FORO TRABAJADORES/AS Y REVOLUCIÓN: SOBRE LA LUCHA SINDICAL CLASISTA

En el contexto de una nueva conmemoración del Día Internacional de los Trabajadores (1° de Mayo), la Escuela de Formación Política Roberto Santucho realizó el foro “Trabajadores/as y Revolución”. Allí, miembros de la AIT (Asociación Intersindical de Trabajadores) y UCT (Unión Clasista de Trabajadores) compartieron sus experiencias de organización sindical, generándose una profunda discusión sobre el tema.

Para contarnos sobre sus formas de lucha, los expositores comenzaron tomando posición diciendo “somos clasistas”. De esto se extraen dos componentes, uno ideológico y otro práctico. El ideológico trata sobre el ser conscientes que como clase obrera tenemos intereses distintos y opuestos a los de la clase burguesa. Mientras que el componente práctico es el que transforma esta posición de clase en lucha combativa. Los compañeros resaltan la importancia de que estén ambos componentes presentes y que la lucha combativa de por si no es clasista. La posición de clase es lo que ha de guiar la acción.

A pesar que desde el año 2007 existe una mayor organización en la sindicalización, tan solo un 15% de los trabajadores están adscritos en algún sindicato y aún son menos los que logran hacer una negociación colectiva. La situación actual se basa en que dichos sindicatos tienen como objetivo central lo económico, ofreciendo bonos a sus adherentes y es solo por estos que muchos están inscritos en ellos.

Por otra parte, existe una dirigencia corrupta, donde los beneficios propios de un jefe sindical terminan haciendo a este querer defender los intereses de la empresa. “Qué va a querer luchar si es parte de la empresa”, dice uno de los compañeros al expresar que muchas veces estos dirigentes ganan lo mismo que altos puestos y que al dejar de trabajar, muchas veces ni si quiera son conocidos por los trabajadores, siendo rápidamente domados por el patrón.

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Tras resaltar los problemas presentes actualmente en los sindicatos, los compañeros realizaron una autocrítica y posicionaron la lucha clasista como camino de principios para combatir este problema. El corazón de esta organización debe ser el diferenciarse del patrón e identificarse con las masas, donde no se discrimine al trabajador que quiera sumarse a la lucha. Muchas veces al estar a contrata o simplemente sin papel alguno, se le dificulta sumarse a la lucha sindical, lo que no puede suceder: sin importar su condición legal, todo trabajador debe poder sumarse a la lucha. Precisamente son las condiciones de explotación los que lo llevan a una situación por debajo de la misma legalidad burguesa y así los burgueses buscan dividir al pueblo en categorías que confunden al pueblo sobre quiénes son los enemigos.

Para fortalecer la posición de clase debemos agitar a las masas, mostrarles las injusticias que viven día a día. Las bases formadas por los mismos trabajadores han de participar activamente en esta lucha.

Pero eso no es todo, también es importante tener objetivos centrales claros que no se limiten solamente a beneficios económicos. Declaran que el sindicato se fortalece cuando tiene identidad. Ésta, junto al objetivo central que ha de buscar el sindicato es la toma del poder. Como dijo Luis Emilio Recabarren, “Un sindicato que sólo exista para la conquista de un mejor salario, de algunas horas menos de trabajo de poco más o menos higiene y buen trato en las faenas; un sindicato, digo que sólo de esto se preocupe con la mayoría de sus componentes, será un sindicato de acción estéril, inútil a nuestros propósitos de perfeccionamiento social” a lo que Recabarren suma, “La fuerza aplicada para obtener la mejora del salario, la disminución del horario, el mejoramiento del trato y de la higiene, deben conceptuarse tan sólo como medio y ensayo  que nos revele el valor de esta fuerza destinada a la noble labor de organizar la sociedad en la forma que nos libre de la esclavitud y de la miseria.”

LENIN: 100 AÑOS DE LAS “TESIS DE ABRIL”

LENIN PRONUNCIANDO SUS “TESIS DE ABRIL” EN PETROGRADO
4 de abril de 1917

Las Tesis de abril son una serie de puntos expuestos por el gran bolchevique ruso V.I. Lenin, en un discurso pronunciado en el Palacio Táuride el 4 de abril de 1917, tras su regreso el día anterior a la entonces todavía capital rusa de Petrogrado desde su exilio en Suiza. Esta tesis postulaba el paso a la segunda fase de la revolución: la conquista del poder por parte del proletariado y el campesinado de los soviets.

Compartimos una recopilación de material referente a las Tesis de Abril, las cuales pueden encontrar íntegramente en internet.

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Discurso de Lenin en el Palacio Taúride, 4 de abril de 1917

Tomado de Historia del Partido Comunista (Bolchevique) de la U.R.S.S. (1939), capítulo VII

“Los acontecimientos y la conducta del Gobierno provisional confirmaban día tras día la justeza de la línea bolchevique. Todos los hechos indicaban que el Gobierno provisional no estaba con el pueblo, sino en contra de él, no defendía la paz, sino la guerra, no quería ni podía dar al país la paz, ni la tierra, ni el pan. La labor de esclarecimiento de los bolcheviques encontraba un terreno favorable.

Mientras los obreros y los soldados derribaban al gobierno zarista y destruían las raíces de la monarquía, el Gobierno provisional se inclinaba claramente hacia la conservación del régimen monárquico. El 2 de marzo envió subrepticiamente a Guchkov y Shulguin a entrevistarse con el zar. La burguesía quería entregar el Poder al gran duque Miguel, hermano de Nicolás Romanov. Pero cuando, en un mitin de ferroviarios, Guchkov terminó su discurso con el grito de “¡Viva el emperador!”, los obreros exigieron que el orador fuese inmediatamente detenido y cacheado, y exclamaron indignados: “¡Tan bueno es Juan como Diego!”.

Era evidente que los obreros no estaban dispuestos a consentir la restauración de la monarquía.

Mientras los obreros y los campesinos, llevando a cabo la revolución y derramando su sangre, esperaban que se pusiese fin a la guerra, luchaban por el pan y la tierra y reclamaban medidas resueltas en la lucha contra el desastre económico, el Gobierno provisional permanecía sordo a estas reivindicaciones vitales del pueblo.

Aquel Gobierno, formado por los más caracterizados representantes de los capitalistas y terratenientes, no pensaba siquiera en satisfacer las exigencias de los campesinos, entregándoles la tierra. Ni podía tampoco dar pan a los trabajadores, ya que para esto hubiera tenido que lesionar los intereses de los grandes comerciantes en cereales y arrebatar el trigo por todos los medios a los terratenientes y a los kulaks, cosa que no se decidía a hacer un gobierno como aquél, vinculado con los intereses de estas clases.

Tampoco podía dar al pueblo la paz. El gobierno provisional, enlazado a los imperialistas anglofranceses, no solamente no pensaba en poner fin a la guerra, sino que, lejos de ello, intentaban valerse de la revolución para intensificar todavía más la participación de Rusia en la guerra imperialista y para dar satisfacción a sus ambiciones imperialistas sobre la conquista de Constantinopla y de los Dardanelos y sobre la anexión de Galitzia.

Era evidente que pronto terminaría la actitud de confianza de las masas del pueblo en la política del Gobierno provisional.

Veíase claramente que la dualidad de poderes, que se había creado después de la revolución de Febrero, no podría sostenerse ya por mucho tiempo, pues la marcha de los acontecimientos exigía que el Poder se concentrase en uno de los dos sitios: o en el regazo del Gobierno provisional o en manos de los Soviets.

Es cierto que la política oportunista de los mensheviques y socialrevolucionarios encontraba aún apoyo en las masas del pueblo. Todavía eran muchos los obreros, y más aún los soldados y campesinos, que confiaban en que “pronto vendría la Asamblea Constituyente a arreglarlo todo como era debido”, que creían que la guerra no se hacía por obtener conquistas, sino porque era necesaria para la defensa del Estado. A estos era a los que Lenin llamaba defensistas honradamente equivocados. Esta gente consideraba todavía acertada la política de promesas y exhortaciones de los socialrevolucionarios y mensheviques. Pero era indudable que las promesas y las exhortaciones no seguirían surtiendo efecto durante mucho tiempo, pues la marcha de los acontecimientos y la conducta del Gobierno provisional descubrían y ponían de manifiesto día tras día que la política oportunista de los socialrevolucionarios y mensheviques no hacía otra cosa que postergar la acción y engañar a la gente confiada.

El Gobierno provisional no siempre se limitaba a seguir una política de lucha solapada contra el movimiento revolucionario de las masas, una política de manejos subrepticios contra la revolución. De vez en cuando, intentaba pasar a la ofensiva franca y abierta contra las libertades democráticas, intentaba “restablecer la disciplina”, principalmente entre los soldados, intentaba “imponer el orden”, es decir, hacer entrar a la revolución dentro del marco conveniente para la burguesía. Pero, por mucho que se esforzase en lograr esto, no lo conseguía, y las masas populares ponían en práctica celosamente las libertades democráticas: la libertad de palabra, de prensa, de reunión, de asociación y de manifestación. Los obreros y los soldados se esforzaban en utilizar plenamente los primeros derechos democráticos conquistados por ellos, para participar de un modo activo en la vida política del país, con objeto de poder comprender y esclarecer la situación creada y decidir acerca de su actuación ulterior.

Después de la revolución de Febrero, las organizaciones del Partido bolchevique, que bajo las duras condiciones del zarismo habían trabajado ilegalmente, salieron de la clandestinidad y comenzaron a desarrollar abiertamente su labor política y de organización. Por aquel entonces, la cifra de afiliados al Partido bolchevique era de 40 a 45.000. Pero eran cuadros templados en la lucha. Los comités del Partido fueron reorganizados sobre la base del centralismo democrático y se estableció el principio de designar por elección de abajo arriba todos los órganos del Partido.

El paso del Partido a la legalidad puso de manifiesto las discrepancias existentes en su seno. Kamenev y algunos militantes de la organización de Moscú, como, por ejemplo. Rykov, Bubnov y Noguin, abrazaron la posición semimenshevique de apoyo condicionado al Gobierno provisional y a la política de los defensistas.

Stalin, que acababa de regresar del destierro, Molotov y otros, en unión de la mayoría del Partido, defendieron la política de desconfianza en el Gobierno provisional, se manifestaron en contra del defensismo y preconizaron la lucha activa por la paz y contra la guerra imperialista. Una parte de los militantes del Partido vacilaba, reflejando con ello su atraso político, resultado de su larga estadía en la cárcel o en el destierro.

Se notaba la ausencia del jefe del Partido, de Lenin.

El 3 (16) de abril de 1917, después de una larga expatriación, Lenin regresó a Rusia.

La llegada de Lenin tuvo una importancia enorme para el Partido y para la revolución.

Hallándose aún en Suiza, apenas recibió las primeras noticias de la revolución, Lenin escribió al Partido y a la clase obrera de Rusia, en sus “Cartas desde lejos”:

“¡Obreros! Habéis hecho prodigios de heroísmo proletario y popular, en la guerra civil contra el zarismo. Tendréis que hacer prodigios de organización del proletariado y de todo el pueblo para preparar vuestro triunfo en la segunda etapa de la revolución” (Lenin, t. XX, pág. 19, ed. rusa).

Lenin llegó a Petrogrado el 3 de abril por la noche. En la estación de Finlandia y en la plaza que da acceso a ella, se congregaron para recibirle miles de obreros, de soldados y de marinos. Un entusiasmo indescriptible se apoderó de las masas, cuando Lenin bajó del tren. El jefe de la revolución fue cogido y llevado en volandas hasta la gran sala de espera, donde aguardaban los mensheviques Chjeidse ySkobelev para dirigirle un saludo de “bienvenida” en nombre del Soviet de Petrogrado, saludo en el que “expresaban la esperanza” de que Lenin “marcharía de acuerdo” con ellos. Pero Lenin, sin escucharles, pasó de largo, dirigiéndose a la masa de los obreros y soldados, y, subido a un carro blindado, pronunció su famoso discurso, en el que llamaba a las masas a luchar por el triunfo de la Revolución Socialista. “¡Viva la Revolución Socialista!”, fueron las palabras con que Lenin puso fin a este discurso, el primero que pronunciaba, después de largos años de destierro.

A su llegada a Rusia, Lenin se entregó con toda energía al trabajo revolucionario. Al día siguiente de su llegada, pronunció en una reunión del Partido bolchevique un informe sobre la guerra y la revolución, volviendo luego a exponer las tesis de este informe en una asamblea a la que asistieron, además de los miembros del Partido, los mensheviques.

Tales fueron las célebres “Tesis de Abril” de Lenin, que trazaron al Partido y al proletariado la línea revolucionaria clara del paso de la revolución burguesa a la revolución socialista.

Las Tesis de Lenin tuvieron una importancia enorme para la revolución y para el trabajo ulterior del Partido. La revolución significaba un viraje grandioso en la vida del país, y el Partido, en las nuevas condiciones de lucha planteadas después del derrocamiento del zarismo, necesitaba una nueva orientación para marchar con paso audaz y seguro por el nuevo camino. Esta orientación fue dada al Partido por las Tesis de Lenin.

Las Tesis de Abril de Lenin trazaban un plan genial de lucha del Partido para el paso de la primera a la segunda etapa de la revolución, para el paso de la revolución democrático-burguesa a la revolución socialista. Toda la historia anterior del Partido le preparaba para esta misión grandiosa. Ya en 1905, en su folleto titulado “Las dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática”, decía Lenin que, después de derrotar al zarismo, el proletariado pasaría a la realización de la revolución socialista. Lo que las Tesis contenían de nuevo era la fundamentación teórica, el plan concreto para abordar el paso a la revolución socialista.

En el terreno económico, las medidas de transición podían resumirse así: nacionalización de toda la tierra del país, mediante la confiscación de las tierras de los terratenientes; fusión de todos los bancos en un solo Banco Nacional, sometido al control del Soviet de diputados obreros; implantación del control sobre la producciónsocial y el reparto de los productos.

En el terreno político, Lenin preconizaba el paso de la República parlamentaria a la República de los Soviets. Esto significaba un importante avance en el terreno de la teoría y la práctica del marxismo. Hasta entonces, los teóricos marxistas venían considerando la República parlamentaria como la mejor forma política de transición hacia el socialismo. Ahora, Lenin preconizaba la sustitución de la República parlamentaria por la República de los Soviets, como la forma más adecuada de organización política de la sociedad en el periodo de transición del capitalismo al socialismo.

“La peculiaridad del momento actual en Rusia -decían las Tesis-consiste en el paso de la primera etapa de la revolución, que ha dado el Poder a la burguesía por carecer el proletariado del grado necesario de conciencia y de organización, a su segunda etapa, que pondrá el Poder en manos del proletariado y de los campesinos más pobres” (Lenin, t. XX, pág. 88, ed. rusa).

Y un poco más adelante:

“No una República parlamentaria -volver a ello desde los Soviets de diputados obreros sería dar un paso atrás-, sino una República de los Soviets de diputados obreros, campesinos y jornaleros del campo, en todo el país, de abajo arriba” (Obra citada, pág. 88).

La guerra, decía Lenin, sigue siendo una guerra de rapiña, una guerra imperialista, aún bajo el nuevo gobierno, bajo el Gobierno provisional. Y es misión del Partido explicar esto a las masas y hacerles comprender que, sin derrocar la burguesía, es imposible poner fin a la guerra, no con una paz impuesta por la fuerza, sino con una paz verdaderamente democrática.

En relación con el Gobierno provisional, Lenin lanzó esta consigna: “¡Ni el menor apoyo al Gobierno provisional!”.

En sus Tesis, Lenin señalaba además que, por el momento el Partido bolchevique estaba en minoría dentro de los Soviets y que en éstos predominaba el bloque menshevique-socialrevolucionario, que servía de vehículo a la influencia de la burguesía sobre el proletariado. Por tanto, la misión del Partido consistía en:

“Explicar a las masas que el Soviet de diputados obreros es la única forma posible de gobierno revolucionario, por cuya razón, mientras este gobierno se someta a la influencia de la burguesía, nuestra misión sólo puede consistir en explicar los errores de su táctica de un modo paciente, sistemático, tenaz y adaptándose especialmente a las necesidades prácticas de las masas. Mientras estemos en minoría, desarrollaremos una labor de crítica y esclarecimiento de los errores, manteniendo, al mismo tiempo, la necesidad de que todo el Poder del Estado pase a los Soviets de diputados obreros…” (Lenin, t. XX, pág. 88, ed. rusa).

Esto quiere decir que Lenin no incitaba a la insurrección contra el Gobierno provisional, sostenido en aquel momento por la confianza de los Soviets, que no exigía su derrocamiento, sino que aspiraba, por medio de una labor de esclarecimiento y de reclutamiento, a conquistar la mayoría dentro de los Soviets, a cambiar la política de éstos y, a través de ellos, la composición y la política del Gobierno.

El punto de vista que aquí se adoptaba era el del desarrollo pacífico de la revolución.

Lenin exigía, además, que el Partido se quitase la “ropa sucia”, que dejase de llamarse Partido socialdemócrata. Socialdemócratas se llamaban también los partidos de los Segunda Internacional y los mensheviques rusos. Era un nombre manchado, deshonrado por los oportunistas, por los traidores al socialismo. Lenin proponía que el Partido bolchevique adoptase el nombre de Partido Comunista, que era como llamaban a su partido Marx y Engels. Esta denominación es científicamente exacta, puesto que la meta final del Partido bolchevique es la consecución del comunismo. La Humanidad, al salir del capitalismo, sólo puede pasar directamente al socialismo, es decir, al régimen de propiedad colectiva de los medios de producción y de distribución de los productos en proporción al trabajo de cada cual. Pero nuestro Partido, decía Lenin, ve más allá. El socialismo deberá inevitablemente irse convirtiendo poco a poco en el comunismo, cuya divisa es: “De cada cual con arreglo a su capacidad, a cada cual con arreglo a sus necesidades”.

Finalmente, Lenin en sus Tesis de Abril exigía la fundación de la nueva Internacional, de la Tercera

Internacional o Internacional Comunista, libre de las taras del oportunismo y del socialchovinismo.

Las Tesis de Lenin levantaron un griterío rabioso entre la burguesía, los mensheviques y los socialrevolucionarios.

Los mensheviques dirigieron un llamamiento a los obreros, poniéndoles en guardia con el grito de que “la revolución estaba en peligro”. Para los mensheviques, el peligro consistía en que los bolcheviques lanzasen la reivindicación del paso del Poder a los Soviets de diputados obreros y soldados.

Plejanov publicó en su periódico titulado “Edinstvo” (“Unidad”) un artículo en el que calificaba el discurso de Lenin como “el discurso de un hombre que deliraba“. Y remitíase a las palabras del menshevique Chjeidse, quien había declarado: “Lenin quedará solo al margen de la revolución, pero nosotros seguiremos nuestro camino”.

El 14 de abril, se celebró la Conferencia bolchevique de la ciudad de Petrogrado. En esta Conferencia, fueron ratificadas las Tesis de Lenin, que sirvieron de base para sus deliberaciones.

Poco después, las organizaciones locales del Partido ratificaron también las Tesis de Lenin.

Todo el Partido, con excepción de algunos individuos aislados del tipo de Kamenev, Rykov y Piatakov, aprobó las Tesis de Lenin con extraordinario entusiasmo.”

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Haciendo click aquí puedes ver un extenso análisis de las Tesis de Abril, publicado en 1950, traducido por el blog Cultura Proletaria

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LA VIDA DE CHU TEH

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Nació en Ma-An-Chuang, en la provincia de Szechwan, al norte de China. Su apellido es Chu (Rojo). Su padre lo llamó Teh (Virtud). Siendo muy pequeño realizó, como en una profecia, esa combinación de caracteres contenidos en las dos palabras de su nombre: Chu Teh.

Chu Teh trabajó duramente en una gran casa de campesinos. Era el encargado de todo el trabajo de la granja: vigilaba y guardaba el ganado, llevaba agua a los vecinos del pueblo.

Con la misma tenacidad que demostraría más tarde como comandante en jefe del Ejército Popular de Liberación del pueblo chino, con más de 3 millones de hombres, aprendió a leer en la escuela del pueblo y perfeccionó su físico, ya robusto por la gimnasia, con el fin de convertirse en instructor de cultura física en la escuela primaria.

Desde el día en que, en 1909, ingresó en la Academia Militar de Yunán, su vida ha sido una lucha sin tregua contra los tiranos. El recuerdo de la amarga vida de los campesinos explotados no lo abandonaría jamás.

Contra los señores de la guerra

Se unió a los hombres de Tung-Hui, la primera sociedad revolucionaria fundada por Sun Yat-sen. Con ocasión de la revolución de 1911 que derrumbó la dinastía manchú y estableció la Republica en China, Chu Teh comandó una compañía de revolucionarios. Estaba al frente de un regimiento cuando la revuelta de Yenán, en 1916, ayudó a liquidar la dictadura del señor de la guerra Yuan Shi-kai.

En 1920 formó parte del levantamiento que persiguió al señor de la guerra Tang Chi-yao de Yunnan. Pero Tang resistió y regresó, y Chu Teh fue obligado a retirarse. Se marchó de Yunnan a Szechwan a través de la provincia de Sikiang.

Catorce años después, el conocimiento de ese itinerario se revelaría importantísimo cuando tuvo que dirigir al Ejército Rojo chino en la maravillosa “Gran Marcha”.

En la tradición de Sun Yat-sen

Como numerosos progresistas de entonces, Chu Teh se unió, a comienzos de 1920, al nuevo partido de Sun Yat-sen, el Kuomitang. Pero pronto se percató de que las ideas revolucionarias del fundador del Kuomitang venían, cada vez más a menudo, de los señores de la guerra, lo oportunistas y los “políticos podridos” que se habían infiltrado en el partido.

En el extranjero, Chu Teh establece contactos con jóvenes que formarán más tarde el Partido Comunista Chino. Visita Alemania, viaja por Europa y América, donde permanece hasta 1926.

Cuando vuelve, ingresa en el partido de los trabajadores de su provincia natal de Szechwan, y más tarde, en el “Central Yahg-tse”, dirige la escuela de entrenamiento de oficiales del Kuomitang, en Nanchang.

Cuando Chiang Kai-shek se pone al servicio de los señores de la guerra y de los grandes terratenientes para organizar la masacre de los demócratas, Chu Teh es uno de los jefes de la revuelta de Nanchang. Esa revuelta es la primera revelación de las fuerzas armadas comunistas, el futuro Ejército Rojo chino.

Un espíritu indomable

Chiang Kai-shek concentra fuerzas muy superiores, en número, que los rebeldes de Nanchang y estos se baten en retirada al sur de China. Sólo doscientos hombres consiguen volver a Hunan, pero con un espíritu indomable, levantan a los campesinos, forman las primeras divisiones del Ejército Rojo de obreros y campesinos y levantan la bandera roja de la hoz y del martillo.

Seis meses después, en mayo, Chu Teh dirige a sus hombres al encuentro de Chiang Kai-shek, base inexpugnable construida por los destacamentos bajo el comandante Mao Tse-tung. Allí es donde Chu Teh ve a Mao Tse-tung por primera vez.

Las fuerzas combinadas fueron organizadas en un Nuevo Cuarto Ejército, con Chu Teh como comandante y Mao Tse-tung como comisario político. Esta fue una formidable alianza contra los señores de la guerra del Kuomitang.

Rápidamente se desarrollaron comités chinos de liberación en Hunan, Kiangsi y Fukien, hasta que Chiang -con los nazis alemanes como instructores militares y reforzado con armas, aviones y sacerdotes norteamericanos- consigue lanzar una ofensiva de un millón de hombres contra 380.000 hombres del Ejército Rojo y de la Milicia Popular.

El Ejército Rojo fuerza el cerco del Kuomitang y emprende la famosa “Gran Marcha” hasta el norte de China, cubriendo 10.000 kilómetros antes de concentrarse cerca de Yenan, al norte de la provincia de Changsi, donde su nueva base fue establecida en 1935.

En la lucha contra Japón

En 1937 los japoneses habían lanzado su bárbara invasión contra China. Durante 8 años, Chu Teh consagró todos sus esfuerzos y energías a la lucha antijaponesa.

El Ejército Rojo, nuevamente reorganizado en el “Octavo Ejército de Ruta”, consigue la primera victoria para China en la transición de Pingh Sing-kuan.

Con Chu Teh y su Estado Mayor, el Octavo Ejército de Ruta penetra profundamente en la retaguardia japonesa, levanta a los pueblos campesinos en una gran guerra de resistencia, en la cual se empeñan los japoneses con más de la mitad de sus tropas en China, convirtiéndose finalmente, al finalizar la guerra, en las fuerzas armadas de los territorios liberados, que contaban entonces con una población de 80 millones de habitantes.

La traición de Chiang

Grandes tareas le esperaban a Chu Teh, jefe estratégico de los ejércitos del pueblo y uno de los principales colaboradores de Mao Tse-tung.

Como premio de la paz después del dia de la victoria, Chiang Kai-shek exigió con arrogancia la disolución de los ejércitos dirigidos por los comunistas en los territorios liberados. A “cambio”, Chiang ofrecía una nueva Constitución en la que haría al Partido Comunista un partido legal.

Habiendo absorbido las armas recibidas de los EE.UU. durante la invasión japonesa -unos 4.600.000.000 de dólares en armas, dinero y suministros de la UNRRA- Chiang lanzó, en julio de 1946, su ejército de 4.300.000 hombres contra los territorios liberados por los comunistas, con la intención de liquidar a estos en un plazo de tres meses.

Un hombre de un optimismo irresistible

He visto recientemente a Chu Teh en su cuartel general de Yunnan. Vestía un uniforme de algodón azul y una capa de lana negra de hilado doméstico. Su cuarto en una caverna era calentado por un simple brasero.

Envidié sus confortables zapatos de tela y plantilla de cuerda, parecidos a los que usan los campesinos de Chansi.

Cabellos grisáceos aparecen en sus sienes bajo un gorro de piel. Su rostro esta lleno de arrugas, pero estas son los surcos del pensamiento de una vida profundamente vivida. Sería una fisionomía severa sino fuese la sugestión constante de una sonrisa en los cantos de la boca, señal de optimismo irresistible, tan característico del pueblo chino.

Contraofensiva democrática

En los últimos tiempos, los millones de hombres de las tropas de Chiang Kai-shek avanzaron en todos los frentes. Chu Teh y su Estado Mayor se preparan para una guerra de vida o muerte, durante meses y meses en las montañas. Entretanto, Chu Teh me decía con calma que en poco tiempo la situación cambiaría. Chiang Kai-shek está a punto de pagar sus “victorias” con pérdidas crueles.

Durante el primer año de la guerra civil, Chiang perdió tres cuartas partes de sus tropas (1 millón de hombres), aunque haya ocupado 141 ciudades de los territorios liberados.

En seguida, el Ejército de Liberación comandado por Chu Teh emprendió la contraofensiva con el efecto de una avalancha. Los comandantes que habían conquistado sus galones en las batallas contra los invasores japoneses destruyeron y desmoralizaron las tropas de lo generales corruptos de Chiang.

Dos años después de acabar con sus mejores tropas, el bando de Chiang pide la paz.

El Ejército del Pueblo, un todo homogéneo

Chu Teh es un genio militar, pero el secreto de su éxito se debe sobretodo a tener como guía una estrategia revolucionaria.

No es casualidad que la dirección del Partido y de las fuerzas armadas estén siempre unidas. La estrategia militar es concebida como una parte íntegra del avance revolucionario para una nueva democracia en China.

El ejército está construido sobre los recursos inexplotables del pueblo.

El Ejército de Liberación trae consigo la reforma agraria, emancipando al 80% del pueblo, que son los campesinos.

Los hombres de los ejércitos de Chiang, cuyas regiones natales son liberadas, reciben un pedazo de tierra si deponen las armas. Esta táctica tuvo el efecto de un disolvente sobre la moral de las tropas del Kuomitang.

Los soldados beneficiados por la reforma agraria tampoco ven por qué deberían combatir al lado de Chiang, cuya victoria significaría la devolución de las tierras a los parásitos.

Así es como centenas de miles de hombres del Kuomitang se pasaron a las filas de los ejércitos de liberación del pueblo, trayendo consigo sus armas para defender las nuevas tierras.

Una Gran Marcha en dirección opuesta

Cuando pregunté a Chu Teh cual era el principal factor de los éxitos del Ejército de Liberación, me respondió: “El apoyo de la población civil”.

Detrás del ejército están las organizaciones de masas del pueblo. Las mujeres cosen los uniformes, fabrican sus zapatos, curan las heridas de los combatientes.

La milicia local se encarga de la defensa de la región y de los deberes del ejército regular.

Las uniones de campesinos constituyen el ejército del reabastecimiento.

Hace 15 años el Ejército de Liberación de China hizo una retirada -la Gran Marcha. Actualmente realizan otra gran marcha completa-, esta vez en dirección opuesta.

Por Jack Chen

Traducido por “Cultura Proletaria” del periódico “A Classe Operária”, nº 175, mayo de 1949.

LA BATALLA DE SANTIAGO EN ABRIL DE 1957

60 años del Levantamiento urbano de abril de 1957

La necesaria vigencia del Levantamiento Popular

“La Batalla de Santiago” es el nombre con que se conoce a las protestas populares de los días 2 y 3 de abril de 1957, en la ciudad de Santiago. Este levantamiento fue el reflejo del agotamiento del capitalismo burocrático y su proceso de profundización, que se desenvolvió desde la década de los 20’ y entró en crisis política, económica y social en la década de 1950. Esta crisis fue resistida por el pueblo a través de tomas y ocupaciones de fábricas, convocatorias a paro nacional y tomas de terreno en las periferias de las grandes ciudades.

El capitalismo burocrático es un sistema deformado que ha convertido a nuestra economía en una “bodega” que el imperialismo y sus aliados locales saquean a su antojo e interés.

El año 1957, el gobierno del fascista pro yanqui Carlos Ibáñez del Campo, intentó frenar la crisis, aplicando las medidas de la misión Klein-Saks (compuesta por banqueros yanquis), que en lo fundamental buscaba reducir el gasto del Estado. Esto se reflejó aún más en las pésimas condiciones en que vivía el pueblo, principalmente los más pobres. Lo que detonó el justo levantamiento fue el alza de la tarifa del transporte público en Santiago, Valparaíso y Concepción, principales centros urbanos de Chile.

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Fascista Carlos Ibáñez del Campo

El alzamiento como expresión de la lucha de clases

La protesta popular tuvo como antecedente las manifestaciones en Valparaíso, dirigidas por un Comando contra las Alzas y el consecuente enfrentamiento con la policía, que tuvo como consecuencia 1 muerto y varios trabajadores heridos. Al día siguiente, en Santiago explotó en forma espontánea el Levantamiento Popular, congregándose en el centro de Santiago las masas pobre: barricadas, saqueos a locales comerciales y armerías. Obreros, pobladores y estudiantes se tomaron las calles: “En la Gran Avenida, un grupo de estudiantes liceanos de ambos sexos subieron a un bus Fiat que pasaba sin guardia ninguna. Uno de los estudiantes, pistola en mano, exigió al chofer que devolviera a los pasajeros ‘los cinco pesos robados’. Como éste no atinaba a moverse ante el argumento de la pistola, una de las secundarias tomó dinero de la caja y entregó a cada pasajero el dinero que estimaba que habían pagado demás. En la esquina se bajaron muy alegres y satisfechos entre numerosos aplausos”. Este hecho lo consigna La Tercera en 1957.

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El gobierno decretó estado de sitio y desencadeno la represión, dejando al menos una veintena de muertos y más de 300 heridos como saldo de la heroica lucha. El gobierno, totalmente sobrepasado, tuvo que revocar la medida y se vio incapacitado de frenar el desarrollo de la lucha de clases, que venía en alza.

Desde esta fecha el capitalismo burocrático no ha hecho más que dar miserias al pueblo y estrujar a los más pobres para llenar los bolsillos de imperialistas, de grandes burgueses y de latifundistas. Las lecciones del Levantamiento popular de 1957 dejan en evidencia la importancia de la lucha popular, plenamente vigente hoy.

LICEO DE APLICACIÓN: EN LA CALLE SE CONSIGUEN LAS COSAS

En la mañana del viernes 31 de marzo, un grupo importante de estudiantes del Liceo de Aplicación cortó una de las vías de Avenida Cuming en protesta, entre otras cosas, porque en el Liceo no se están entregando las suficientes raciones alimenticias para los estudiantes.

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El grupo de manifestantes se enfrentó a Fuerzas Especiales, quienes llegaron a dispersar con furgones, un guanaco, un zorrillo, un carnicero, más una camioneta negra en la que se trasladaban dos policías de civil.

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Los estudiantes se dispersaron para volver a reagruparse y recibir a las Fuerzas Especiales a peñascazo limpio.

Día del Joven Combatiente: Homenaje a los hermanos Vergara Toledo es reprimido por Carabineros

En la mañana del 29 de marzo, estudiantes del Liceo de Aplicación -lugar de donde eran estudiantes los hermanos Vergara Toledo-, intentaron realizar un homenaje a sus compañeros, siendo reprimidos por fuerzas especiales de Carabineros

Aunque no sólo los hermanos Vergara cayeron ese día, pues también están Paulina Aguirre y Mauricio Maigret entre muchos otros y otras. Pero la juventud combatiente no sólo vive del pasado, sino que reivindica la legitimidad de protestar contra un sistema brutal. El 29 de marzo se conmemoró un nuevo “Día del Joven Combatiente”, una fecha que ha marcado a varias generaciones y que representa la lucha dada por una juventud en contra del fascismo, una de las caras del Estado burocrático y terrateniente al servicio del imperialismo.

A continuación el video publicado por OPAL

 

LA JUVENTUD COMBATIENTE DE HOY ES LA MISMA DE 1985

Balance del Día del Joven Combatiente

LA JUVENTUD COMBATIENTE DE HOY ES LA MISMA DE 1985

En distintos puntos del país se llevaron a cabo actividades conmemorativas por el Día del Joven Combatiente, que recuerda a los Hermanos Eduardo y Rafael Vergara Toledo, asesinados por la Junta Militar Fascista.

Casi la totalidad de estas actividades conmemorativas se realizan sobrepasando la legalidad y en lucha contra el viejo Estado. Durante el día 29 de marzo, la rectoría del Pedagógico cerró puertas y suspendió las clases para que no se realizara el acto de homenaje que los estudiantes tenían organizado para recordar a Eduardo Vergara Toledo, su eterno compañero de clases. En el centro de Santiago, Fuerzas Especiales reprimieron una marcha que se desplazaba en la cercanía del Metro Los Hérores.

Lo anterior demuestra que sigue siendo justo conmemorar el 29 de Marzo, el Día del Joven Combatiente. Porque si bien ha cambiado la forma de gobierno, de junta militar a gobierno demoburgués, el viejo Estado burgués-terrateniente sigue intacto y una muestra palpable de esto es que la policía sigue cumpliendo el mismo papel que cumplía cuando los Hermanos Vergara fueron asesinados y que quienes luchan contra este viejo Estado, quiéranlo o no, no tienen otro camino que enfrentarse a las fuerzas armadas. No hay otro camino, esa verdad ha sido regada con la sangre de todos los combatientes del pueblo.

La noche del 29 de marzo tuvo como actividad central la marcha realizada en Villa Francia, donde Luisa Toledo y Manuel Vergara recordaron con emotivas y combativas palabras a sus hijos. Posterior a la marcha, en Villa Francia, como en muchas poblaciones, masas de jóvenes salieron a protestar, cortando la calle y a enfrentarse contras la policía.

Durante la noche del 29 de marzo, un policía resultó herido de un camotazo en la cara y un sargento segundo recibió los impactos de perdigones de una escopeta de las masas en rebelión.

A pesar de que el gobierno y la policía dijo que este año las protestas estuvieron más tranquilas, lo cierto es que ni la represión, ni las amenazas, ni el sapeo de los drones pudieron evitar que este año, nuevamente, cientos de jóvenes se volcaran a las calles como jóvenes combatientes en contra de este viejo Estado que no ofrece nada más que explotación, droga, prostitución, cárcel y frustración a la juventud de Chile.

 

ACTO POLÍTICO CULTURAL EN CONMEMORACIÓN DEL DÍA DEL JOVEN COMBATIENTE

Compartimos nota informativa respecto a una actividad político-cultural en conmemoración del Día del Joven Combatiente, realizada en la U.de Chile por estudiantes revolucionarios del Frente de Estudiantes Revolucionario y Popular (FERP) y la Juventud Revolucionaria Por el Poder Popular (JRP3).

“Este martes 28 de marzo se organizó un Acto Político Cultural en conmemoración del Día del Joven Combatiente en la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile, marcando un hito de inicio de año.

La actividad, organizada por el FERP y JRP3, tuvo una masiva asistencia y se desarrolló entre discursos, presentaciones musicales de rap, propaganda revolucionaria, llamados a combatir y denuncias al oportunismo y revisionismo electorero. Las masas saludaron la acción que se enmarca dentro del conjunto de acciones conmemorativas por este importante día para la juventud revolucionaria.

Saludamos a todos los asistentes y artistas invitados.”

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48° ANIVERSARIO DEL NUEVO EJÉRCITO DEL PUEBLO (FILIPINAS)

El Nuevo Ejército del Pueblo (NEP o NPA según sus siglas en inglés), es el ala militar del Partido Comunista de las Filipinas. Fue creado el 29 de marzo de 1969 y lleva adelante la guerra popular prolongada en Filipinas. Aunque originariamente fue un grupo guerrillero eminentemente rural, el NPA tiene cierta infraestructura en las ciudades, con grupos que practican la guerrilla urbana.

Las raíces del NEP pueden ser detectadas en el Hukbalahap (conocido más comúnmente como “los huks”), el brazo armado del primer Partido Comunista Filipino pro-soviético. Los huks primero se movilizaron para luchar contra la ocupación del territorio filipino por parte del Imperio Japonés durante la Segunda Guerra Mundial. Bajo el liderazgo de Luis Taruc y del Secretario General del Partido Comunista, José Lava, los huks continuaron su guerra de guerrillas contra los Estados Unidos de América y los primeros gobiernos independientes antes de rendirse ante el presidente Ramón Magsaysay en 1954. Al comenzar la década de 1960 la campaña de los huks comenzó a decaer.

Después de la ruptura sino-soviética, los partidos comunistas alrededor del mundo se dividieron entre los pro-soviéticos y los pro-chinos. El PCF se separó de la antigua franja soviética del Partido Comunista de Filipinas-1930 el 26 de diciembre de 1968. Tres meses después, el 29 de marzo de 1969 el PCF reorganizó la vieja milicia de los huks, la cual pasó a llamarse “Nuevo Ejército del Pueblo”, en el aniversario de la formación de la resistencia armada contra el Imperio Japonés en 1942. La formación fue llevada a cabo cuando José María Sisom se encontró con un antiguo miembro de los huks, Bernabé Buscayno, conocido también como Comandante Dante.

El NEP es seguidor del maoísmo y lucha guiado por la revolución de Nueva Democracia. En sus comienzos, el NEP contaba con apenas 60 guerrilleros y 34 rifles, pero durante la junta militar fascista de Ferdinand Marcos, el grupo se esparció a lo largo de toda Filipinas. Después de la declaración de la Ley Marcial el 21 de septiembre de 1972, miles de estudiantes se unieron a las filas del NEP. Finalmente, el presidente Marcos levantó la ley marcial el 17 de enero de 1981. Hacia principios de la década de los 80, el grupo alcanzó su mayor número de seguidores, contando con alrededor de 25.000 hombres.

Reproducimos extractos de un saludo enviado por revolucionarios de Austria con ocasión del 45° aniversario del NEP:

“Hoy el NEP es el mayor Ejército que se formó nunca en la gran historia de lucha del Pueblo filipino. Todos los títeres reaccionarios de los gobiernos de ayer y hoy y sus amos extranjeros siempre tratan de debilitar y aplastar al NEP. Pero todos fracasan –el NEP crece y hoy se encuentra en uno de sus momentos más elevados de su desarrollo desde su fundación. No sólo no fue aplastado por las Tropas Especiales de Marcos u otros ataques fascistas abiertos. Los reaccionarios nunca han logrado derrotar al NEP porque el NEP es un auténtico Ejército Popular bajo la dirección del Partido Comunista de Filipinas que está guiado por el marxismo-leninismo-maoísmo, la ideología universal y científica del proletariado. En la historia del NEP sabemos de un número de grandes victorias, que pudo reivindicar porque el NEP cuenta con el apoyo de las masas populares, que clarifica un importante principio enunciado por el Presidente Mao: “¡Sin Ejército Popular, el Pueblo no tiene nada!”

Sabemos que el NEP continuará sirviendo al pueblo y continuará la lucha por la revolución de nueva democracia bajo la dirección de su Partido contra el imperialismo, el feudalismo y el capitalismo burocrático. De esa manera el NEP lucha en el centro de las tormentas de la revolución proletaria mundial, porque su lucha tiene también un gran y especial significado internacional. Especialmente el sureste asiático es un punto de atención de las principales contradicciones en el mundo hoy”.

Cientos de revolucionarios invitaron al pueblo a unirse al Nuevo Ejército del Pueblo y ser parte de su revolución contra el imperialismo, principalmente yanqui, el capitalismo burocrático y el feudalismo:

EL HUMANISMO BURGUÉS Y MÁXIMO GORKI

Esta nota es originalmente publicada en A Nova Democracia y traducida por Cultura Proletaria.

Este 28 de marzo se cumplen 149 años del nacimiento de Máximo Gorki escritor y revolucionario ruso. Para conocerlo y/o recordarlo publicamos estos artículos, escritos a principios de los años 30 y publicados en periódicos soviéticos, donde contesta a cartas de sus lectores y defiende la construcción del socialismo en la Unión Soviética. La indignación contra las injusticias y la conciencia proletaria, ya muy presentes en sus novelas, aparece aquí de una forma más cruda y contundente. Estos dos artículos han sido extraídos del libro “¡En guardia!“.

Los humanistas

La Unión Internacional de Escritores Demócratas, representada por su Secretario General, M. Lucien Quinet, me honró con una invitación para colaborar en el órgano literario de la Unión. Su finalidad es “reunir a los literatos demócratas“. En la Presidencia están Romain Rolland y Upton Sinclair, que me merecen gran estima; pero, a su lado figura el profesor Albert Einstein, y en el comité el escritor Heinrich Mann. Estos dos últimos, como muchos otros humanistas, firmaron recientemente una queja en la Liga de Defensa de los Derechos Humanos contra la ejecución de 48 criminales, organizadores de la escasez alimenticia en la Unión Soviética.

Estoy absolutamente convencido de que, entre los derechos del hombre, no se encuentran el crimen, y sobre todo, el crimen perpetrado contra el pueblo trabajador. La increíble infamia de las maniobras de los 48 es perfectamente conocida. Sé que cometieron un crimen mucho más atroz y sórdido que el de los jefes de los carniceros de Chicago, descritos por Upton Sinclair en su libro “La Selva“.

Los organizadores de la escasez alimenticia suscitaron la justa ira del pueblo trabajador contra el cual era dirigido su odioso complot, y fueron ejecutados por petición unánime de los trabajadores. Pienso que esa ejecución fue perfectamente merecida. Fue la justicia aplicada por el pueblo que, viviendo en condiciones difíciles y privándose de todo para economizar sus fuerzas, se dedica valerosamente a construir un Estado proletario libre de depredadores y parásitos, como aquellos hombres cuyo humanismo sirve para encubrir el saqueo y el parasitismo.

Es evidente que mi punto de vista sobre la ejecución de los 48 difiere significativamente de lo manifestado por la Liga de Defensa de los Derechos Humanos; y como los señores A. Einstein y H. Mann apoyan el punto de vista de la Liga, sólo puedo decir que es imposible, por mi parte, una “aproximación” con ellos, y me niego, por lo tanto, a colaborar con el órgano de la Unión Internacional de Escritores Demócratas.

En estos últimos años, me han pedido varias veces formar parte de los órganos demócratas “humanistas”. No accedí a ninguna de estas invitaciones, y quiero ver si puedo solucionar esa gran falta de gentileza. Dirijo mi respuesta a R. Rolland, U. Sinclair, B. Shaw, H. G. Wells, cuyos nombres se mencionan en la carta de Lucien Quinet y cuya opinión me es indiferente. Me parece que es a ellos a quienes debo explicar mi actitud hacia los intelectuales que tienen el humanismo por profesión.

Después del 9 de enero de 1905, los señores humanistas de Europa, indignados con el asesinato en masa de los trabajadores en las calles de Petersburgo, dieron a Nicolás Romanov el título de “Sanguinario”, título perfectamente merecido, incluso antes de haber cometido este crimen.

Pero no protestaron contra los banquetes ofrecidos por Francia, que además de eso, restableció la financiación del sanguinario Zar, ayudándolo a exterminar por medio de la fuerza y de la prisión a varios miles de rusos.

No había tiempo para esta protesta, porque el terror del Zar duró tres años. En 1910, Wilhelm Ostwald, Richard Miles, Oran Eden, Upton Sinclair y yo, participamos en la organización de los intelectuales internacionales. Esta organización también se hizo cargo de “relacionar” a los humanistas de Europa.

En 1914, Wilhelm Ostwald y Ricardo Miles fueron los primeros nombres del sangriento manifiesto contra Gran Bretaña. En el mismo año, una parte considerable de escritores y académicos rusos -¡todos humanistas! – dieron publicidad a un malvado papel lleno de injurias contra los alemanes, pero no contra el hecho mismo de la guerra. Aquel “papel” procedía precisamente de los intelectuales que hoy, instalados en Berlín y París, combaten estúpidamente el poder obrero-campesino de la Unión Soviética, envenenando con indignas mentiras los cerebros de los humanistas europeos; de los que predican la idea de la intervención militar en la URSS, es decir, que se esfuerzan en la tarea de inspirar la necesidad de una nueva guerra mundial. Por cierto, los que tan ardientemente habían protestado contra las “atrocidades” alemanas, verían con satisfacción estas mismas “atrocidades” alemanas o de cualquier otro país en contra de Rusia.

Tengo que explicar que jamás suscribí ninguna protesta en contra de las atrocidades alemanas o de cualquier otra especie. Sé que la guerra es un foco de atrocidades y que los seres que nada tienen que ver con sus fines se exterminan por un instinto de legítima defensa.

Sé que las guerras son desencadenas por los capitalistas para instaurar un orden de cosas convertidas en atrocidades, con el propósito de la riqueza individial. “La desafortunada Universidad de Kazan” se expandió significativamente en estos últimos años, organizando una especie de institutos especiales para el estudio del tracoma y de la tuberculosis; este año se enriqueció con el Instituto de anatomía. Los periódicos de los emigrantes descubrieron más de una vez la estafa del Rul. Por ejemplo, el periódico de Milinkov, publicado en París, demostró que las “Cartas de un viejo comandante” eran hechas -además, muy mal- en el comité de redacción del Rul.

Todos estos hechos no son más que montículos de polvo, pero cuando se amontonen formaran una nube de polvo y los que sinceramente deseen conocer la verdad sobre la vida de la Unión Soviética, se verán obligados a mirar a través del polvo.

Pero no es esa la cuestión. Se trata principalmente de la masa de los trabajadores de Europa y de América. Con esta nube de polvo de calumnias y mentiras, se intenta, sobre todo, cegar a los trabajadores. Las leyendas sobre el “trabajo forzado” fueron inventadas no sólo con el objetivo de boicotear económicamente a la Unión Soviética, sino también para intentar comprometer a los ojos de los trabajadores la construcción socialista en nuestro país.

Se prepara gradualmente al proletariado para participar en una nueva masacre. En 1914 los socialdemócratas los empujaron a este matadero. En 1918, los “socialistas” ametrallaron a los trabajadores en las calles de Berlín. Esto es lo que no se debe olvidar.

Últimamente he escuchado en un gramófono a un coro de negros. Recogí esta frase:

Vamos otra vez a la guerra en cierta parte“.

Pero como la otra vez, no sabemos por qué“.

Si los proletarios de Europa y de América no quieren ver el exterminio de decenas de millones de hermanos, deben indagar con firmeza a dónde y para qué los llevan. ¡Deben saber a quién tienen que seguir!

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Calumnia e hipocresía

A los camaradas trabajadores de la educación en Orejovo-Zuyevo;

He recibido vuestra carta y agradezco mucho la atención que habéis dedicado a mi trabajo.

Pero, me parece, camaradas, que os engañáis demasiado mostrando vuestra indignación ante el ruido, tan vulgar como ridículo, que hizo la prensa de la burguesía y de los emigrantes; ruido que llamáis “campaña de agitación contra Gorki“.

Ese ruido no es de ahora y creo que no va a terminar antes de mi muerte, porque de hoy en adelante, como antes, como siempre, no abandonaré la posición que me hace adoptar vuestra ardiente energía.

¡Pies quietos ante Gorki!” ¿Por qué? Hay que dejarlos. Sé coger por el cuello y también abofetear, cuando se hace necesario. Que nuestros enemigos gasten las pocas fuerzas que les queda, lo más estúpidamente posible.

Gorki no los irrita tanto como el sonido de la marcha triunfal de los obreros y campesinos de la Unión Soviética, que avanzan hacia su gran objetivo.

La historia “no trae beneficios a nuestros enemigos“. ¿Con qué nos atacan? Alimentan su prensa que vierte diariamente mentiras y calumnias. Pero los capitalistas están asombrados de poder vivir sin las materias primas soviéticas; por eso se ven obligados a desmentir las sórdidas invenciones de sus “lacayos de pluma y ratas de prensa“.

No hace mucho tiempo que su prensa se dedicaba a demostrar que el plan quinquenal era una fantasía. Hoy repite con una insistencia cada vez mayor que es alcanzable.

No hace mucho tiempo los capitalistas imaginaron la estúpida fábula del “trabajo forzado” y ya veis que, poco a poco, comienzan a desmentirla. Seguramente pueden lanzar contra la Unión Soviética a sus trabajadores y campesinos armados con los mejores artefactos mortíferos, ¿pero cómo harán para tapar los ojos y los oídos de sus soldados, que también quieren ser libres, y que saben que en la Rusia moderna no hay esclavos ni desempleados?

Hace quince días, la capital europea lanzaba una nube gris de ese viejo polvo verbal con el que, durante siglos, se han obstruido los oídos y los ojos del pueblo trabajador.

Por la boca del jefe de la Iglesia Católica, el Papa (se trata de Achille Ratti, pontificado desde el 16 de febrero de 1922 hasta el 10 febrero de 1939. Pío XI. 257º Papa), soberano de la “ciudad del Vaticano”, el capitalismo amenazó por la radio urbi et orbi.

Los ricos deben ser considerados como los servidores de la divina providencia, como guardianes y repartidores de sus bienes, a quien Jesucristo confió la suerte de poseerlos“.

Como estas palabras son sólo, a fin de cuentas, la voz de los propios ricos, éstos, sirviendo a la “divina providencia”, no sólo se niegan a alimentar a los 35 millones de parados, sino que también comienzan a especular con la bajada de salarios. Por la boca de la iglesia recomiendan prudencia a los que “nada poseen”:

…que no desdeñen, evocando el ejemplo de nuestro Señor Jesucristo, su pobreza y sus promesas; que no menosprecien la acumulación de las riquezas espirituales que son tan accesibles en nuestro tiempo, y con la esperanza de mejorar la situación dentro de los límites permitidos, se hagan dignos, por la bondad y por el corazón, de la misericordia de Dios, y no se entreguen a actos de injusticia”. “Pedimos a los trabajadores y a los patrones que eviten todo acto de hostilidad y toda lucha recíproca, que se mantengan mutuamente en unión amistosa y fraternal: unos con sus recursos y su dirección, y los otros con su trabajo y su capacidad, sin exigir más de los que es justo ni reclamar nada que no sea equitativo, tratando de no alterar el orden establecido, no sólo por conveniencia personal, sino por conveniencia, no menos importante, del interés general“.

He aquí cómo, camaradas, la Iglesia Católica y romana enseña a los que “nada poseen”, y a los trabajadores, a cumplir su “misión”, que consiste en sustentar el régimen capitalista basado en la escandalosa e inhumana explotación de los trabajadores y campesinos.

El que dice estas palabras “amables”, aunque vacías de sentido desde hace mucho tiempo, sabe que la iglesia del pobre Cristo es diabólicamente rica; que en Italia existe el Banco del Espíritu Santo; que en Alemania también existe otro banco de estos. También sabe que las iglesias de Cristo no se diferencian de los verdaderos bancos salvo en esto: las entregas realizadas por los clientes en la iglesia no son reembolsadas.

Naturalmente, no ignora que los pobres no están en situación de “acumular riquezas espirituales” bajo el régimen capitalista. El “buen” consejo que da a los pobres el príncipe de una de las más ricas organizaciones eclesiásticas puede proporcionar un excelente material para los periódicos satíricos, y es triste que la prensa burguesa con “su libertad de expresión”, esté privada de la libertad de reír.

El príncipe de la iglesia recomienda muy amablemente a los que “gobiernan” el destino del pueblo trabajador, que “hagan el bien y no el mal y se inspiren en la justicia“.

Eso nos da el derecho a esperar que Die hards británicos, así como los buenos burgueses de Francia, con Aristide Briand al frente, acepten el consejo de Roma con toda seriedad posible, con la generosidad y “justicia del alma” que les son características.

Por mi parte quiero esperar a que destruyan inmediatamente sus armas, que abandonen sus propósitos de organizar una red de bandidaje contra los soviéticos y que les digan a nuestros obreros y campesinos: “Vamos, chicos, no tenemos nada contra vosotros. El Papa no quiere que hagamos ningún mal. Y además habéis hecho el bien; ¡continuad, pues, con los mismos sentimientos, que no queremos hacerle daño a nadie!

Después de eso, en sus propios países, invitarán a los trabajadores a convertir sus espadas en ruedas de arados y se dedicarán a alimentar a millones de trabajadores que mueren de hambre. ¿Y si -ironías aparte-, se escuchase la humilde voz del capital, que emana de Roma? ¡Qué falta de ideas tiene esa voz! ¡Qué ingenio más pobre! ¡Y qué hipocresía! ¡Les envío mis cordiales saludos, camaradas que lucháis por un futuro hermoso!

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HOMENAJE A NORMA VERGARA CÁCERES: DECISIÓN, VALENTÍA Y ENTREGA EN LA LUCHA

Hoy son 24 años desde el asesinato de Norma Vergara por fuerzas policiales, que la masacraron intentando acabar con el ejemplo de lucha que encarnaba entre quienes la conocían. Norma era una mujer combatiente que participaba del Movimiento Juvenil Lautaro y hoy queremos recordar su decisión, lucha, valentía y entrega por los más pobres de nuestro país, pues sabemos que es una llama que no se apagará jamás. 
Publicamos Nota que el colectivo Kamina Libre difundió el año 2003 y una canción que  compusieron en su homenaje.

En la tarde del 26 de marzo de 1993 la Dirección de inteligencia policial de carabineros (DIPOLCAR) llevó a efecto en el centro de Santiago una operación de aniquilamiento en contra de una escuadra de las Fuerzas Rebeldes y Populares Lautaro (FRPL), que estaba reunida en un restorán en las inmediaciones de San Diego con Victoria y que había sido detectada como resultado de una intensa labor represiva en torno a todas las estructuras integrantes el MAPU- Lautaro, organización que en ese entonces desarrollaba una continua actividad político-militar de resistencia anticapitalista; en dicha acción cobarde y mientras se subía a un automóvil junto a dos compañeros que con posterioridad fueron detenidos fue ultimada Norma Vergara Cáceres a consecuencia de un impacto de bala en su pecho disparado a distancia y sorpresivamente por un tirador escogido, negándole así la posibilidad de responder en un acto de legítima defensa.

Norma era una joven y linda mujer de mirada intensa a quien con justeza llamamos “ojitos de luna”. De origen campesino, al momento de su asesinato, recién había cumplido los 27 años de edad. Ella llegó a Santiago a la población Santa Adriana siendo una niña, junto a su numerosa familia, inmediatamente después del 11 de septiembre de 1973 y como resultado de la detención de su padre, quien era dirigente sindical en la zona de El Monte-Melipilla y miembro del MAPU Obrero Campesino.

Desde pequeña, integró grupos folclóricos que tenían por finalidad difundir la cultura campesina con un sentido de clase para articular la resistencia a la dictadura.

Ya en los ’80 comenzó a participar activamente en los centros juveniles de la zona sur de Santiago que eran espacios de reunión de la juventud popular combativa que alimentó con energía y decisión la lucha cotidiana por algo más que el fin del fascismo pinochetista. Con el correr de los años ingresó al Movimiento Juvenil Lautaro cuando esta organización de izquierda guevarista interpretaba de manera creciente una forma novedosa de inserción político social en poblaciones, liceos y universidades que atraía a quienes soñaban con un “Chile Popular”.

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Los ya conocidos pactos de la Concertación con los milicos provocaron el reacomodo burgués para una mejor administración del capitalismo neoliberal y es así como con la farsa de la alegría que venía lograron la neutralización del amplio movimiento social y popular que se había tomado las calles y lo condijeron dentro de la legalidad fascista para forzar la salida de Pinochet a través de la participación electoral. Fue en este marco que “la chiquitita” como también la era llamada por sus compañeros reafirmó su decisión de combatir con todo esta maniobra de dominación sabiendo que en esta opción los desafíos eran mayores y los riesgos también.

A fines de 1990, mientras participaba en la recuperación y repartición de un camión de alimentos cerca de su población repele a balazos la acción represiva de carabineros, dando cuenta de un arrojo combativo que entre otras cosas hizo posible su integración a las escuadras de las FRPL; y desde comienzos de 1991 hasta el día de su caída desempeñó importantes labores de organización, planificación y concretización del quehacer cotidiano de guerrilla urbana cuestión que la hizo adentrarse en la inevitable circunstancia de la vida clandestina. Su entrega en la lucha revolucionaria la llevó a convertirse en un objetivo de especial atención para la maquinaria asesina del estado policial y en momentos en que participaba de la jefatura de las FRPL su punto de concentración era el rescate desde la ex Penitenciaría de Santiago de casi todos los prisioneros políticos para los cuales se estaba construyendo una cárcel de alta seguridad inédita en Chile por su dureza y que suponía un aislamiento total e inhumano junto a largas condenas que ella estaba dispuesta a evitar con todo lo que hacía, tenía y podía.

Han transcurrido 10 años desde que los pacos, con su muerte física quisieron eliminar cualquier vestigio de su presencia pero una vez más se equivocaron ya que no hicieron más que sembrar con su sangre semillas de insurrección que rebrotan como rabia organizada como muchas mujeres que se levantan nuevamente fuera de toda legalidad para empuñar bombas de odio contra el capital y es así que su presencia nos acompaña en el día a día de resistencia a la cárcel y nos alimenta de los nuevos esfuerzos concretos de construcción social popular y por ello hoy quienes fuimos sus compañeros y algo más así como quienes no la conocimos físicamente pero sí compartimos el legado de una mujer que empuñó las armas lejos de toda palabrería para decir con su ejemplo y con su práctica lo mismo que con fuerza hoy venimos a gritar… “Hasta más no poder luchar, luchar y luchar para hacer y ver la revolución social avanzar, crecer y perdurar”.

Desde núcleos y colectivos en la pobla, en la universidad, en la cárcel; desde espacios reales que a paso lento pero seguro multiplican la subversión con horizontalidad, autonomía, autogestión y dignidad, decimos que no somos uno sino que muchos los que reivindicamos con la misma fuerza de (2003).

Escrito en recuerdo de Norma Vergara Cáceres por parte del colectivo Kamina Libre tu acción y con la eterna alegría de tu mirada “chica ojitos de luna”.