TOMA DE FAENA CÁRCEL EL MANZANO DE CONCEPCIÓN

Publicado en la edición impresa n° 61 de Periódico El Pueblo, agosto de 2017.

Ejemplo de lucha obrera

Toma de faena Cárcel El Manzano de Concepción

Por Victoria Flores

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“Aquí están, estos son, los obreros de la construcción” se escuchaba entre cantos el día 31 de julio, cuando alrededor de 180 obreros de la obra El Manzano marchaban por el centro de Concepción.

Ellos iniciaron la toma de la faena el día 22 de julio, en respuesta a los abusos de la empresa Claro Vicuña Valenzuela, a cargo de la construcción de la Cárcel El Manzano.

Los obreros, agrupados en el Sindicato SINTRASAR (que representa trabajadores de la construcción a nivel nacional) iniciaron la movilización en respuesta al despido de más de 250 trabajadores del sindicato, en pleno proceso de negociación colectiva. Al cierre de esta edición, la obra sigue tomada y los trabajadores continúan dispuestos a luchar.

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La explotación encendió la chispa de rebelión

La obra de la cárcel El Manzano está ubicada en Concepción y consiste en la  ampliación  de lo que actualmente es este centro penitenciario. La obra se inauguró con bombos y platillos en octubre de 2016, adjudicándose la construcción el holding Claro Vicuña Valenzuela.

A medida que fue avanzando la obra comenzaron a agudizarse las condiciones de precariedad: Existían denuncias de los trabajadores por malas condiciones de higiene, falta de agua para ellos, sueldos muy por debajo de lo que corresponde pagar a los maestros y, además, discriminación en los niveles del sueldo base entre trabajadores. A todo ello se añaden extensas jornadas laborales de hasta 12 horas diarias para poder “hacerse el sueldo”, sin pago de horas extras, pues no había un registro formal de las mismas.

Por si esto fuera poco, la empresa tenía la herramienta legal que le permite contratar y finiquitar trabajadores cada dos meses. Este es el llamado “contrato por obra”, en donde la duración del contrato es sólo hasta cierto hito de la construcción y luego el trabajador es despedido, finiquitado y vuelto a contratar cuantas veces quiera el patrón. Así, en la empresa Claro Vicuña Valenzuela hay muchos trabajadores que llevan años trabajando para el mismo empleador, con sucesivos contratos de dos meses, pero nunca han recibido el pago de indemnizaciones por años de servicio al ser despedidos.

En la actualidad, la ley laboral permite que el empleador despida a un trabajador aunque se encuentre con fuero de negociación colectiva, por el solo hecho de finalizar el hito o la obra para el cual fue contratado. Este es el objetivo político del “contrato por obra”: impedir la organización de los obreros de la construcción debido al carácter estratégico de esta rama de la producción.

Tiembla el patrón cuando el obrero se organiza

Fueron estas condiciones de explotación las que motivaron a los obreros a sindicalizarse: cuando llegó el sindicato a la obra, el primer día ya habían 100 afiliados  y rápidamente llegaron a un número cercano a 300. Una vez sindicalizados, presentaron un proyecto de contrato colectivo a la empresa el día 5 de julio de 2017. Este proyecto de contrato colectivo significaba para los trabajadores negociar en conjunto sus condiciones de trabajo y recogía sus demandas más sentidas.

Pero la unidad de los trabajadores es a lo que más teme el patrón y ante este pliego de demandas la empresa respondió despidiendo a más de 250 trabajadores del sindicato el día 22 de julio, aún mientras todos se encontraban con fuero laboral por la negociación colectiva.

Frente a este golpe que la empresa pretendió dar al sindicato, los obreros respondieron como un solo puño: se tomaron la faena, paralizando toda la obra.

Hoy la toma lleva más de diez días y su principal demanda es ser reincorporados, además de que se les pague lo adeudado producto de los despidos injustificados. Se han movilizado por la ciudad y también contra el Ministerio de Obras Públicas (por ejemplo, lanzando huevos), por guardar silencio ante el abuso en contra de los trabajadores.

El destino histórico de la clase obrera

Los obreros de El Manzano demuestran que los trabajadores sí tienen disposición a desbordar la legalidad, organizarse, unirse e imponer por la fuerza sus justas demandas.

La toma de la faena, así como la huelga, es una escuela de lucha revolucionaria que nos muestra la fuerza que tenemos los trabajadores unidos. Pero las conquistas que logremos en la huelga o en la toma de la obra serán sólo pasajeras si no nos unimos también para luchar en perspectiva por la toma del poder.

Este espíritu combatiente está en el corazón de la clase obrera que, desde que nace, avanza inevitablemente hacia su emancipación: con luchas por conquistas inmediatas (salario y condiciones de trabajo) y con lucha política que apunta a la conquista del poder, única forma de asegurar la permanencia de todos los logros temporales. Desbordar la legalidad y combatir al patrón son importantes pasos en este camino.

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Autor: Periódico El Pueblo (Chile)

Prensa popular e independiente al servicio de las luchas de los pueblos oprimidos del mundo.

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