LA REBELDÍA DEL PUEBLO ESTÁ A LA ORDEN DEL DÍA – Y LAS ELECCIONES EN RETROCESO

Artículo publicado en la edición n° 59 de El Pueblo, correspondiente al mes de junio.

En noviembre de este año, el viejo Estado celebrará una nueva jornada electoral en su desesperado intento por legitimar a los representantes de las clases dominantes de nuestro país. Pero el pueblo nada puede esperar de ello y un creciente sector así lo comprende.

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Por ejemplo, en las últimas elecciones municipales sólo concurrió a las urnas el 34% de las personas que estaban habilitadas para hacerlo. Esto no ocurrió por “falta de participación”, ni tampoco por flojera, sino porque las masas van comprendiendo que sin importar quién sea el candidato, el Estado burocrático-terrateniente seguirá sirviendo exclusivamente a los grandes magnates imperialistas, a los grandes burgueses y latifundistas, porque mientras seamos una semicolonia, principalmente de EE.UU., este es el único sistema económico que puede desarrollarse.

“Por flojera” argumentan los tristes oportunistas, lamentándose por no poder engañar como antiguamente lo hacían. Sin embargo, en muchas poblaciones, liceos y universidades, entre otras, se hicieron jornadas muralistas y tocatas antielectorales, donde quienes participaron ocuparon todo el día, lo que es mucho más tiempo que el que se ocupa en votar. ¡No votar es una opción política!

Las elecciones: eficaz herramienta para empantanar las luchas del pueblo

En los últimos años hemos visto numerosos ejemplos de cómo las elecciones sirven para desarmar ideológicamente al pueblo, es decir, alejarlo del camino de la organización y la lucha. A medida que crece la protesta popular, los electoreros buscan a destacados dirigentes o activistas apreciados por las masas para corromperlos, desmovilizarlos, llevarlos al trabajo por una candidatura municipal o parlamentaria, a su vez, conduciendo la lucha que estos dirigentes representan hacia un callejón sin salida. Este es precisamente el papel que cumple el revisionismo (falso Partido Comunista) y las organizaciones oportunistas como el Frente Amplio y todas las que, a través de “candidatos populares”, buscan dar nuevos aires al podrido andamiaje del Estado.

Cuando el 2011 la juventud estudiantil popular y combativa desbordó los estrechos márgenes de la legalidad, empleando la violencia revolucionaria e imponiendo la demanda por educación gratuita, los dirigentes pacifistas y oportunistas como C. Vallejo, G. Jackson y G. Boric se desvelaron por empujar la lucha estudiantil hacia la legalidad y el parlamento.

Desde municipios, ministerios, el parlamento e inclusive el gobierno, los electoreros han hecho todo tipo de maniobras para echar por tierra las movilizaciones y reivindicaciones de las masas.

Desde sus cómodos sillones del parlamento han buscado profundizar la traición, para asegurarse por sí mismos que desde ahí se frene la lucha, validando la actual reforma educacional e inclusive ocupando cargos en el Ministerio de Educación durante la elaboración de la nefasta ley.

Similar situación ocurrió cuando el año 2012 los pescadores y pobladores de Aysén hicieron temblar a la gran burguesía representada por las 7 familias dueñas del mar, en jornadas de protestas como nunca se habían visto en esa zona. Sin embargo, fue de esa lucha que dirigentes como Iván Fuentes fue cooptado por la Democracia Cristiana y cumplieron la labor de frenar la lucha desde el interior del movimiento, llevándolo a infructuosas mesas de diálogo con el gobierno para posteriormente conducir la lucha de los pescadores hacia el pantano, a través de su candidatura parlamentaria. Años después, en julio de 2016, supimos de qué manera había sido financiado por las mismas pesqueras contra las que decía luchar.

Es decir, el camino electoral hace retroceder lo avanzado, con la ilusión de que es posible lograr conquistas sin lucha revolucionaria.

El camino del Pueblo: organización y lucha para la revolución

Al contrario de las elecciones, en los últimos años ha quedado en evidencia que la revolución es tendencia histórica principal. Es decir, en la práctica las masas han resuelto sus problemáticas a través de la organización y la lucha. Podemos citar algunos ejemplos recientes: en la lucha contra el patriarcado y la doble opresión de la mujer en el sector estudiantil, las compañeras están resolviendo a través de marchas y tomas de liceos y facultades universitarias, como es el caso del Liceo 7 y los estudiantes de la facultad de Humanidades de la USACH, en lugar de presentar una “candidata feminista” o esperar que Bachelet cumpla “sus promesas de mujer”.

En el sur, las comunidades mapuche cada día más resueltamente asumen por sí mis­mas el control territorial y la producción, oponiéndose al viejo Estado y su sistema de “representación”, tal como lo evidencia el rechazo al Censo efectuado en abril pasado. Porque de los candidatos solo reciben promesas y una vez que son elegidos, de ellos solo reciben balas y prisión, tal como hoy lo hacen redoblando el contingente de la policía militarizada en la zona.

En la ciudad, las masas de pobladores allegados desbordan la legalidad. Irrumpen en las calles a primera hora con cortes de ruta y levantando bien en alto el grito por sus demandas de techo y vidas mejores, organizando un sinfín de actividades para fortalecer la unidad de los pobres urbanos que también demandan suelo. Por ejemplo, los vecinos del Comité de Allegados Mariana Gutiérrez, luego de años manteniendo infructuosas conversaciones con la municipalidad de La Granja, resuelven salir a la calle y enfrentar la represión policial camino a conquistar la casa.

En concreto, todo esto ocurre porque las masas han comprobado que año tras año, sin importar quién esté sentado en el puesto de alcalde, concejal, parlamento o presidente, todas las conquistas se obtienen organizándose y luchando en la calle, no votando. Los que más luchan son los que más ganan, de ninguna forma al revés.

Mientras el sistema electoral muestra su decadencia, la rebeldía del pueblo está a la orden del día, mostrando que el terreno es fértil las semillas revolucionarias. Debemos tener presente cómo se han logrado las históricas conquistas de la clase obrera y el pueblo y a donde nos ha llevado el pantano de las elecciones, puesto que cuando no les conviene a los ricos, estos no dudan un segundo en desenfundar el fusil del ejército y apuntarlo contra el pueblo. Chile tiene una enorme experiencia en esto y respetar a los caídos en combate de nuestro pueblo es sacar lecciones de ello.

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Autor: Periódico El Pueblo (Chile)

Prensa popular e independiente al servicio de las luchas de los pueblos oprimidos del mundo.

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