LA GRAN NECESIDAD DE LUCHAR POR EL REAJUSTE SALARIAL

Publicado en la edición impresa n° 55 (enero, 2017) de Periódico El Pueblo.

En la edición anterior de El Pueblo, se encontraban candentes las huelgas de los Funcionarios Públicos, la de Multiexport, la de Homecenter, de Alto Maipo, entre varias más. Todas ellas tienen como factor común el exigir con justeza el reajuste salarial. Pero, ¿qué es el salario?, ¿cuál es la necesidad que tiene el proletariado y el pueblo de luchar por elevarlo? Buscaremos explicar la base económica sobre la cual se expresa la lucha de clases en nuestro país.

H8xUPNrJVmhtoUc0LJ.jpeg

En primer lugar, debemos entender que el salario es el pago que hace el capitalista por el precio de la fuerza de trabajo de las personas. Esta es la única mercancía que poseen los obreros y asalariados para vendérsela al capitalista y que permite la producción de cualquier otro bien. Sin esta fuerza motriz no hay producción de otras mercancías y, por ende, no habría posibilidad de ganancias para el burgués (plusvalía).

Mientras para el capitalista el salario es sólo un costo necesario para obtener una ganancia, para el obrero el salario significa la existencia misma, ya que este no posee medios de producción para generar su subsistencia. Entonces, tras recibir el salario se deben adquirir todos los medios de vida para ellos y sus familias, pagando por los productos creados por el proletariado como clase, pero ahora encarecidos por la ganancia del capitalista.

El capitalista, tanto como individuo o como sistema, siempre intentará obtener la fuerza de trabajo, al igual que las materias primas, al menor costo posible, pues ambos son insumos de su futura ganancia. Por ende, el salario y la ganancia capitalista se desarrollan siempre en razón inversa, porque ambos son fruto del trabajo obrero y como dos partes de una misma unidad, si uno se incrementa, el otro necesariamente debe disminuir.

El salario desciende de dos maneras: 1) en términos relativos, pues a mayor ganancia capitalista menor es el salario, ya que una mayor proporción del trabajo obrero es entregado gratuitamente al capitalista en forma de plusvalía y, 2) en términos absolutos, pues la competencia entre la gran cantidad de asalariados disminuye el precio al que están dispuestos los capitalistas a pagar el trabajo. Por ende, también baja la cantidad de mercancías que el obrero puede obtener con su salario (poder de compra).

2-fundación-sol-para-qué-alcanza-el-sueldo-mínimo.png

Primero, cuando prospera la industria, los patrones no comparten las ganancias con los obreros, pero cuando hay crisis, la descargan sobre sus hombros. Aquí tenemos el ejemplo de la huelga llevada a cabo por los trabajadores de SODIMAC, quienes exigían un reajuste salarial del 7%, basándose en las súper ganancias de los dueños de la empresa, la que durante el 2016 pasó a encabezar el ranking de riqueza en Chile e inclusive compró una minera al grupo Luksic.

Por otro lado, el precio de todas las mercancías, más allá de la oferta y la demanda, está determinado por su costo de producción. Esto incluye a la fuerza de trabajo y su costo corresponde al costo de mantener al proletariado en condiciones de seguir trabajando y reproducirse para reemplazar las antiguas generaciones. Por ende, en el costo de la fuerza de trabajo se incluyen todos los gastos en que deben incurrir las personas para su subsistencia, tales como alimentación, combustible, agua, luz, impuestos, educación, transporte, etc. Es decir, las alzas en el costo de la vida disminuyen el salario si es que este no es reajustado en la misma proporción del alza, algo que en períodos de crisis capitalista es aún más evidente.

Por ejemplo, la estadística burguesa utiliza el Índice de Precios al Consumidor (IPC) como indicador aproximado del costo de la vida, lo que no discutiremos esta vez. Si el IPC ha subido en Chile un 25% entre el 2009 y el 2016, los salarios debe­rían reajustarse un 25%. Si no, se habla que el poder adquisitivo de las personas ha disminuido, puesto que con la misma cantidad de dinero se compran menos co­sas que antes.

Los patrones tratan siempre de reducir el salario, pues mientras menos entreguen, más ganancias les quedan. En cambio, los obreros tratan siempre de obtener el ma­yor salario posible, para poder dar a su fa­milia una alimentación abundante y sana, vivir en una buena casa y vestirse como todo el mundo.

¿Y es suficiente el salario en Chile para cu­brir las necesidades básicas?

En el 2014, la OCDE señaló que al 30% de los chilenos no les alcanzan sus ingresos para comprar alimentos y otras necesida­des ni pensar. Por ende, deben acudir a la deuda: de esta forma, la crisis económica es soportada sobre los hombros de las ma­sas, pasando de haber 1.400.000 deudores morosos en marzo del 2012 a 4.100.000 en junio de 2016.

Pero si consideráramos el salario en bruto no veríamos más allá la situación, puesto que las formas laborales que emplea la gran burguesía y los terratenientes para bajar el salario son diversas e incluso va­rían de región en región. No obstante, un vistazo general de la situación nos señala que, al año 2015, 1.000.000 de chilenos no tiene contrato, con lo que los patrones eluden la legalidad burguesa, previsiones sociales, seguros de cesantía y otros gastos en que deben incurrir los patrones según la ley (que igual es arrancado del trabajo asalariado). Una situación más o menos similar viven los 980.000 chilenos subcon­tratados y suministrados por empresas “externas” de donde prestan servicios.

Lo mismo sucede con los subempleados, que alcanzan a 650.000 personas que tienen ingresos por debajo de los 110.000 pesos (menos de la mitad del actual sala­rio mínimo) y que necesitan trabajar más para poder subsistir.

Es tan bajo el salario, tanto en forma abso­luta como relativa, que el salario mínimo en Chile es tres veces inferior al salario mí­nimo que existía hace 30 años en los países industrializados de Europa. La adquisición de los bienes necesarios se hace en base a la deuda, sistema en el que está inmerso el 75% de los hogares chilenos y que, en el segmento entre los 35 y 45 años alcanza 5 veces el salario que poseen.

El salario, en términos generales, siempre está determinado por la competencia entre proletarios y capitalistas. Pero esta competencia no se da únicamente en el te­rreno económico, sino que inevitablemen­te pasa al terreno extraeconómico: los capitalistas usan a su favor las agrupaciones patronales y, principalmente, el Estado. El proletariado usa las asociaciones obreras y los sindicatos.

El gran mérito de los sindicatos consiste en que aspiran a mantener y elevar el nivel de vida de los proletarios. Pero la lu­cha sindical no quebranta la ley del salario, sino que la hace valer en todo su alcance. Si no se empleara la organización sindical, el obrero no obtendría ni siquiera lo que le corresponde en relación a leyes económi­cas que determinan el salario.

La lucha por el salario no rompe con las leyes del capitalismo, sino más bien hace que estas se cumplan. La real importancia de la lucha por el salario, las asociaciones obreras y los sindicatos radica en la expresión de la lucha de clases que lleva implí­cita y en sus perspectivas revolucionarias. La huelga encabezada por las coaliciones obreras es, en realidad, el medio para agrupar a la clase obrera y preparar el derrocamiento de toda la vieja sociedad.

Continuaremos explicando la significación de la lucha salarial en futuros artículos.

Anuncios

Autor: Periódico El Pueblo (Chile)

Prensa popular e independiente al servicio de las luchas de los pueblos oprimidos del mundo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s