros lugares, pero los problemas de organización y otros planes imposibilitaron hacerlo). Los camaradas y todos los grupos que quieran participar serán alojados. Por favor infórmenos de su presencia escribiendo a csgpindia@gmail.com para recibir información sobre el lugar y estar en contacto.

Esta reunión será una charla abierta, sin público, pero todas las comunicaciones serán públicas. Contenido:

◾ Breve informe sobre los 2 días de acciones del 24 de noviembre y 28 de diciembre.

◾Debate acerca de la organización de una gira de representante democrático de la India en Europa – cuando, donde, el reparto de los gastos, etc …

◾ Conmemoración internacional e internacionalista por el 50 aniversario de la revuelta de Naxalbari – fecha propuesta para el 20 de mayo de 2017. Se tomará la decisión de organizar una manifestación europea en conjunto o manifestaciones simultáneas en todos los países europeos. Se requiere una participación representativa en la charla abierta del 4 de febrero para tomar las decisiones finales sobre estos puntos.

 

Via: https://www.redspark.nu/en/peoples-war/india/icspwi-open-talk-meeting-the-4th-february-2017-in-bergamo-italy/

IMPORTANTE HUELGA DE TRABAJADORES DE BUSES VULE DE TRANSANTIAGO

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Periódico el Pueblo entrevistó a Sergio Muñoz, presidente del Sindicato Manuel Bustos (N° 42) de la empresa monopólica de Transantiago Buses Vule S.A.

La huelga de los trabajadores del Sindicato Manuel Bustos comenzó el jueves 12 de enero de 2017, en una empresa de aproximadamente 4.300 trabajadores. El Sindicato Manuel Bustos es el número 42.

¿Cómo es posible que existan tantos sindicatos en una sola empresa?

Sergio nos responde “La misma empresa se ha preocupado en el tiempo de crear sindicatos que trabajan para el empresariado”.

Respecto a la Negociación colectiva en la que está el Sindicato, Sergio nos cuenta que empezó el día 18 de noviembre de 2016, fecha en que presentaron el proyecto de contrato para modificar el que tenían vigente desde el año 2012. El Sindicato no aceptó la última oferta del patrón porque es un contrato colectivo que busca precarizar las condiciones de los trabajadores recortando aún más los sueldos, y con esto incrementar sus millonarias ganancias.

Es sabido que las empresas del Transantiago se han caracterizado siempre por exprimir al máximo a los trabajadores, mediante la creación de sindicatos amarillos y dirigentes corruptos que entregan a los conductores a las garras de la gran burguesía. Y Buses Vule no es la excepción. Sergio nos cuenta “La empresa cuadró todas las negociaciones para que fueran en la navidad, en el mes más sensible para los trabajadores. Lo único que hicieron fue que les depositaron un bono de término de conflicto de $400.000 a los más antiguos, de $200.000 para los más nuevos y $300.000 para otro grupo. Pero en esta negociación crearon un bono castigador, que es el “bono responsabilidad”, que es lo que nos tiene entrampados en nuestra Negociación Colectiva. Este bono a los trabajadores se les va descontando por falta, o por atrasos. Entonces además del descuento que se hace del sueldo cuando un trabajador falta al trabajo, por ejemplo, además se le descuenta el bono, estamos hablando que van a perder automáticamente de su remuneración 120.000”.

Justamente este tipo de “Bonos de Responsabilidad” son mecanismos que tienen las empresas para disminuir la renta de los trabajadores haciendo un doble descuento. Y es justamente ese bono el que el Sindicato Manuel Bustos no está dispuesto a aceptar. Sergio afirma “nosotros queremos eliminar este bono que se quiere imponer en esta negociación. La empresa ya le metió ese bono a todos los otros sindicatos con que cerró contrato colectivo. Por qué? Porque le pagó a los dirigentes sindicales para que firmaran. Los trabajadores de esos sindicatos no tienen idea de lo que firmaron los dirigentes, no saben. Solamente saben del dulce de los $400.000 de bono de término para la navidad”.

¿Cómo ha sido el apoyo de los compañeros de trabajo a la huelga?

“El apoyo ha sido tremendo. La empresa se ha visto en la obligación de cerrar los patios (depósitos) porque los mismos compañeros que son parte de los otros contratos colectivos se están sumando a nuestra demanda y están negándose a trabajar apelando al artículo 184 del Código del Trabajo, es decir la inseguridad que sienten los trabajadores porque el usuario está agresivo, está descontento. Esto no es contra el usuario, entiendo que hay una molestia porque no hay buses, y es porque los mismos compañeros que están en los depósitos no quieren salir a trabajar porque saben que nosotros estamos luchando, y ellos nos están apoyando.”

“Estos mismos compañeros están siendo obligados por los dirigentes amarillentos a salir a trabajar, y estos dirigentes amarillentos ni siquiera se ponen a la punta sino que echan a su gente a trabajar y ellos se quedan encerrados en los patios”, agrega Sergio.

¿Y la empresa ha usado rompehuelgas?

“La empresa está remplazando a los trabajadores con buses de otras empresas de los mismos dueños, porque esto es un monopolio entre los mismos empresarios más grandes del régimen antiguo, que perjudicaron a todos los micromepresarios de las micros amarillas, para formar estas empresas. ¿Acaso es justo que se repartan 1.900 millones de pesos en utilidades en un año? Y ellos dicen que hoy dia la empresa se va a ir a quiebra.”

¿Cómo son las condiciones de trabajo de los conductores?,

“son inhumanas, no tenemos descansos adecuados, largas jornadas de hasta 12 horas, conductores que tienen que trabajar jornadas de mañana y tarde sin derecho a tomar colación, no tenemos derecho a hacer uso de los baños públicos, porque a veces por no haber baño estamos obligados a orinar en la calle o arriba de los buses…. Eso es algo que la autoridad sabe pero se hacen los lesos, porque aquí tenemos al ente recaudador del estado que es la Inspección del Trabajo que sirve para pasar multas nomás. La Inspección del Trabajo aquí en San Bernardo es totalmente pro empresario. Uno va a hacer una denuncia y ellos ya saben que vienen a fiscalizar, le avisan a la empresa. Eso lo hemos denunciado en muchas ocasiones”.

¡Periódico el Pueblo saluda la valiente lucha de los trabajadores de Buses Vule!

Los trabajadores seguimos el ejemplo de Luis Emilio Recabarren ¡La organización y la lucha son las únicas armas que tenemos los trabajadores!

MONOPOLIO Y CAPITAL FINANCIERO EN CHINA

A continuación reproducimos íntegramente el articulo de la pagina “La victoria de los oprimidos y explotados” sobre el desarrollo del monopolio y capital financiero en China, donde se aclaran unos puntos sobre el imperialismo Chino y su actuar en el en el mundo de hoy.

El siguiente artículo forma parte del proyecto del traducción de Cuestionatelotodo y Victoria de los Oprimidos y Explotados del libro Is China an imperialist country? Considerations and  Evidence, publicado por B.N. Turner, economista colaborador de Red-Path, revista norteamericana cuyo objetivo es analizar la sociedad contemporánea desde una perspectiva marxista crítica, fomentando la publicación de artículos e investigaciones dirigidas a “participar en los esfuerzos  necesarios para levantar en alto la bandera y las enseñanzas de la Comuna de París, la Gran Revolución de Octubre, la Revolución china de 1949 y la Gran Revolución Cultural Proletaria, que han sido los puntos álgidos el camino rojo de la revolución en la marcha hacia el comunismo“.

En el capítulo traducido (capítulo 8) y aquí publicado, Turner, partiendo de la definición de Lenin que dice que “El imperialismo es el capitalismo en la fase de desarrollo en la cual ha tomado cuerpo la dominación de los monopolios y del capital financiero”, demuestra que hay monopolios en China, que en su economía domina el capital financiero y, por lo tanto, que China es un país cuyo sistema es propio del capitalismo en su fase imperialista.

Además, Turner aclara que, al contrario de la justificación de algunos, el dominio no es de empresas monopolísticas extranjeras y del capital financiero exterior, sino que se trata de monopolios y capital financiero principalmente local, chino. Es decir, se trata de un capitalismo imperialista gestionado por la clase capitalista china que, en el caso de la República Popular China, forma parte y colabora estrechamente con el Partido Comunista Chino, en especial con el Comité Central y los altos dirigentes políticos y gubernamentales.

Todo este desarrollo del capitalismo chino, hoy primera potencia mundial también financiera, se ha desarrollado desde que Den Xiaoping y sus acólitos, a los que ya Mao había desenmascarado como los “defensores del camino capitalista”, lanzaron la “buena nueva” de que “hacerse rico es glorioso”, comenzando a llenarse el Partido de los seguidores de lo que se conoce como xiahai (que se podría traducir como “zambullirse en el mar de la empresa privada“), también conocidos como “capitalistas rojos“.

Por supuesto, como afirma el autor del libro, los capitalistas del resto del mundo “están impresionados, envidiosos (especialmente de sus grandes beneficios) y temerosos de esta nueva competencia“, mientras los cuatro grandes bancos chinos, por cierto, en manos de altos jerarcas del PCCh, con un poder financiero que deja atrás a los bancos más poderosos de cualquier otro estado, “siguiendo el camino de las grandes corporaciones bancarias occidentales en esta etapa del capitalismo financiero y de la globalización, estos gigantescos bancos chinos están expandiendo sus operaciones a nivel mundial“. Es decir, se desarrollan y se expanden con las reglas del imperialismo monopolístico y financiero que ya describiera Lenin hace 100 años.

Y, como cualquier estado capitalista, China sufre de las continuas burbujas financieras y crisis de superproducción irremediables en el capitalismo, aunque las particularidades del capitalismo chino (explicadas por el autor en el artículo, especialmente su menor endeudamiento que, sin embargo, crece a pasos agigantados) han hecho que, de momento, la economía china se resienta menos que las de otros países capitalistas con más tradición de explotación de su clase obrera y de otros pueblos.

Es decir, China, desde la restauración del capitalismo tras la muerte de Mao, ha ido profundizando y desarrollando y, por supuesto, haciendo más eficaz, su sistema de explotación de la clase trabajadora (desde los años 80 incorporando el trabajo a destajo, por ejemplo) y de otros pueblos (que, como explicaba también Lenin, tiene en la concesión de prestamos financieros y la deuda una de sus formas más eficaces, sin tenerse que recurrir necesariamente a la fuerza militar), lo que le ha hecho posicionarse en los primeros eslabones, sino en el primero, de la cadena que une a todos los estados capitalistas en esta fase final del capitalismo global, donde dominan el capital financiero y los monopolios: el imperialismo.

***

MONOPOLIOS Y CAPITAL FINANCIERO EN CHINA, B.N. Turner

En capitulos anteriores, hemos citado la definición de Lenin que dice que “El imperialismo es el capitalismo en esa etapa de su desarrollo en la que se ha establecido la dominación de los monopolios y del capital financiero”. Por lo tanto, la pregunta es ¿hay monopolios y se da la dominación del capital financiero en China hoy en día? La respuesta es que sí, ¡sin duda! Y, por otra parte, este predominio global no es de los monopolios y capital financiero extranjero, sino claramente de los monopolios y el capital financiero chino[1]

Durante la época de Mao, cuando China era todavía un país socialista, la producción industrial se consolidó, dirigiéndose centralizadamente a través de la planificación socialista en general. Cuando Deng Xiaoping y sus acólitos dirigieron la nave de nuevo hacia el capitalismo después de la muerte de Mao, todas estas industrias se mantuvieron inicialmente propiedad del estado y la economía estaba en manos, en un principio, casi en su totalidad del estado capitalista. Con el tiempo, y especialmente durante la década de 1990, muchas de estas “empresas estatales” (EPE) fueron privatizadas, y muchas empresas y corporaciones privadas adicionales se establecieron y desarrollaron. Con la “apertura” a la inversión extranjera, muchas empresas extranjeras también comenzaron a establecer fábricas y operaciones en China, sobre todo para la exportación de productos producidos con mano de obra barata china.

Lo que todo esto quiere decir es que en el nuevo capitalismo de Estado de la nueva era capitalista china ha sido considerablemente, (aunque todavía sólo parcialmente), transformado en capitalismo monopolista privado. Por supuesto, el capitalismo de Estado en sí es una forma de capitalismo monopolista; más aún ¡una forma más concentrada y monopolizada! E incluso si China se hubiera mantenido en las cercanías del capitalismo estatal absoluto, lo que la Unión Soviética hizo en sus últimos 35 años, habría sido aun así un país imperialista. Pero el hecho es que China ha cambiado parcialmente hacia el estilo occidental de capitalismo monopolista privado y se parezca cada vez más al capitalismo imperialista de Estados Unidos, Europa y Japón.

v1244A Pesar de que China es un país capitalista ya desde hace décadas, a partir de 2012 las empresas estatales siguen constituyendo aproximadamente la mitad de la economía en términos de Activos y Propiedades y significan en torno a un tercio en lo relativo al valor añadido de la producción. Alrededor del 20% de los empleados chinos trabajan en estas empresas estatales, por debajo del 60% de los que lo hacían en 1998. (Ver gráfico)[2].

Sin embargo, se debe entender que estas restantes empresas estatales chinas, a pesar de que, de hecho, constituyen un tipo de capitalismo de estado desde un punto de vista formal, ahora en realidad funcionan mucho más como si fueran de propiedad privada, como corporaciones monopolistas. Algunos de los primeros pasos importantes en esta dirección fueron tomados en el “reajuste y reforma” económica de 1979, cuando las empresas estatales se “conceden algunos poderes en la toma de decisiones, tales como la distribución de los beneficios“[3]. Un tipo particular de burguesía “reforma” las empresas estatales, a partir de los primeros años del regreso de Deng Xiaoping al poder después de la muerte de Mao, teniendo lugar el desmantelamiento de lo que se llamaba “el tazón de hierro“. En la época maoísta, los trabajadores de las empresas estatales tenían garantizado el estatus de empleo, una jornada de ocho horas, una escala salarial de ocho categorías en las que los trabajadores podrían ascender por antigüedad, beneficios médicos gratuitos, pensiones, asistencia de maternidad y enfermedades pagadas, además de la subvención de alimentos, de la vivienda y del cuidado de los niños. Con el regreso del capitalismo todos estos beneficios han ido desapareciendo o recortados y ya no se consideran obligaciones de las empresas estatales. Uno de los motivos de la nueva clase dominante burguesa para el cierre de tantas empresas estatales, con excepción de la baja rentabilidad, fue la mayor indignación de los trabajadores ante la pérdida de estos beneficios y el crecimiento de la agitación laboral grave debido a esto. En algunos casos, el gobierno simplemente no tenía más remedio que cerrar del todo algunas empresas, dadas sus nuevas políticas de gestión denunciadas y odiadas por los trabajadores.

Otro gran paso en la transformación de las empresas estatales en empresas privadas se hizo con las nuevas regulaciones para estas empresas introducidas en mayo de 1984, que establecían (entre muchas otras cosas) que “las empresas tienen el derecho a producir lo deseen en caso de escasez, después de cumplir con sus planes estatales y las órdenes recibidas“, a decidir precios (dentro de unos rangos), elegir sus propios proveedores, decidir su propia dotación de personal (contratación y despido), adoptar cualquier sistema de salarios que deseen (incluyendo el trabajo a destajo), etc[4]. Y en las décadas posteriores, los gestores de las empresas públicas ha sido cada vez más libres de operar sus empresas como lo deseen, centrándose principalmente en la producción de beneficios. La transformación más grande, por supuesto, se produjo cuando se abandonaron los planes de producción del estado, con el cambio hacia una economía de mercado

Mientras que la China capitalista actual todavía tiene algunos planes globales sueltos a cinco años para ayudar a coordinar su desarrollo económico, estos planes ya no especifican exactamente qué bienes debe producir cada empresa pública, o la cantidad de cada producto, cuáles deben ser los precios, etc. Por el contrario , estas empresas estatales son ahora casi tan libres como las corporaciones privadas, han de tomar sus propias decisiones acerca de qué y cuánto producir, cuánto cobrar, cuándo y dónde expandirse, etc. Ahora son los dictados del mercado capitalista los determinantes principales de lo que producen las empresas estatales, no la planificación de la producción socialista, poniéndose cada vez más énfasis en permitir que los mercados jueguen el “papel decisivo” en la asignación de los recursos[5].

Además, en China incluso las corporaciones capitalistas monopolistas de propiedad privada están sometidas a una dirección un poco más estatal / partidista (o “interferencia“, como se suele considerar) que lo que suele ocurrir en los países capitalistas occidentales (por supuesto que, en la era capitalista-imperialista, se ha producido en todos lados y en diferentes una fusión parcial de las corporaciones privadas con el estado, como Lenin señalara[6]).

Por lo tanto, las diferencias entre las empresas estatales y las empresas privadas en la actual China capitalista no son tan grandes como se podría imaginar. Ambos tipos de propiedad formal son herramientas para la explotación de la clase obrera china por la clase capitalista gobernante. Y ambos tipos de propiedad formal representan la fusión parcial del estado capitalista con unidades de producción semindependientes, aunque en grados algo diferentes.

Una razón importante por la cual el Estado y el Partido en China tienen más influencia sobre las corporaciones capitalistas privadas de lo que es común en otros países capitalistas-imperialistas es que los propietarios y gerentes de estas corporaciones privadas a menudo son miembros del PCCh. Un gran número de estos “capitalistas rojos” se han unido al PCCh en los últimos doce años[7] ¡Un segundo grupo de “capitalistas rojos” ya estaban dentro del PCCh cuando se convirtieron en capitalistas! En 1992, el PCCh comenzó a alentar a los miembros del Partido a iniciar sus propias operaciones comerciales privadas. Esto es lo que se conoce como xiahai, o “zambullirse en el mar” de la empresa privada. Estos capitalistas xiahai estaban actuando según la conocida buena nueva de Deng Xiaoping de que “hacerse rico es glorioso” y, generalmente, han mantenido su membresía en el PCCh para mantener sus conexiones políticas e influencia. En 2002, aproximadamente una quinta parte de los empresarios privados de China ya eran miembros del PCCh, y dos tercios de ellos eran capitalistas xiahai[8] ¡Algunos de los “capitalistas rojos” más importantes de China figuran ahora en la lista Forbes del top de los multimillonarios del mundo!

v1245Con la “apertura” a la inversión externa en China, las multinacionales extranjeras rápidamente llegaron a generar un porcentaje muy alto de la producción manufacturera del país que se exportara a otros países (en efecto, uno de los propósitos principales de esta “apertura” era fomentar este desarrollo). En 1995, las exportaciones de las empresas de capital extranjero en China ascendían al 31,51% del total de las exportaciones; en 2003 alcanzaron el 54,84% del total de exportaciones; y en 2008 alcanzaron el 55,25% del total de las exportaciones chinas[9]. Esta dominación de las exportaciones chinas por parte de empresas financiadas con fondos extranjeros llevó a algunas personas a concluir erróneamente que las multinacionales extranjeras dominaban toda la economía china. Hay varias cosas a considerar para llegar a entender por qué esto no es así de simple.

En primer lugar, desde 2008, mientras que el valor de las exportaciones de las empresas financiadas con fondos extranjeros ha seguido aumentando, el porcentaje de las exportaciones totales procedentes de empresas financiadas con fondos extranjeros ha ido disminuyendo gradualmente. Las estadísticas del gobierno chino mostraron que este porcentaje había caído por debajo del 50% en 2012[10]. Además, mientras que las exportaciones de las empresas estatales en 2012 disminuyeron un 4,1% con respecto al año anterior y las exportaciones de las empresas financiadas con fondos extranjeros aumentaron un 2,8%, las empresas chinas de propiedad privada aumentaron un 21,1%[11]. La tendencia ahora es, por lo tanto, de que las empresas chinas privadas de propiedad local asuman una parte cada vez mayor del mercado de exportación.

En segundo lugar, ¡muchas de los que se cuentan como “empresas de capital extranjero” en las estadísticas chinas no son realmente extranjeras! En particular, las empresas con sede en Hong Kong están incluidas en la categoría “financiada con fondos extranjeros“, aunque Hong Kong ha sido parte de China desde 1997. Además, Hong Kong es, con mucho, la principal fuente de “inversión extranjera directa en el interior” en China, que representa una inversión directa extranjera acumulada de 456,2 mil millones de dólares (el 41% del total) a partir de 2010[12]. Esto se compara con una IED acumulada de Estados Unidos de sólo 78.700 millones de dólares (7,1% del total acumulado) a partir de 2010.

Mucha gente tenía la idea de que la economía china estaba dominada por países imperialistas occidentales como los Estados Unidos, Gran Bretaña y Alemania, pero no es así. Incluso si se agrega la IED acumulada hacia el exterior (a partir de 2010) de los Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania, Francia y Japón, sólo llega a 197.4 millones de dólares, lo cual es mucho menos de la mitad de lo que proviene de Hong Kong[13]. También hay un poco de inversión desde Taiwán, Corea del Sur, Singapur e incluso de la pequeña Macao (que ahora también es parte de China), ninguna de las cuales puede ser considerada como una potencia extranjera capaz de controlar a China o controlar su economía.

En tercer lugar, incluso el componente de exportación de la economía china está disminuyendo en importancia con el tiempo. El gobierno chino está haciendo un esfuerzo cada vez mayor para reducir la dependencia de su economía de las exportaciones, y ya se han hecho grandes cambios en esta dirección. Las exportaciones de bienes cayeron de un 38% del PIB de China en 2007 a sólo un 26% en 2012[14]. El valor de las exportaciones chinas sigue aumentando, pero la economía interna china está creciendo mucho más rápido. Esta es la razón por la que el porcentaje de las exportaciones chinas como parte del PIB total está disminuyendo tan rápidamente.

Por lo tanto, la idea de que los países imperialistas extranjeros y sus multinacionales dominan la economía china es bastante errónea, como es la noción a veces acompañante de que el imperialismo extranjero controla políticamente a China.

Las cosas están aún más claras y son más obvias cuando nos fijamos en las alturas financieras de la economía China capitalista. Todos los grandes bancos están bajo un estricto control del gobierno y del Partido. Como señaló la revista de la clase dominante británica, The Economist, en referencia a China, “las mayores instituciones financieras del país están tan estrechamente sujetas al Estado que, en realidad, son las joyas de la corona del tesoro público“[15].

Cuatro de los diez bancos más grandes del mundo son ahora chinos, incluyendo el más grande de todos ellos, el Banco Industrial y Comercial de China (ICBC), ¡que tiene activos de $2,8 billones! Los otros tres son el Banco de la Construcción de China (2,2 billones de dólares en activos), el Banco de China (2,0 billones de dólares) y el Banco Agrícola de China (2,1 billones de dólares)[16]. Estos bancos son el núcleo del capital financiero chino, bajo la atenta dirección del gobierno y del Partido. “El tamaño de estas instituciones es impresionante. ICBC y ABC tienen más de 400.000 empleados cada uno (28), casi como Volkswagen, el mayor fabricante de automóviles del mundo. ICBC tiene más de 4 millones de clientes corporativos. CCB tiene unas 14.000 sucursales“[17].

Un libro occidental sobre el sector financiero de China que representa las opiniones de los capitalistas financieros extranjeros, lamenta que el “gobierno central chino tenga un control inquebrantable del sector”, y añade que “los bancos extranjeros tienen, en el mejor de los casos, poco más del 2% de los activos financieros” y que “a pesar de la innegable apertura económica de los últimos 30 años y del acuerdo con la OMC, el sector financiero de China sigue estando abrumadoramente en manos de Pekín”[18].

Los “Cuatro Grandes” bancos están liderados por altos ejecutivos de la jerarquía del PCCh, “con los jefes desplazándose fácilmente entre los bancos y las agencias reguladoras”[19]. Este control estatal de los grandes bancos chinos es muy importante en muchos sentidos. Es uno de los principales mecanismos que permiten al gobierno y al Partido supervisar toda la economía y organizar una inversión más fuerte en las partes de esta que hay que fortalecer o promover. Y los préstamos a las empresas públicas se han promovido especialmente. Esta es una de las razones por las que el sector capitalista estatal de la economía china ha permanecido tan grande como es.

Este tipo de control general de la economía por parte del sector financiero es, en gran medida, igual de cierto en todos los países imperialistas de la etapa capitalista-imperialista y es la razón por la que este sector financiero está en el centro mismo de lo que se llama “centro de mando de la economía”[20].Esto es, en parte, la razón por la cual los leninistas insisten tanto en el concepto de capital financiero. Sin embargo, en China este mando financiero no está en manos de los especuladores de Wall Street, como sucede claramente en los Estados Unidos, sino directamente en manos del “comité gobernante” de la burguesía nacional burocrática china; es decir, en el PCCh.

No obstante, estos gigantescos bancos chinos son extremadamente rentables, hasta el punto de ser la gran envidia de otros grandes bancos de todo el mundo. ICBC por sí solo tenía beneficios, antes de contar los impuestos, de casi 50 mil millones de dólares en 2012[21]. A finales de 2012, los cuatro bancos más grandes de China reportaron una ganancia combinada de 150.000 millones de yuanes (30.000 millones de dólares) en el tercer trimestre, casi el triple de la cantidad realizada por los cuatro principales bancos estadounidenses durante ese mismo período[22]. “Las ganancias del sector bancario como parte de la producción económica de China llegó casi el 3% el año pasado (2012), mientras que la proporción más alta alcanzada en las últimas décadas por los bancos estadounidenses fue sólo del 1% del PIB”[23].

Siguiendo el camino de las grandes corporaciones bancarias occidentales en esta etapa del capitalismo financiero y de la globalización, estos gigantescos bancos chinos están expandiendo sus operaciones a nivel mundial. Han tenido obstáculos para hacerlo en muchos países, porque estos bancos estatales chinos no respetan todas las normas bancarias occidentales y no desean abrir completamente sus libros de cuentas a ojos extranjeros. Sin embargo, los bancos chinos están progresando en eludir estas dificultades. En un viaje a China en octubre de 2013, George Osborne, canciller de Gran Bretaña, anunció un acuerdo para permitir que los bancos estatales chinos operen en Londres, considerándolos como sucursales locales en lugar de como subsidiarias de bancos externos, evitando así un escrutinio riguroso. El comercio internacional del yuan chino se ha triplicado en los últimos tres años, llegando hasta 120.000 millones de dólares por día, y Londres quiere asegurar su posición como centro de negocios de este enorme y creciente comercio en moneda y bonos chinos, permitiendo a los bancos chinos operar allí[24].

La respuesta de los imperialistas extranjeros al rápido crecimiento de estos grandes bancos chinos ha ido en dos direcciones opuestas y contradictorias. Por un lado, están impresionados, envidiosos (especialmente de sus grandes beneficios) y temerosos de esta nueva competencia. En una reseña de un libro muy reciente que glorifica a los gigantes bancos americanos y que se opone firmemente a cualquier intento de reducirlos en la medida en que no sean ya “demasiado grandes para fracasar“, The Economist resume una de las conclusiones principales del autor: Reduciéndolos [a los grandes bancos de Estados Unidos], le inquieta que pueda llegarse a “un punto en el que Estados Unidos ya no pueda ser considerada una superpotencia“, lo que supondría “entregar la batuta a China“[25].

Por otra parte, un tema popular en la literatura económica burguesa occidental es que los bancos de China se encuentran en una condición “frágil“. Estos bancos son vistos como sometidos a un excesivo control político del PCCh y, por lo tanto, demasiado dispuestos a hacer préstamos a empresas chinas que esas compañías es posible no puedan pagar. Hay, por supuesto, algo de verdad en esto, pero lo que estos críticos no entienden es que absolutamente en todos los sistemas financieros capitalistas, en todas partes, suceden este mismo tipo de cosas !Y solo así puede ser!

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Los economistas burgueses no pueden admitir, y pocos de ellos pueden incluso entender, que la creación de burbujas de crédito es absolutamente esencial para todo boom capitalista en cualquier país. La razón es simple: el capitalismo implica inherentemente la extracción de la plusvalía de la clase obrera. Dado que los trabajadores no reciben el pago de todo el valor que producen, tampoco pueden comprar todo lo que producen, a menos que se les concedan cantidades cada vez mayores de crédito. Si se amplía el crédito al consumo, se amplía el mercado de los productos básicos. Y en ese caso, el mercado en expansión hace posible que las corporaciones utilicen parte de su plusvalía, o bien pidan prestado a los bancos, para construir más fábricas con el fin de vender más en ese mercado en expansión[26].

Y esto es exactamente lo que sucede también en todos las etapas de crecimiento del capitalismo. En realidad, es una casa de juegos que inevitablemente debe caer en forma de una crisis de sobreproducción que se vea afectada por una o más crisis financieras. Y sí; esto ocurrirá inevitablemente también en China, en algún momento.

Sin embargo, como no hubo deuda interna o externa en China durante el período socialista[27], el espacio para la creación y expansión del crédito en la nueva era capitalista ha sido mucho mayor que en Estados Unidos, Europa o Japón, que ya estaban revolcándose en montañas de deuda acumulada durante las primeras décadas que siguieron a la Segunda Guerra Mundial. Esta es la principal razón por la cual China ha sido hasta ahora mucho menos afectada por la crisis mundial de superproducción y por sus crisis financieras; simplemente han tenido la capacidad de aumentar su carga de crédito / deuda de una manera mucho mayor y más rápida. Por lo tanto, en relación con el tamaño de sus economías, los paquetes de estímulo durante la crisis financiera 2008-9 fueron mucho mayores y mucho más efectivos en China que en otros países.

Una visión relacionada muy habitual en la literatura económica burguesa occidental sobre el sistema financiero chino es que ha estado abocado a una enorme “mala asignación de capital“. Pues bien, desde un punto de vista marxista, esto también es inevitable bajo el capitalismo, y se han podido señalar muchos ejemplos especialmente absurdos. En los Estados Unidos, por ejemplo, a fines de la década de los noventa, tuvo lugar el llamado auge de la “Nueva Economía” o “Dot.com“, donde hubo inversiones masivas desproporcionadas (y totalmente imprudentes) en compañías de Internet, algunas de las cuales nunca dieron beneficio en absoluto. Muchos billones de dólares se perdieron en tamaña estupidez. Después de ese colapso, en la recesión de 2000-2001, una nueva ola de mala asignación de capital en los EE.UU. comenzó en lo que resultó ser la gran burbuja inmobiliaria y la titularización de paquetes de hipotecas de alto riesgo. Eso también se derrumbó (parcialmente) en 2008-2009. Una situación similar ocurrió en Japón a finales de los 80, con la burbuja inmobiliaria grotesca que se derrumbó a principios de los años noventa. ¿Qué es, en efecto, un crecimiento capitalista, sino una “enorme mala asignación del capital”, que sólo queda completamente clara cuando estalla la burbuja?

De hecho, el sistema financiero chino tiene muchos problemas que se están acumulando continuamente, al igual que los de todos los demás países capitalistas-imperialistas. Hay ciertamente una burbuja inmobiliaria en China, por ejemplo[28]. Existe un sistema bancario paralelo en China, al igual que existe en los Estados Unidos (aunque tiene un carácter algo diferente). Existe bastante sobreproducción evidente actualmente en China (como en otros lugares). Hay algunas nuevas “ciudades fantasmas” con miles de apartamentos y oficinas totalmente desocupadas. Todas estas cosas y muchas más son ciertas.

Sin embargo, es algo inevitable, intrínseco a la misma naturaleza del capitalismo, que exista una gran anarquía económica de este tipo, y que haya expansión de la deuda y burbujas de activos durante los tiempos de auge. Nada de esto demuestra que el capitalismo-imperialismo chino sea fundamentalmente diferente de otros países capitalistas-imperialistas.

[1] Debemos tener en cuenta, sin embargo, que desde los tiempos de Lenin un nuevo término ha sido introducido, a saber, «oligopolio ‘, que es, estrictamente hablando, más correcto que” monopolio”, que a menudo implica el monopolio, total o completo. ‘Oligopolio’ es, digamos, semi-monopolio, o una “forma más ligera” de monopolio. En otras palabras, una situación en la que un pequeño número de productores controlan el mercado capitalista para algunos de los productos básicos y limitan su competencia, en general, a cuestiones de estilo y publicidad.

[2] La información es de “China: Changing the Economy: The Long Weekend”, Economist, Nov. 2, 2013, pp. 49-50.

[3] “Businesses Enjoy Expanded Powers”, Beijing Review, Vol. 27, #25, June 18, 1984, p. 10. Online: http://www.massline.org/PekingReview/PR1984/PR1984-25.pdf

[4] Ibid., pp. 10-11.

[5] Este “papel decisivo” para los mercados es la terminología utilizada en el comunicado de la III Pleno del XVIII encuentro del Comité Central en noviembre de 2013. Ya antes el mercado fue descrito como simplemente la determinación “básica” de la asignación de recursos. El cambio en la terminología, aunque ligera, estaba destinado a poner aún más énfasis en las fuerzas del mercado. Ver: “El pleno del partido: Todo el mundo que ama el señor Xi, dice que sí”, The Economist, 16 de Nov., 2013, p. 49Economist, Nov. 16, 2013, p. 49

[6] Lenin se refiere a “los inicios de la producción capitalista controlada por el Estado, combinando el poder colosal del capitalismo con el poder colosal del Estado en un solo mecanismo y reuniendo decenas de millones de personas dentro de la organización única del capitalismo de Estado” en su artículo ” Guerra y Revolución “, mayo de 1917, en LCW 24: 408. Sin embargo, debe recordarse que el papel del Estado en orientar directamente las economías capitalistas en los grandes países imperialistas aumentó enormemente durante la Primera Guerra Mundial y que, después de la guerra, este papel directo fue severamente reducido. Por otra parte, el término “capitalismo de estado” llegó a tener un sentido cualitativamente diferente (y más profundo) una vez que la Unión Soviética, anteriormente socialista, se transformara en un capitalismo estatal en los años cincuenta.

No obstante, hay una serie de mecanismos por los cuales la “empresa privada” y el Estado se mezclan incluso en Occidente. Por ejemplo, existe el hecho de que la riqueza corporativa y los ricos y sus medios de comunicación determinan en gran medida quién es elegido para el cargo político; Existe el hecho de que los cabildeos corporativos determinan en gran medida los detalles de las nuevas leyes; Hay regulación gubernamental de las corporaciones (directa e indirecta, como a través de leyes fiscales) y también “captura reguladora”, en donde las corporaciones supuestamente reguladas por agencias gubernamentales obtienen control sobre los organismos reguladores (a través de sobornos o de otro modo); Y existe, por último, el “síndrome de la puerta giratoria” (“comadreo”) por el cual los funcionarios del gobierno (!o incluso los reguladores de la industria!) se convierten en gerentes de grandes empresas (y viceversa) [see http://www.sourcewatch.org/index.php/Government-industry_revolving_door and http://www.thenation.com/article/174151/reverse-revolving-door-how-corporate-insiders-are-rewarded-uponleaving-firms-congres ].

[7] En 2001 el Secretario General del PCCh Jiang Zemin levantó la prohibición de que los capitalistas se unieran al Partido “Comunista”. La justificación ideológica de esta decisión fue su teoría de los “Tres Representantes”, es decir, que el PCCh debía representar no sólo a los trabajadores y campesinos, sino también a un tercer grupo que incluía hombres de negocios, profesionales y otros. El PCCh planeó admitir a 200.000 gerentes o dueños de grandes o medianas empresas privadas como nuevos miembros del Partido en 2002. Muchos más de estos “capitalistas rojos” han sido admitidos desde entonces, aunque las cifras no han sido liberadas -presumiblemente porque son políticamente sensibles. [Bruce Dickson, Red Capitalists in China (2003), especialmente páginas 102-104.]

[8] Bruce Dickson, Red Capitalists in China (2003), pp. 107-108.

[9] Kelly Liu & Kevin Daly, “Foreign Direct Investment in China Manufacturing Industry—Transformation from a Low Tech to High Tech Manufacturing”, International Journal of Business and Management, Vol. 6, #7, July 2011, Table 3. Online:     http://www.google.com/urlsa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=1&ved=0CD0QFjAA&url=http%3A%2
F%2Fwww.ccsenet.org%2Fjournal%2Findex.php%2Fijbm%2Farticle%2Fdownload%2F9232%2F7900&ei=D5
3FUpbUI8P9oATJqICoAQ&usg=AFQjCNFtNEMkloZfQb7fVLllztAbOss_w&sig2=viGucJ_cfij7ca8o3iSvYQ&bvm=bv.58187178,d.cGU

Sin embargo, según nuestro cálculo, el porcentaje de las exportaciones financiadas en el extranjero en 2008 fue del 55,34% (en lugar del 55,25% según la fuente) si se usan estadísticas oficiales del gobierno chino. (Véase la siguiente nota a pie de página para el sitio web estadístico del gobierno chino.)

[10] “Statistical Communiqué of the People’s Republic of China on the 2012 National Economic and Social Development”, National Bureau of Statistics of China, Feb. 22, 2013, Table 6. Online at:
http://www.stats.gov.cn/english/NewsEvents/201302/t20130222_26962.html

[11] Ibid.

[12] Ken Davies, “Inward FDI in China and its Policy Context, 2012”, Columbia FDI Profiles, Oct. 24, 2012, annex table 4, (p. 11). Online:
http://www.vcc.columbia.edu/files/vale/documents/Profiles_China_IFDI_24_Oct_2012_-_FINAL.pdf

[13] Ibid.

[14] “China: The economy: A bubble in pessimism”, the Economist, Agosto. 17, 2013, p. 39.

[15] “China’s Big Banks: Giant Reality Check”, Economist, Aug. 31, 2013, p. 61.

[16] Ibid., p. 62. Los datos se refieren al primer trimestre de 2013. Además de estos 4 enormes bancos chinos, otro de los diez bancos más importantes del mundo es HSBC, un banco mundial cuyo territorio cubre tanto Hong Kong como el Reino Unido. Pero este banco está dominado por el imperialismo británico.

[17] Ibid., p. 61.

[18] Carl E. Walter & Fraser J. T. Howie, Red Capitalism: The Fragile Financial Foundation of China’s Extraordinary Rise (John Wiley & Sons (Asia), 2011), pp. 28-29.

[19] “China’s Big Banks: Giant Reality Check”, Economist, Aug. 31, 2013, p. 61.

[20] El término “centro de mando de la economía” viene de 1922, de un discurso en el Cuarto Congreso de la Internacional Comunista. Ver: Http://www.marxists.org/archive/ lenin/works/1922/nov/13b.htm

[21] “China’s Big Banks: Giant Reality Check”, Economist, Aug. 31, 2013, p. 61.

[22] Wall Street Journal, Nov. 12, 2012; New York Times, Nov. 10, 2012.

[23] “China’s Big Banks: Giant Reality Check”, Economist, Agosto. 31, 2013, p. 61.

[24] “A light touch”, Economist, Octubre 19, 2013, p. 11; and “Chinese banks: Open for business”, en el mismo número, p. 62.

[25] “American Banks: Not big enough”, una revisión del libro de  Richard Bove, Guardians of Prosperity: Why American Needs Big Banks, en Economist, Enero. 11, 2014, p. 73.

[26] La principal variación en el tema es cuando el crédito al consumidor ya no puede ser expandido lo suficientemente rápido. En ese caso, en la era capitalista-imperialista, los propios gobiernos asumen la deuda necesaria, ya sea pidiendo prestado dinero a los ricos, o simplemente imprimiéndolo. Estos “déficit keynesianos” pueden prolongar los auges por un período adicional, aunque al final la burbuja de la deuda conjunta formada por la deuda de los consumidores y la del gobierno termina por estallar.

[27] Tsai Cheng, “Our Country is Now a Socialist Country Without Internal or External Debts”, Peking Review, Vol. 12, #21, Mayo, 23, 1969, online: http://www.massline.org/PekingReview/PR1969/PR1969-21-NoDebts.pdf

[28] Esta burbuja de la vivienda en China se fue acumulando durante muchos años. En 2013, las ventas de viviendas nuevas superaron los $1 billón por primera vez. El valor total de las ventas de viviendas nuevas aumentó un 27% con respecto al año anterior, mientras que los precios medios de las viviendas nuevas en diciembre de 2013 aumentaron un 16% en Pekín (desde un año antes), un 18% en Shanghái y un 20% Shenzhen. [“Vivienda: Ventas en China top $ 1 billón”, San Francisco Chronicle, 21 de enero de 2014, p. D2.]

Via: https://victoriaoprimidos.wordpress.com/2017/01/09/monopolios-y-capital-financiero-en-china/