Elecciones Primarias: la lucha y la protesta popular son lo realmente democrático

Julio 2013

Terminó el show de las primarias.
Finalmente terminó el circo de las primarias, donde las facciones de la gran burguesía impusieron a dos de sus más rancios representantes: la facción compradora acordó llevar a Longueira y la facción burocrática a Bachelet.
Pero lo más importante del circo de las primarias fue el contexto en el que se montó está farsa: los llamados insistentes a votar mediante los monopolios de la prensa, que terminaron con todos los electoreros diciendo que “el voto voluntario fue un error, el voto debe volver a ser obligatorio”. A esto se le suma que muchas personas no pudieron votar, porque al firmar una lista contra la muerte de las ballenas, quedaron inscritos automáticamente en el Partido Humanista; otros al firmar para que Ominami pudiera presentarse como candidato presidencial quedaron inscritos en el PRO. Incluso las municipalidades en sus “paseos a la playa” entregaban listas que después eran copiadas con rut y firmas, y las personas aparecían en los partidos de los respectivos alcaldes. Esta situación que viola las leyes que los mismos electoreros imponen, no fue excepcional, sino que fue la regla en estas elecciones. Por supuesto, que no hubo ningún partido electorero que se quejara al respecto, ya que todos incurrieron en esta falsificación de militantes.
¿Qué decía el Servel al respecto? Nada, no daba respuesta alguna. Dejando claro, de paso que el director del Sevel, el asesino Cheyre es un simple pelele, que ha sido puesto allí para intentar limpiar sus manos ensangrentadas, con las papeletas electorales. En este acuerdo el falso Partido “Comunista” ha jugado un rol fundamental, ya que fueron ellos quienes se encargaron de presentar a Cheyre como un militar democrático.
La lucha de los estudiantes desnudó la farsa electoral
            Los estudiantes por años han venido luchando por mejores condiciones en sus establecimientos y en los últimos años han impuesto con fuerza la demanda de educación gratuita como demanda que unifica al movimiento estudiantil a nivel nacional.
            La lucha se ha llevado a cabo principalmente en la calle, en los cortes de tránsito, enfrentamientos con la policía y en el rayado mural. Como complemento a esta lucha en la calle los estudiantes vienen realizando paros y tomas de sus lugares de estudio.
            El paro del 26 de junio, que en realidad se transformó en la protesta del 26 de junio, además de volver a poner sobre la mesa la demanda de la educación gratuita, de volver a sacar a los estudiantes a la calle, sirvió de refuerzo a las tomas y paros que se mantenían en pie. Desde el viejo Estado, teniendo claro que para impulsar las elecciones debían frenar las movilizaciones, todas las ratas se coludieron para frenar la lucha callejera, bajar las tomas y los paros.
            Ese mismo día el Consejo del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) llamó a los estudiantes a deponer las tomas “con motivo del evento electoral; a las autoridades políticas nacionales y municipales, a evitar el desalojo violento de tales establecimientos y al Servicio Electoral, de ser necesario, a establecer los mecanismos y procedimientos adecuados para que los/las ciudadanos/as puedan concretar de manera efectiva su derecho a voto”. Acto seguido el INDH reitera “una vez más, nuestro llamado a Carabineros de Chile y a las autoridades políticas responsables del orden público, a actuar con prudencia y racionalidad, poniendo por sobre cualquier otra consideración el pleno respeto y garantía de los derechos humanos”. En palabras simples: desalojen o serán reprimidos y que los pacos desalojen respetando los derechos humanos.
            La misma táctica de desmovilizar haciéndose los amigos, fue ocupada por las alcaldesas de Providencia y Santiago, que querían contar con más plazo para poner fin a las tomas. La alcaldesa de Santiago Toha, que ya en el 2006 desmovilizó a los estudiantes llevándolos al parlamento, se coludió con los canales de televisión, para transmitir en vivo el triste espectáculo que daba la juventud revisionista (JJCC) entregando las llaves y bajando la baja de la toma del Liceo 1. 
            En la misma línea se inscribieron los dirigentes del Instituto Nacional que bajaron la toma cuando, precisamente, se requería mantenerla. Y un grupo de estudiantes del Liceo J. V. Lastarria, que buscaron desmoralizar dando información falsa, declarando que su liceo había bajado la toma cuando ésta se mantenía.
Pero así como un sector se plegó a la política electorera, otros sectores se opusieron a ella: la juventud popular de Cerro Navia, organizó un cacerolazo contra las elecciones, repartiendo un volante a los pobladores, con las distintas demandas del pueblo: tierra, salud, educación, vivienda. En otros sectores, los jóvenes organizaron volanteos el mismo día de las elecciones, llamando a no votar y a luchar por las demandas del pueblo. También en las afueras del Estadio Nacional y del liceo Manuel de Salas, un grupo de estudiantes realizó una intervención artística,  con su boca tapada y exhibiendo fotos de la represión de la policía. Estas acciones despertaron simpatía incluso en la misma gente que concurría a votar, dejando en evidencia cuán sentida es la demanda estudiantil, y lo frágil que es la ideología detrás de las elecciones.
Esto demuestra que entre los estudiantes hay distintas posiciones de clases, que hay lucha de clases, que si no dirigen los revolucionarios dirigirán los oportunistas. De ahí la necesidad de contar con que las organizaciones democráticas y revolucionarias se pongan a la cabeza de las luchas.
Las lecciones de las elecciones
            Para los estudiantes fue tremendamente decidor el hecho que en plena movilización la Ministra de Educación se encontrara paseando por Italia y que, sin embargo, al momento de votar llegara rápidamente al país. Quedaba claro que mientras para la gran masa de estudiantes la educación es el tema central, para las autoridades de este podrido Estado lo fundamental es cómo se van a repartir los cargos.
            Los estudiantes que impulsan la lucha democrática por la educación, necesariamente tuvieron que enfrentarse a los pacos y resistir los desalojos, tal como lo hicieron en el Carmela Carvajal y en el Darío Salas. Resistir significó también desechar las teorías de las “desocupaciones pacíficas” que impulsan el oportunismo y el revisionismo.
            Estas luchas de estos últimos días dejan claro que las elecciones del viejo Estado no son democráticas, son burocráticas. Lo realmente democrático es la lucha por una educación gratuita, científica y al servicio del pueblo.
            Cada vez el pueblo comprende con más claridad que no se puede luchar contra los planes del imperialismo y el viejo Estado sin luchar contra el oportunismo y el revisionismo.
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Autor: Periódico El Pueblo (Chile)

Prensa popular e independiente al servicio de las luchas de los pueblos oprimidos del mundo.

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