TERESA FLORES: AUTÉNTICA DIRIGENTE PROLETARIA

A partir de 1909 y en medio de la lucha de clases, Luis Emilio Recabarren conoció a Teresa Flores, quien se convertiría más tarde en su esposa y compañera. El 30 de abril de 1912, dedicó en “El Despertar de los Trabajadores” un artículo que detallaba su visión de la relación mantenida con Teresa Flores: “Yo necesito una compañera que comparta conmigo los pensamientos y los sentimientos. No penséis que necesito una mujer. Es mi alma que necesita una hermana. Y no es que sienta miedo de ir solo. Es que dos almas fundidas producirán doble cantidad de enseñanzas y dobles serán los efectos de su acción”.

Teresa Flores fue una gran mujer y compañera de lucha de Recabarren. Como una de las mejores hijas del pueblo, puso su vida a disposición de la clase obrera y las masas pobres. Nació en Iquique en el año 1891, en los años de la fiebre de los empresarios ingleses por enriquecerse con el salitre. Años en que las familias obreras eran encerradas en las oficinas salitreras, se les pagaba con fichas –no con dinero-. Las que sólo podían cambiarse en las pulperías locales que a su vez eran de los mismos dueños de las salitreras.

Las mujeres de las familias obreras llevaban el peso del trabajo doméstico y la administración de los gastos del hogar, con lo poco y nada que el obrero llevaba a casa en pago por su fuerza de trabajo. Esta situación precaria y miserable elevaba la conciencia y explosividad de las luchas obreras.

Rompiendo con las trabas de la ideología capitalista y feudal, que consideran que la mujer es deficiente respecto al hombre, Teresa Flores se sumó a las tareas de dirección de la lucha. Junto a su compañero Recabarren, tomó en sus manos la tarea de educar y organizar a los obreros del salitre, con el objetivo de que ellos mismos se liberaran de la opresión y explotación de los capitalistas de la época.

Juntos recorrieron la Pampa, explicando a los obreros del salitre la necesidad de ir por más, organizando el partido de la clase obrera, un partido combativo y opuesto a todos los demás partidos políticos. Así, en 1912, un grupo de obreros fundaron el Partido Obrero Socialista. 27 nombres aparecieron en las páginas del periódico El Despertar, sólo uno era de mujer: Teresa Flores, fundadora y primera mujer dirigente sindical en Chile, quien organizó, junto a otras mujeres, los comités de dueñas de casas: “Trabajábamos en los sindicatos, allí nació la más brillante propuesta femenina de esos años: La huelga de las cocinas apagadas”.

La escasez de alimentos, la presencia de gorgojos en los víveres, la harina contaminada, entre otras miserias, eran razones suficientes para que las mujeres se organizaran, apagaran las cocinas y se negaran a cocinar, presionando a sus compañeros a ir al paro. Reunidas en los sindicatos esperaban a los hombres, quienes al encontrar las casas vacías y nada para comer, partían a los sindicatos donde se realizaba la asamblea y el pliego de demandas para empezar la huelga. La policía les temía, pues las mujeres les tocaban el trasero, lo que en ese tiempo era para ellos una ofensa insoportable.

Teresa Flores, en medio de la lucha de clases, vio la necesidad de luchar por la emancipación de la mujer que sufre una doble opresión: de clase y de sexo. Es así como en Iquique fundó un centro anticlerical con el nombre de Belén de Sárraga. Los centros eran anticlericales, porque la Iglesia actuaba abiertamente como fuerza proterrateniente. Inclusive, los curas llegaban a delatar lo que los obreros y campesi­nos le contaban bajo secreto de confesión.

Estos centros anticlericales se expandieron por las oficinas salitreras y ciudades como Antofagasta y Valparaíso, siendo las primeras organizaciones de mujeres en Chile; tenían como temas de trabajo: la poesía antialcohólica, porque el alcoholismo es un vicio que atenta contra el obrero y su familia, enriqueciendo a terratenientes y capi­talistas.

La Primera Conferencia del centro se realizó el 17 de mayo de 1913, en el local del periódico El Despertar. Su temario proponía la creación de Consejo Federales Femeninos, dentro de la Federación Obrera de Chile. Estos consejos estaban compuestos por mujeres valientes, luchadoras, coherentes con sus principios, al punto de tenderse en las líneas férreas y en los puntos de acceso cuando las empresas trataban de reanudar la faena contratando rompehuelgas. Teresa era una de esas mujeres, además de escritora principal del periódico obrero de la época “El Despertar”, dirigente sindical, organizadora de la clase obrera en Chile y una luchadora incansable al servicio de la clase, de sus mujeres y como parte de la liberación de la humanidad.

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Autor: Periódico El Pueblo (Chile)

Prensa popular e independiente al servicio de las luchas de los pueblos oprimidos del mundo.

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