CARTA ABIERTA AL CNTV Y SUBTEL SOBRE LA TVD Y LA TELEVISIÓN COMUNITARIA

El día 3 de marzo reciente se realizó en el Hotel Park Plaza (Santiago) un encuentro para hablar sobre la tv comunitaria, convocada por el Consejo Nacional de Televisión (CNTV) y donde se informaría sobre el Fondo de Fomento de Interés Comunitario que este organismo entrega y sobre las concesiones de señales digitales para los canales comunitarios de Chile. Pocos canales comunitarios asistieron ese día. La directiva de nuestra asociación decidió restarse, pero dio libertad para que cada canal asistiera al evento si así lo estimaba pertinente, siendo TV8 Peñalolén y Oveja TV los únicos asociados presentes. Por otra parte, 3 canales que se autodefinen como comunitarios también asistieron: ISB de San Bernardo (de la Iglesia Católica), QTV Canal 6 de Quilicura y LTV de población La Legua. El resto de los asistentes pertenecían a empresas productoras y otro tipo de organizaciones.

Tras reunir en incontables ocasiones, y luego de que el CNTV asistió 2 veces seguidas al encuentro de televisoras comunitarias, donde se le han hecho peticiones, exigieron definiciones e intentamos incidir en su toma de decisiones, sin resultados evidentes, la asociación decidió restarse del encuentro porque así lo decreto pertinente, debido a la sensación de nulo avance que se tiene con las autoridades respecto del tema de la tv comunitaria.

Pocas comunidades tienen la posibilidad de desarrollar una experiencia de televisión comunitaria y la territorialidad de su programación son una herramienta de identidad, pertenencia para la ciudadanía. Somos organizaciones que venimos trabajando en las sombras, bajo la línea por décadas y alejados del bullicio de los canales grandes. Nosotros hacemos programas pequeños, simples, sin mucha parafernalia, y se abarcan en la conversación, la política, las noticias, la realidad de la organización social; las expresiones musicales, culturales, costumbristas, desde los pueblos originarios, entre otros. Somos organizaciones que apoyamos y damos cabida a otras, que de alguna forma somos quizás incluso, la voz de la población organizada, o al menos en eso pretendemos convertirnos. Muchos de nosotros llevamos 3, 5, 10, 15, 20 años trabajando, generando vínculos, estrechando lazos, haciendo un trabajo de hormiga y a la sombra de la legalidad; o mejor dicho, en la más absoluta alegalidad, que no es lo mismo que ilegalidad.

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Por lo anterior, nunca hemos podido postular a financiamiento pertinente a nuestra costosa área de trabajo social. El CNTV no nos consideraba, el avisaje privado y estatal tampoco, CORFO y Consejo de la Cultura tampoco, etc. Y por lo mismo, el financiamiento de nuestras organizaciones ha sido precario y difícil, con mucha peña y evento de autogestión, con mucho ingenio y perseverancia. Y también con mucha libertad.

El CNTV entiende la producción comunitaria como cualquier tipo de programa de TV que rescate algún gesto cultural de alguna comunidad cualquiera. El fondo de producción comunitaria no contempla la territorialidad, que es un tema básico de los canales comunitarios porque estos actúan, siempre, sobre un territorio determinado. No contempla el trabajo con otras organizaciones ni la trayectoria del canal como un factor de importancia a la hora de evaluar y financiar proyectos. No contempla, finalmente, que lo comunitario viene de la comunidad, y que una empresa productora u otro, no necesariamente cumple con dichos requisitos. Para la definición de comunitario del CNTV, cualquier canal de tv regional, productora, iglesia, fundación, etc. puede realizar contenido de “interés” comunitario, y por ende el fondo de producción comunitaria puede financiar proyectos de organismos que no son organizaciones sociales ni comunitarias de tv, pero que ponen, de alguna forma, en relieve, muchas veces como ente observador externo, cualquier aspecto socio cultural, idealmente no político, de una comunidad determinada, mientras más pobre y necesitada dicha comunidad mejor. De esta forma el CNTV dice que apoya a los canales comunitarios, pero en verdad no lo hace: financia proyectos que puede que efectivamente sean comunitarios y/o de interés comunitario, pero definitivamente es cada vez más reacio en aportar recursos directos a proyectos provenientes de canales comunitarios de tv.

Luego del tema del fondo de producción comunitaria abordado el 3 de marzo por el CNTV, se dio el paso por la Subsecretaria de Telecomunicaciones, SUBTEL, al tema más importante que nos convocaba, la concesión de señales de tv comunitarias.

Hoy estamos en la última lucha por los remanentes de la señal radioeléctrica, que es el mayor bien a conseguir, el santo grial de cualquier canal de televisión. Para los canales de tv comunitaria es la luz que ha iluminado nuestro camino y ha guiado nuestros pasos, el sueño, la promesa, el objetivo final, el paso a la adultez, la madurez, nuestro sueño: convertirnos en un canal “de verdad”, ser reconocidos, aceptados, escuchados, respetados, por primera vez. Sin embargo, cuando se estaba legislando respecto de la tv digital y las señales comunitarias, no se tomó en cuenta la opinión y lucha de los comunitarios, se establecieron concesiones con intereses mercantiles y la tv se consolidó una vez más como un negocio. En países como Ecuador el espectro se repartió en 3 partes iguales: un 33% para privados, otro 33 por ciento para señales estatales y otro tercio para comunitarios de todo el territorio. En Chile en cambio, se le garantizó, irrestrictamente, la señal a los canales “grandes” ya existentes que fueran poseedores de una concesión análoga. Se les respetó la antigüedad.

Del total del espectro, a los canales comunitarios no se les garantizó nada; por el contrario, se estableció que el 40 por ciento del remanente -es decir, el 40 por ciento de lo que sobre (en lugares como Stgo las concesiones sobrantes quizás ni existan)- se repartiría, sin saber en qué forma, entre canales religiosos, regionales (empresas), locales (nadie sabe lo que son), municipales y comunitarios. Es decir, la ley garantiza que los canales comunitarios deberán competir por las señales contra iglesias, empresas, municipios y otros, sin tener ninguna garantía de cupos a recibir. Ya por si sola esta norma de la ley de tv digital, es una lápida difícil de eludir a la hora de hablar de las concesiones de televisión.

Ya establecido este reglamento, que nos pilló por sorpresa y mal organizados, los canales comunitarios quedamos en mal pie y tuvimos que cambiar nuestras metas, objetivos y exigencias. Se solicitó en varias oportunidades al CNTV que a la hora de evaluar la entrega de señales de tv comunitarias se tomara en cuenta la antigüedad, las redes de colaboración ya establecidas, el trabajo con la comunidad, etc. de los postulantes a una señal. Es decir, se les pidió que le dieran la importancia que merece al asunto, que estudiaran, que hicieran la pega, que metieran las manos al barro, que no entregaran todo por concurso, sino que se metieran en las comunidades y entendieran lo que estamos tratando de lograr. Sin embargo, en la reunión convocada esta semana por el CNTV se mostraron los ítems a evaluar que serían importantes para ganar una concesión televisiva comunitaria. Ninguna de nuestras solicitudes fue escuchada.

El día 10 de Marzo del 2017 el CNTV y la SUBTEL, en Talca, dieron el puntapié (con bombos y platillos) a la Televisión Digital (TVD) con la repartija de 116 frecuencias disponibles para todo el país (entre 6 a 8 promedio por cada región) y del cual vemos que no garantiza la presencia de canales comunitarios sin fines de lucro y hecho desde los territorios y barrios. Además, aunque el Subsecretario de Telecomunicaciones Rodrigo Ramírez diga que “no cualquiera hace televisión” y el presidente de CNTV Oscar Reyes asegure que las 116 frecuencias disponibles buscan mejorar la calidad de televisión y diversificar su oferta, lamentamos que ellos no aprovechen bien la oportunidad de democratizar el espectro y sin consultar de por medio a los reales protagonistas quienes buscan un espacio en la televisión digital.

Atentamente,

Asociación de Canales Comunitarios de Chile y sus asociados.

 

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Autor: Periódico El Pueblo (Chile)

Prensa popular e independiente al servicio de las luchas de los pueblos oprimidos del mundo.

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